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Cesar Tello
RESUMEN
El autor nos presenta el análisis de la actualidad educativa
en Argentina. En la primera parte del artículo se detiene
en los inicios y constitución del sistema educativo argentino;
en la segunda parte del artículo desarrolla un ejercicio
institucional para analizar y reflexionar sobre estos aspectos,
que responden tanto a las políticas educativas nacionales
de los países latinoamericanos como a las decisiones
de las políticas en cuanto a la gestión de las
escuelas.
Presentación
Al ubicarnos conceptualmente en el tema que se plantea para
este número de la revista debemos tener en cuenta que
la vinculación entre Educación y Ciudadanía
hay que situarla en los propios orígenes de los sistemas
educativos latinoamericanos.
En este caso intentaré presentar las ideas centrales
de la afirmación anterior para el caso argentino; sea
entendido como un modo de enriquecimiento entre dos países
que sufren y se alegran con las raíces de su tierra latinoamericana.
En el análisis de la actualidad Argentina nos encontramos
con que en el presente las políticas educativas generadas
para la formación del ciudadano poseen una carga de ciento
veinte años de historia escolar, si tomamos el inicio
con la promulgación de la Ley 1420 en 1884: ley de educación
laica, gratuita y obligatoria, gestada principalmente por Domingo
Faustino Sarmiento, desde el Congreso pedagógico que
se llevó a cabo en 1882.
Hemos conjeturado nuestra primera afirmación: la formación
del ciudadano y el perfil que el Estado Nacional deseaba, se
inicia conjuntamente con el surgimiento de los sistemas educativos
como asunto estatal.
A partir de ese momento histórico podremos observar como
las diversas corrientes de filosofía de la educación
influyeron en la dimensión política sobre la forma
y el modo en que debía ser moldeado el sujeto para su
adaptación social y su devenir como ciudadano.
Se podrá observar como en esta primera parte del artículo
ingresamos y nos detenemos en los inicios y constitución
del sistema educativo argentino; consideramos relevante este
posición ya que esta etapa se ha plasmado muy fuertemente
sobre el sistema educativo argentino a través de la historia.
Esta situación es de tal envergadura que en la actualidad
en congresos, simposios de Historia de la Educación y
en los ámbitos académicos se habla de los sedimentos
de las corrientes del normalismo y positivismo pedagógico
que influyen actualmente sobre el sistema educativo y que dieron
origen al mismo en tanto corrientes pedagógicas en la
década de 1880.
Es así que la segunda parte del artículo será
interpretada de modo más adecuado si hacemos esta opción
y nos detenemos en el trazo histórico que se manifiesta
en el origen y que aún permanece presente.
El interrogante que surge de modo constante es qué tipo
de ciudadanía y de qué ciudadanos estamos hablando
en las distintas etapas históricas de Argentina. La respuesta
a esta pregunta ha tenido distintas expresiones en los espacios,
tiempos y contextos sociales, económicos, culturales
y políticos en los que la educación se ha desarrollado.
Partiendo de la premisa anterior pareciera que no hay una contestación
única y universal. Más aún, no hay una
respuesta neutra y esto debe ser así, ya que es imposible
situarnos en el campo de la neutralidad debido a la carga ideológica
que esta cuestión trae consigo.
Es de suma de suma importancia que cada país pueda establecer
en Latinoamérica criterios a partir de sus propios proyectos
de Estado, que se manifiesten en la intencionalidad de las políticas
educativas, y como es el propósito de EDUCACIÓN
Y FUTURO, comenzar a pensar el desarrollo pedagógico
de modo regional, sin perder de vista las particularidades de
cada Nación.
Sería un desafío de los estados latinoamericanos
pensar en un proyecto de líneas generales de ciudadano
libre, crítico de la realidad que lo circunda, liberador
e intentando despegarse del proyecto de ciudadano-consumidor
que impone el neoliberalismo.
Pero debemos tener en cuenta que, aunque en la actualidad existe
una tendencia regional a la cohesión, frente a los avatares
neoliberales, todavía esto es como un sueño utópico.
En la segunda parte del artículo desarrollaremos un ejercicio
institucional para analizar y reflexionar sobre estos aspectos,
que responden tanto a las políticas educativas nacionales
de los países latinoamericanos como a las decisiones
de las políticas en cuanto a la gestión de las
escuelas. Sin duda que este ejercicio deberá ser recortado
y contextulizado a la realidad de cada centro escolar que desee
llevarlo a cabo.
El trazo histórico como categoría de análisis
Desde nuestro aporte intentaremos desarrollar los elementos
y dispositivos que fueron configurando el perfil del ciudadano
argentino y para eso utilizaremos esta categoría: el
trazo histórico. Tratando de construir un relato opuesto
a la linealidad y al método causas y consecuencias, esto
es construir un relato histórico interpelador que nos
ayude a develar el presente y a comprenderlo.
Consideramos que el trazo histórico va tomando a través
del tiempo, distintos tintes, grosores e intensidades y puede
llegar a desaparecer como tal, o superponerse con otro y permanecer
por mucho tiempo hasta el presente, como hemos planteado al
principio con respecto al normalismo pedagógico.
En nuestro caso hemos tomado el trazo de educación y
ciudadanía y haremos el análisis desde su "surgimiento"
hasta nuestros días. Nos permitimos las comillas porque
consideramos que este se da de modo intencionado y a través
de las políticas de estado, pero las formaciones o conglomerados
sociales desde una perspectiva antropológica, en mayor
o menor medida siempre han tenido una intencionalidad educativa
entre sus integrantes como transmisión de lo que debía
ser el ciudadano, aunque no sea de modo institucional y menos
aún a través de políticas educativas tal
como las comprendemos hoy, pero les ha preocupado a los adultos
o mayores la formación de sus predecesores y un determinado
perfil para ser parte de ese conjunto social.
Desarrollo
La conformación de los Estados y la concepción
de Nación
Es necesario señalar -de modo breve- la perspectiva Weberiana
en cuanto a la conformación de Estado e idea de Nación
en tanto que postula que el desmoronamiento del monopolio religioso
y el fin del poder político de la Iglesia dejaron un
gran vacío en las estructuras sociales del fin de la
edad media, ya que la Iglesia funcionaba como referente universal
de identidad: las personas pertenecían a esa gran comunidad
que era la Iglesia; la sociedad se amalgamaba bajo una autoridad
común: el Papa, que permitía el sentido de pertenencia
al conglomerado social; en ese sentido el concepto de pertenencia
era "ser parte de", por tanto podríamos encontrar
allí los primeros vestigios de lo que significaba ser
ciudadano: "ser parte de"
Con la aparición de la Reforma se disuelve la imagen
de la Iglesia como contenedora social de la población
dispersa en diversos territorios, y poco a poco se va construyendo
-como plantea Oszlak - los elementos de la estatidad.
En el análisis multidimensional debemos concebir la diversidad
de factores que intervienen de modo multicausal en el sentido
de Gianfranco Poggi que se van desplegando como proceso histórico
de transformación, tal es así que a la referenciada
caída del monopolio de la Iglesia debemos considerar:
1. La Urbanización, las ciudades que ya habían
comenzado a erigirse como forma de organización social
y política;
2. La transformación de la economía de intercambio
o economía social a la economía de mercado. La
nueva economía de intercambio incrementó los poderes
fiscales del Estado mediante el tributo de las transacciones
comerciales, conformando importantes cambios legales e institucionales.
De este modo el sentido de pertenencia se va transformando en
cuanto a su referente: el espacio de la Iglesia como referente
es asumido poco a poco por los surgentes Estados Nacionales.
El Caso Argentino
En Argentina se debe partir de la premisa que la emancipación,
es decir la ruptura con el poder imperial en 1816, no produjo
automáticamente la sustitución del estado colonial
por un Estado nacional.
Recién en años posteriores y a partir de la derrota
de la confederación en 1861 se allanó el terreno
para comenzar con la definitiva organización nacional.
Aunque la consolidación del estado nacional demandaría
casi dos décadas más.
Existe la hipótesis en los estudios historiográficos
que la consolidación nacional tardó en llegar
porque además de las guerras civiles entre unitarios
y federales había otros factores que eran los que verdaderamente
impedían la consolidación del estado y que sólo
se observaron cuando las guerras civiles cesaron, nos estamos
refiriendo principalmente a la cuestión económica,
referenciada en el caudillaje, que producía gran dificultad
para las alianzas políticas.
Haber terminado con J. M Rosas en 1852, Gobernador de las Provincias
Unidas del Río de La Plata, que gobernó en una
tiranía dictatorial con el poder de "sus caudillos"
no significó acabar con la política federalista
de Buenos Aires.
Previamente a la consolidación nacional que situaremos
aproximadamente hacia 1880, la cuestión nacional era
una idea de la propia provincia. Las provincias organizaron
la nación, no la conformaron; para el provinciano la
nación era su propia provincia; después de 1810
sólo existía un Estado con varias Ciudades.
El localismo no era una forma aberrante de organización
social sino que respondía a un modo de relaciones de
producción y circuitos económicos, aunque la independencia
Argentina ya había sido declarada. Hicimos este recorrido
porque aquí se ve claramente el concepto de ciudadanía
que existía en los habitantes de las provincias antes
de 1880: eran ciudadanos provinciales, sin concepción
nacional, sin duda no existían las políticas educativas
para su formación ciudadana, sino que se establecía
por el sistema de caudillaje regional determinado principalmente
por los vínculos de protección de los circuitos
económicos.
"La patria para el correntino, es Corrientes; para el cordobés,
Córdoba…., para el gaucho, el pago donde nació.
La vida e intereses comunes que envuelve el sentimiento racional
de la patria es una abstracción incomprensible para ellos,
y no pueden ver la unidad de la república simbolizada
en su nombre" (Oszlak, 1982: 42)
Para llegar a la construcción del Estado se tendrían
que dar algunos requisitos:
1. capacidad de externalizar el poder como unidad soberana
2. Institucionalizar su autoridad garantizando los medios de
coerción
3. Diferenciar su control a través de las instituciones
públicas
4. internalizar una identidad colectiva mediante la emisión
de símbolos.
Resuelto el orden se podría encarar el progreso. Un Estado
capaz de imponer el orden y promover el progreso era un estado
que había adquirido la capacidad de institucionalizar
su autoridad. Estos elementos se despliegan y desarrollan desde
1852 hasta 1880, como hemos dicho, aproximadamente.
La cuestión de los inmigrantes
En Europa con la Revolución Industrial, la riqueza se
concentraba en las ciudades más industrializadas, en
tanto los campesinos trataban de huir del hambre y la pobreza.
Había agencias de empleo en Europa donde se hacía
propaganda y se atraía las masas hacia la Argentina.
La República comenzó a atraer inmigrantes a los
que se les ofrecían facilidades para incorporarse al
País y con una promesa de posesión de tierras.
Situación que nunca se dio entre otras cosas por la Ley
de Inmigración decretada en 1876 que no garantizaba a
los colonos la posesión de la tierra. Y también
por el código Civil pensado por Velez Sarfield que era
un código "no para propietarios sino para "grandes"
propietarios" garantizando las bases que protegieran la
estructura de la tierra de la oligarquía. Con estas dos
leyes (Código Civil y Ley de Inmigración) poco
podía esperar el inmigrante, de los cuales el 80 % no
obtuvo título de propiedad y ya no se podían volver
al país natal por eso se quedaron directamente en las
grandes ciudades especialmente en Buenos Aires.
Los inmigrantes que aceptaron venir a la Argentina se habían
reclutado en regiones de bajo nivel de vida y de escaso nivel
técnico ya que la mayoría se identificaba a sí
mismo como campesino en sus cartillas de inmigración.
Pero sólo algunos de ellos lograron instalarse en el
campo y un porcentaje menor aún llegó a ser propietarios.
Ellos tenían escasas posibilidades de transformarse en
dueños de parcelas -como se les había prometido
en su país de origen- y se ofrecieron como mano de obra
barata. La corriente inmigratoria se fijó preferentemente
en la zona litoral y en las grandes ciudades. Sólo pequeños
grupos se trasladaron a la patagonia argentina. Lo que incrementó
la contraposición entre interior y zona litoral: los
recursos económicos, el sistema de caudillaje y ahora
se le debe sumar las particularidades demográficas y
sociales.
El estado no buscó el camino que podía resolver
el naciente problema, que era el de transformar a los inmigrantes
en poseedores de tierra; sólo se propuso asimilar a sus
hijos a través de un vasto programa de educación
popular y de este modo podemos afirmar que el sistema educativo
nació para la formación ciudadana, adoctrinando
a los inmigrantes y a sus hijos en la concepción nacional.
Sarmiento y Alberdi habían pensado en la inmigración
como posibilidad de adelanto y de civilización, pero
esperaban a los inmigrantes del norte de Europa, los que trabajan
en las industrias, capacitados para el progreso: a los ciudadanos
que eran parte de la civilización. Pero grande fue su
sorpresa cuando a la Argentina comenzaron a ingresar los inmigrantes
del sur, es decir los excluidos del sistema industrial europeo:
la barbarie embrutecida que pasarían a ser los futuros
civilizables.
El surgimiento del sistema educativo: el normalismo pedagógico.
Como hemos planteado la escolarización ha surgido como
manifestación política de los Estados modernos,
como estrategia para la consolidación de las incipientes
naciones que se desarrollaban hacia el interior de los estados
en cuanto a la constitución poblacional.
En 1874 se crean las Escuelas Normales y como política
educativa comienza en Argentina un período al que se
lo denominó "normalizador" donde Sarmiento
enfrentó desde el discurso ideológico la civilización
versus la barbarie. Al respecto A. Puiggrós sostiene:
"... La escuela era la continuación de la guerra
por otros medios, en la relación que Sarmiento establecía
con el pueblo, y el educador un civilizador"(1990: Pág.
87)
Mitre y Sarmiento querían atender distintas cuestiones.
Sarmiento propuso que se le diera prioridad a la generalización
de la educación básica, Mitre representaba a quienes
querían que el esfuerzo educativo del naciente Estado
nacional apuntara a educar a la clase dirigente. Debemos entender
que Sarmiento y Mitre no estaban enfrentados en estas cuestiones,
sino que era cuestión de cual era la prioridad.
En cuanto al problema de la educación Mitre intentó
formar a las minorías directoras creando Institutos de
educación secundaria. Fundando el Colegio Nacional de
Buenos Aires como así también creando colegios
nacionales en las Grandes Ciudades del País.
La preocupación de Sarmiento en cambio, fue alfabetizar
las clases populares, por eso el mismo fundó innumerables
escuelas y propició una ley que otorgaba subvenciones
a las provincias para tal fin. La Fundación de la Escuela
Normal de Paraná y la creación de bibliotecas
populares en 1870 completaron su labor. Teniendo en cuenta que
en 1869 Sarmiento realiza un censo nacional donde se demuestra
que un millón de habitantes no sabían leer ni
escribir sobre un millón setecientos mil habitantes censados.
Queda claro en estas cuestiones que el estado, que se estaba
delineando, tendría un rol central en lo que respecta
al sistema educativo escolarizado en Argentina. La escuela se
convirtió entonces en un dispositivo de extraordinario
valor para uniformar las experiencias de ingreso en el conjunto
social de todos los miembros jóvenes de las sociedades
nacionales, independientemente de sus diferencias de origen,
ya que la Argentina recibe una gran ola inmigratoria que llevará
a pensar las políticas educativas desde otra perspectiva:
la normalización ciudadana.
De allí el interés del Estado en formalizar y
monopolizar el control institucional de las prácticas
de enseñanza: la escolarización resultó
así una de las herramientas institucionales más
eficaces en el proceso de homogeneización indispensable
para la constitución de la nacionalidad y el fortalecimiento
del poder estatal.
El objetivo era la normalización, una vez que el inmigrante
estuviera normalizado, se convertiría en ciudadano argentino.
Pero esa normalización implicaba borrar cualquier marca
que trajera de su país de origen.
No fue casual la referencia a la "cuestión de los
inmigrantes" en líneas anteriores ya que como plantean
Caruso y Dussel "En el caso de Argentina…en tanto
tierra aluvional, su población hacia 1914 estaba compuesta
en un 80 % por inmigrantes o hijos de inmigrantes. La nacionalidad
y formación del ciudadano era sin duda una cuestión
central para lograr unificar a esa población heterogénea"
En primer lugar, la difusión de la enseñanza estaba
ligada al logro de la estabilidad política interna. Esto
se comprende fácilmente si se piensa en las teorías
en boga en la época acerca del papel moralizador de la
enseñanza.
Efectivamente, se pensaba que la educación, en la medida
que difundiera masivamente ciertos principios, contribuiría
con eficacia en la tarea de eliminación de los focos
de resistencia de los caudillos al gobierno central que permanecían
especialmente, en el interior del país.
El Orden Conservador
El orden conservador hace referencia a la clase oligárquica
y elitista que prevalecía en el ambiente político
de las décadas de 1860 a 1910. Quería para sí
misma toda la concentración del poder político
sin participación del resto de la población.
Debemos considerar que la formación del ciudadano, como
hemos dicho, también se manifiesta en las decisiones
políticas, tal es así que en el orden conservador
de 1880 existía Bottana (1998) desarrolla dos conceptos:
-República abierta que consistía en conciliar
valores igualitarios, donde todos se sientan personas y puedan
ser respetados.
-Y una República restrictiva: beneficios circunscriptos
a unos pocos como lo era la cuestión electoral.
Existía una república abierta que consideraba
a todos habitantes, y una república restrictiva que era
la de "los ciudadanos": hombres blancos, con poder
económico, y perteneciente al orden político conservador.
Libertad Políticas para pocos y libertad civil para todos.
Pueblo y elección iban de la mano en la fórmula
Alberdiana pero poniendo restricciones a los votantes ya que
primero había que educarlos, decía Alberdi.
Existía una preocupación importante de parte de
los políticos argentinos, como plantea Bertoni (2001)
en cuanto a la construcción de la nacionalidad argentina
a fines del siglo XIX . La preocupación estaba ligada
al poco fervor patriótico que existía en las escuelas,
atribuido sin duda a la característica cosmopolita de
nuestro país debido a las grandes olas de inmigrantes,
como hemos hecho mención.
A partir de esta situación se intentan reforzar algunos
aspectos desde la escuela pública que podríamos
categorizar como las primeras políticas educativas en
cuanto a educación y ciudadanía que devienen del
Orden Conservador.
Aproximaciones finales
El Estado argentino adoptó políticas de "nacionalización",
como inculcación, por ejemplo el idioma, símbolos
patrios, historia oficial. Es decir, la búsqueda constante
de políticas de nacionalización que produjeran
y distribuyeran un imaginario compartido: inculcar la idea de
nación de la cual se desprendería la conformación
ciudadana.
Por lo tanto, para Giovine, el acceso a la condición
de Ciudadano no sólo implica el goce gradual de derechos
civiles, políticos y sociales, sino también un
proceso de identificación nacional. Cuya función
no es solamente la de socializar en una cultura común,
sino también la de gobernar sobre los ciudadanos y regular
socialmente a los sujetos.
Así la educación, sería el medio desde
el cual se impartirían estas cuestiones, constituyéndose
en uno de los derechos sociales fundamentales, dado que debería
"borrar" las diferencias hereditarias y crear el ciudadano
que requería el estado moderno argentino como estado
conservador.
No debe olvidarse que la particular génesis del estado
Nacional argentino va realizándose en base a las confrontaciones,
alianza y negociaciones entre estados-provincias independientes
y soberanos, lo cual refleja el problema de la definición
de qué tipo de ciudadanía se pensaría para
los argentinos.
Para Sarmiento existían tres categorías de clasificación
de educables para la ciudadanía:
1)Los civilizados, que supuestamente serían los inmigrantes
industriosos del norte, y grande fue la decepción cuando
llegaban a Argentina lo perseguidos políticos, los desocupados
del sur europeo. Estos pasarían a ocupar la segunda categoría.
2)Los Civilizables: el hombre que hoy se ceba en sangre, pero
mañana será un ciudadano: el gaucho argentino.
3)los no civilizables: los negros y los indios
Por eso era necesario crear una cultura nacional y esa cultura
debía imponerse de manera uniforme y legítima
a través de la normalización pedagógica.
Por eso Sarmiento plantea un discurso de una Educación
Universal y otorga un papel fundamental para la construcción
de una república a los ciudadanos que en realidad no
tenían una existencia real y que por lo tanto había
que "crearlos".
Sarmiento encontró el modelo de República y de
sistema de instrucción a imitar en los Estados Unidos,
considerando que tres son las principales capacidades a desarrollar
en los individuos para convertirlos en buenos ciudadanos:
a)capacidad industrial
b)Capacidad moral
c)Capacidad intelectual.
La escuela debía realizar entonces un proceso de expropiación
de la memoria colectiva, bajo tres pilares:
a) La conformación de la identidad política nacional,
la ampliación de la ciudadanía se realiza a través
de un proceso de inclusión basado en la exclusión
de los sujetos como hemos explicado con los conceptos de república
abierta y república restrictiva.
b) Principio de igualdad básica, que en el discurso educativo
se torna uniformidad. Y que posteriormente este principio de
igualdad es derribado por la ley de residencia, en el paso hacia
el positivismo pedagógico. Tema con el cual iniciaremos
la segunda parte de este artículo.
c) La idea de nacionalidad Universal, se apela a la imposición-legitimación
de una cultura política que obedezca a pautas racionales
y universalistas de conducta.
Aparece una gran preocupación por las escuelas extranjeras,
ya que creaban pequeñas dependencias de sus países
en Argentina, y Sarmiento con mucha claridad plantea: "no
es lo mismo enseñar italiano que enseñar en italiano".
Este conflicto es de gran alcance a tal punto que casi llega
a provocar un brete entre Argentina e Italia, los diarios de
la época -tanto italianos como argentinos- tuvieron fuerte
influencia en esta preocupación. Pero todo esto culmina
con la Ley 1420, que establecía cuales eran las condiciones
para establecer escuelas en el territorio argentino.
También existía una gran preocupación por
lo maestros y su formación ya que se decía que
estaban poco preparados para inculcar el nacionalismo en los
alumnos. Se buscó reformular los planes de estudio para
darle mayor importancia a la cuestión patriótica
por ejemplo haciendo mayor referencia a la historia nacional
y mayor preparación en los actos escolares.
El carácter cosmopolita ha afectado a la Argentina por
mucho tiempo y se comienza a tomar lo cosmopolita como opuesto
a nacionalidad . Estos son elementos que van delineando la preocupación
de la esfera política por lo nacional
La educación, sin duda, cumplía ese mecanismo
de control y adoctrinamiento homogenizador que quedaba en mano
de una élite gobernante -Orden Conservador- que deseaba
extender la educación para la conformación de
ciudadanos pero no pretendía que sean "demasiado
libres" sino que buscaban la homogenización a través
del normalismo.
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" GIOVINE---------------------------
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WEINBE