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"Las familias ante la educación
de sus hijos: Reflexiones y recomendaciones para la organización
y puesta en marcha de una escuela de padres en un centro escolar"
David Llopis Goig
INFES-Merton
Ramón Llopis Goig
Universidad de Valencia
RESUMEN: Este
artículo constituye una reflexión a partir de
la experiencia de sus autores en la organización y dirección
de escuelas de padres durante los últimos diez años.
En la primera parte se examinan las preguntas que más
frecuentemente se formulan las familias con respecto a su significado,
contenidos, objetivos, operativa y tipo de personas a las que
se dirige una escuela de padres. En la segunda parte se analiza
el perfil del coordinador y se sugieren un contenido formativo
para las sesiones, una metodología de trabajo, y un procedimiento
de captación y fomento de la participación de
los padres.
ABSTRACT: This article
is a reflection from the experience of their authors in the
organisation and management of parents school during the last
ten years. In the first part we analyse the most frequent questions
of the families regarding the meaning, contents and main aims
of a parents school, as well as the operative and kind of people
whom is addressed. In the second part, we analyse the most convenient
profile of the co-ordinator and we suggest a content for the
sessions, a methodology and a way to achieve and foment the
parents participation.
1. Introducción
Las líneas que siguen constituyen una reflexión
derivada de nuestra experiencia en la organización y
dirección de escuelas de padres, durante los últimos
diez años. Durante ese tiempo hemos podido comprobar
que algunas personas confunden la idea de una escuela de padres
con la de una escuela de adultos, lo que les lleva a pensar
que es un lugar donde van a aprender a leer y escribir entre
otras cosas. Otros, saben que está relacionado con la
educación de los hijos, pero tienen una visión
terapéutica de la misma, y piensan que es una actividad
dirigida a aquellos padres y madres con hijos problemáticos.
También están los que consideren que se trata
de charlas y conferencias de especialistas sobre diversos temas
de desigual nivel de interés, donde uno, como padre o
madre, a lo que va es a escuchar. Por último, otro grupo
de padres ni se plantea que es, ya que, según ellos,
tienen poco tiempo para asistir a este tipo de actividades.
Todos esos interrogantes y confusiones muestran que es necesario
clarificar qué es una escuela de padres, cuáles
son sus objetivos tiene, cómo funciona, qué se
hace en una escuela de padres, de qué se habla, que personas
acuden y cuál es su contenido.
A partir de experiencias y reflexiones propias y de otros autores,
en este artículo se plantean algunas cuestiones fundamentales
para aquellas personas o instituciones interesadas en iniciar
o en participar en una escuela de padres,
2. ¿Qué es una escuela de padres?
Dudas, preocupaciones y dificultades similares son generadas,
en todos los padres, por la tarea de educar y compartir la vida
con los hijos. El objetivo fundamental de una Escuela de Padres,
no es otro que el de trabajar sobre estos aspectos.
Existe una cierta unanimidad entre profesionales al definir
las escuelas de padres como un espacio de encuentro, abierto
a los padres que están preocupados por la educación
de sus hijos y quieren, voluntariamente, aprender de sus propias
experiencias y compartirlas con otros. Así, las escuelas
de padres son espacios de diálogo y reflexión,
coordinadas por un conductor que generalmente es un profesional
con amplia experiencia y formación en educación
infantil y familia.
Por tanto, una escuela de padres es algo más que "un
lugar donde se va a aprender de alguien que sabe, de un experto,
es un lugar donde se va a descubrir lo que se sabe de la propia
experiencia con la finalidad de reconocer las dificultades y
superarlas" (REINHARDT, 1991). Analicemos detenidamente
algunos de los elementos que componen la definición propuesta.
En primer lugar, la asistencia debe ser libre y voluntaria,
siendo los propios padres y madres los que deciden su participación.
Ahora bien, el carácter voluntario no exime de constancia
a aquel padre o madre que inicia su compromiso con esta actividad.
No se puede confundir su carácter voluntario con la libertad
de asistir cuando a uno le plazca.
La constancia en la asistencia es un segundo y muy importante
elemento para el adecuado desarrollo de una escuela de padres.
Cohesión y confianza en el grupo y conocimiento de la
dinámica de su funcionamiento son pilares fundamentales.
Un tercer aspecto es básico para que cada participante
se sienta cómodo en el grupo: nos referimos a las normas
de funcionamiento y dinámica del grupo, aspecto en el
que resulta de gran utilidad las orientaciones de los autores
del programa PECES, padres eficaces con entrenamiento sistemático
(DINKMEYER y MCKAY, 1981). A continuación las resumimos
brevemente:
- Centrarse en el tema: Uno de los principales problemas que
suele surgir es la dispersión por parte de los padres
a la hora de analizar algún tema, desviándose
o cambiando de tema. Por ello es fundamental insistir en la
importancia de centrarse en el tema, evitando cambiar de uno
a otro con independencia de la temática que se esté
abordando en la respectiva sesión. En la medida que las
sesiones avanzan, el coordinador puede permitir que los padres
y madres, en sus intervenciones o aportaciones, se desvíen
a otros temas, siempre y cuando se puedan relacionar con el
tema analizado. Por ejemplo, si el tema que se está analizando
es la autoestima y un padre o madre hace una intervención
con relación al rendimiento escolar el coordinador deberá
unir esa intervención con la cuestión que ese
día se está abordando.
- Implicación en la discusión: Se debe intentar
que todos los asistentes se impliquen en las discusiones y debates.
De esta forma se consigue que todos se sientan miembros del
grupo. Nuestra experiencia nos indica que cuando un asistente
no logra involucrarse en las discusiones, con el tiempo no desarrolla
sentimientos de pertenencia al grupo y acaba por dejar de asistir.
Además, con la finalidad de que se produzcan cambios
en las actitudes y conductas de los padres es fundamental que
integren las reflexiones del grupo con las suyas.
- Compartir el tiempo: Debemos evitar, a toda costa, los intentos
de monopolización del tiempo que pueda realizar algún
asistente. Para ello, además de recordar al inicio de
cada sesión esta norma, deberemos, en el caso de que
algún padre o madre no la cumpla, hacerles ver la importancia
que tiene compartir el tiempo con los demás, pues ello
redunda en beneficio de todos.
- Ser paciente, los cambios se producen poco a poco: Los padres
y madres deben tener presente que existe una programación
y que en cada sesión se irá analizando y dando
orientaciones sobre los temas propuestos. Deben esperar a que
llegue el momento del tema que más les preocupa. Por
otra parte, desde el principio de las sesiones conviene insistir
en que cualquier cambio que se quiera realizar en relación
con los hijos se producirá paulatinamente.
- Apoyo mutuo, anímense unos a otros: Uno de los objetivos
iniciales es crear un buen clima entre los asistentes que permita
que cada uno exprese sus opiniones. Por ello, ante cualquier
manifestación que realice algún padre o madre,
el resto de los asistentes no debe criticarlos. En este sentido,
habrá que hacerles comprender que todos, en distinto
grado, actuamos ocasionalmente de modo erróneo con nuestros
hijos. Además, desde nuestro punto de vista, una de las
claves en la eficacia de estos grupos, es la creación
de una red de apoyo que gire en torno a cuestiones educativas.
- Responsabilizarse por el comportamiento. Con relación
a esta norma, los autores del programa PECES manifiestan: "cada
uno de nosotros debe asumir la responsabilidad por su propio
comportamiento, y estar seguro de que sus comentarios y sus
acciones son constructivos (DINKMEYER y MCKAY, 1981). Un principio
básico de este programa es que cada persona es responsable
de cambiar su propia conducta. Los padres deben desear cambiar
si esperan que sus hijos cambien. No permitiremos que usted
se excuse a sí mismo echándole la responsabilidad
a sus hijos, a su cónyuge, o a cualquier situación.
Preguntaremos: "¿Qué puede hacer usted para
cambiar su situación?"
Por nuestra parte, quisiéramos añadir una norma
más que consideramos que puede ser útil al lector:
- Son reuniones entre padres y madres. Debemos hablar de la
influencia de estos sobre sus hijos y que pueden hacer para
mejorar la relación y el desarrollo de sus hijos. Es
importante dejar claro a padres y madres, desde el principio
que, pese a que sobre el desarrollo de los niños influyen
muy diversos factores, en las reuniones de la escuela de padres,
únicamente se analizará el papel que juegan precisamente
ellos mismos. Debemos evitar que las sesiones de trabajo se
conviertan en reuniones para criticar a los profesores, lo que
resultaría de extrema ineficacia, amén de generar
desconfianza entre el citado colectivo. Colectivo cuyo apoyo
es fundamental, especialmente si nuestra actividad se desarrolla
desde un centro educativo.
3. El coordinador del grupo
La figura del coordinador o conductor es una de las piezas claves
en el éxito de una escuela de padres, pues es el que,
una vez iniciada la experiencia y tras una breve exposición
del tema, va a posibilitar el diálogo en el grupo, coordinando
las intervenciones de los padres, aclarando dudas, haciendo
las matizaciones oportunas y, cuando sea posible y conveniente,
ofreciendo pautas.
Son diversos los autores que han analizado las funciones y características
que debe poseer el conductor de una escuela de padres y a los
que remitimos a los lectores interesados en una información
más exhaustiva (CATALDO, 1991; VELÁZQUEZ y LOSCERTALES,
1987; MORATINOS, 1985).
Por nuestra parte, consideramos altamente recomendable, por
no decir necesario, que el coordinador sea una persona que:
- Posea unos amplios conocimientos, aunque es importante que
en sus intervenciones se esfuerce por ser comprensivo con las
dificultades propias de la paternidad, así como que sus
conocimientos teóricos sean trasmitidos a través
de experiencias o bien personales o bien de otros padres.
- Sea conocedor, desde el punto de vista teórico y práctico,
de las técnicas de dinámica de grupo. Es decir,
que sepa conducir y dirigir las reflexiones de los padres, creando
un buen clima de trabajo y posibilitando el crecimiento del
grupo a través de la participación de todos los
asistentes.
- Posea algunas cualidades personales como: flexibilidad en
sus planteamientos, madurez personal, amabilidad y transmisión
de una visión positiva, capacidad para manejar situaciones
difíciles, capacidad para empatizar con los demás.
4. El programa formativo: el contenido de las sesiones
Por lo que se refiere a la elección de los temas a tratar,
es importante que estos despierten la curiosidad de los participantes
y de otros que, de manera potencial, puedan animarse a asistir.
Es esa la razón por la que la temática de cada
sesión debe estar vinculada a las necesidades de los
padres y madres asistentes.
Desde nuestro punto de vista, al diseñar el contenido
del programa de formación de padres conviene plantearse
tres cuestiones fundamentales:
1) ¿Por qué es conveniente fijar un contenido
temático específico?
2) ¿Qué contenidos son los más convenientes
en función de las necesidades propias y específicas
del grupo?
3) ¿Cuál es la metodología más adecuada
para su desarrollo?
Respecto a la necesidad de establecer unos ejes temáticos
es importante que en la Escuela de Padres se expongan ordenadamente
los temas que interesan a los padres con unos criterios lógicos
y sin llegar a imponer un temario rígido.
En este sentido, teniendo presente una reciente experiencia
(LLOPIS y LLOPIS, 1999), así como las demandas y necesidades
que los propios padres y madres nos han planteado en otras ocasiones,
proponemos que se aborden los siguientes aspectos:
1) La relación de pareja
2) La relación familia-escuela
3) La relación social" de la familia y el niño
4) La orientación profesional y madurativa de los hijos
Teniendo en cuenta estos aspectos de la formación de
padres y madres, los grupos temáticos que presentamos
en la siguiente tabla pueden servir de base para el programa
de formación de una escuela de padres. Es, por otro lado,
el esquema en el que nos hemos basado en nuestras experiencias:
Principios básicos sobre la educación de los hijos
- El niño y la escuela
- Salud bio-psico-social (ambiente social)
- Desarrollo evolutivo
- Estrategias personales para mejorar la tarea educativa
- Problemas más frecuentes en los niños
Un segundo aspecto importante es decidir qué contenidos
son los más convenientes. En la programación de
la escuela de padres se pueden introducir un sinfín de
interesantes temas, pero debido a la necesidad de programar
las sesiones, estimamos que es necesario seleccionar temas fundamentales,
que concuerden con los intereses de padres. Siguiendo este criterio,
se podría proceder en una doble vía:
1. Preguntando a los padres por los temas que más les
interesan
2. Adaptando sus intereses a los grandes grupos temáticos
reseñados anteriormente, que por lo demás, suelen
ser los que concitan mayor interés en los padres y en
las madres.
Este segundo procedimiento tiene la ventaja de que parte de
los intereses y necesidades del propio grupo, y una vez confeccionado
el programa, los padres y las madres que forman el grupo se
sienten satisfechos de su participación en la programación,
lo que les lleva a considerar estas actividades como algo suyo,
no impuesto desde una autoridad externa.
El número de temas propuesto por los padres y las madres
suele estar relacionado con el problema particular que preocupa
a cada miembro del grupo, pero es tarea del conductor del grupo
escuchar y reconvertir los intereses individuales en respuestas
colectivas. Debe establecerse, más que un orden lógico
y académico, un orden funcional, teniendo en cuenta las
personas a las que va dirigido.
En este sentido, nuestra propia experiencia y la aportada por
otros profesionales nos confirma que los padres y madres suelen
sugerir temas muy relacionados con la problemática particular
de su hijo/a, por lo que debemos estar alerta para no convertir
las sesiones en un consultorio particular, ni en un recetario
(además los padres dejan de asistir a las sesiones una
vez analizada su problemática concreto).
Finalmente, la tercera cuestión que debemos plantearnos
antes de diseñar el programa es: ¿cuál
es la metodología más adecuada para su desarrollo?.
El desarrollo de un tema en una sesión estará
en relación directa con los objetivos marcados previamente.
En este sentido, puesto que los objetivos marcados pertenecen
a distintas áreas: conocimiento, actitud, sentimientos,...
el modelo de trabajo debe ser democrático y activo, no
se puede trasmitir la información autoritariamente, ni
de forma unidireccional, sino que, basándonos en la dinámica
de grupos, hemos de ofrecer una metodología activa y
participativa.
5. Metodología de trabajo
Como hemos escrito con anterioridad, el aspecto principal de
una escuela de padres no es dar consejos, sino informar y formar
a las familias participantes. Así, conviene que los padres
tomen conciencia de los problemas que les inquietan e intenten
analizar los elementos del problema para encontrar por sí
mismos la solución que más pueda interesar a cada
caso particular, escuchando y analizando las aportaciones de
otros asistentes así como del coordinador.
Las técnicas que solemos utilizar para que la comunicación
del grupo sea más fluida, natural y, consecuentemente,
el aprendizaje resulte más efectivo, dependiendo de los
objetivos de cada momento, son las siguientes: audiovisuales,
bibliografía, estudio de casos, diálogos simultáneos,
conferencias, charlas, discusiones dirigidas, documento de trabajo
elaborados para la sesión, encuentros, mesas redondas,
promoción de ideas, role-playing y juegos de grupo.
6. Captación y fomento de la participación
de los padres
Existe una queja generalizada sobre la poca participación
de los padres en las diversas actividades que organizan los
centros educativos, especialmente las dirigidas a su formación.
Son habituales expresiones como "somos siempre los mismos"
y "los padres que deberían venir nunca vienen".
Por esto es necesario realizar un detallado trabajo para sensibilizar
a los padres sobre la importancia de la creación de una
escuela de padres.
Algunas estrategias que se pueden utilizar son:
- Circulares. Es habitual en los centros educativos utilizar
circulares para informar a los padres de las actividades que
se organizan. En este caso, en la circular, se puede citar a
los padres para iniciar o continuar, según el caso, la
Escuela de padres. La circular debería especificar: una
visión general de los objetivos, información sobre
los contenidos, así como la hora y lugar de la primera
reunión.
- Carteles. Se debe elaborar carteles sencillos que sirvan para
reforzar las circulares. Estos deberán colocarse en lugares
estratégicos. Es importante seleccionar frases breves
que trasmitan las ideas fundamentales.
- Contacto personal. Si estas actividades de formación
de padres se realizan desde el centro escolar, como es aconsejable,
una estrategia fundamental es la recomendación de profesores
y orientadores a determinados padres y madres para que asistan.
Hay varios tipos de padres que nos interesa que asistan.
1) Aquellos de los cuales tenemos constancia de que tienen problemas
con sus hijos y que están interesados en mejorar.
2) Los padres y madres líderes, capaces de atraer a otros
3) Los padres y madres que, pese a no ser líderes, son
conocedores de sus habilidades y buen hacer como padres y su
presencia es interesante por las aportaciones que pueden hacer.
Así, deberemos a través de esta estrategia intentar
dirigirnos a un número importante de padres y madres
y hacerles ver que su presencia y participación son fundamentales.
- Presentación del programa. Otra estrategia que suele
dar buenos frutos es la realización de una presentación
del programa de formación en la que se invite a un conferenciante
que hable sobre algún tema relacionado con la educación
de padres y en la que destaque la importancia de los grupos
de debate sobre este tema.
- Reuniones de padres de inicio de curso. Es frecuente en los
centros educativos realicen reuniones de inicio de curso en
la que los tutores de los alumnos explican las características
del curso escolar, el funcionamiento de las áreas, novedades,...
En esta reunión sería importante que algún
miembro de la escuela de padres explicase la importancia de
asistir a estas reuniones o de que la diese a conocer si es
que su inicio es inminente. Podría asistir el coordinador
pero también sería importante que acudiese algún
padre o madre que acude regularmente y puede ayudar a que otros
padres se animen a asistir y participar.
- Boletín informativo. En algunas ocasiones, especialmente
cuando se dispone de un buen equipo de trabajo y recursos económicos
se puede elaborar un boletín informativo dirigido a los
padres donde, de forma resumida y clara, se dé información
sobre los temas que se van a tratar y de las conclusiones más
importante de los ya tratados. Un ejemplo es el Fulls d'assessorament
per a pares de la FaPaC (MONTALBÁN y P. TSCHORN, 1993).
- Recordatorio: A través de una nota de papel se recuerda
a los asistentes la fecha, hora y lugar de la actividad. Es
recomendable entregarlo el día antes.
En definitiva, consideramos que es fundamental apoyar el funcionamiento
de la Escuela de Padres con algunas, sino todas, de estas estrategias.
7. Conclusión
Consideramos que es fundamental la existencia de Escuelas de
padres por que los padres necesitan intercambiar preocupaciones
sobre su principal función: ser padres. Esta transmisión
de ideas debe ser conducida y orientada por profesionales de
la educación.
Desde nuestro punto de vista cualquier centro educativo debe
tener este recurso, utilizándolo y derivando a él
a familias que en un momento concreto puedan necesitar una ayuda.
La razón de esta sugerencia es que la mayoría
de las orientaciones que los orientadores de los centros educativos
realizan a las familias son similares y se apoyan en unos conocimientos
que pueden ser trasmitidos grupalmente: autoestima, comunicación
padres-hijos, estilos educativos, sobreprotección y educación
sexual, entre otros.
8. Bibliografía
CATALDO, A. (1991]. Aprendiendo a ser padres: conceptos y contenidos
para el diseño de programas de formación de padres.
Madrid: Editorial Síntesis.
DINKMEYER, D. y MCKAY, G. D. (1981). PECES. Padres eficaces
con entrenamiento sistemático. American Guidance Service.
LLOPIS GOIG, D. y LLOPIS GOIG, R. (1999). "Programa de
formación de padres y madres: evaluación de una
experiencia". V Congreso Estatal de Intervención
Social. Madrid: Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, páginas
447-457.
MONTALBÁN, R. y TSCHORNE, P. (1993). Recull dels Fulls
d'assessorament per a pares de la FaPaC. Barcelona: Diputación
de Barcelona.
MORATINOS, F. (1985). La Escuela de Padres. Madrid: Editorial
Narcea.
REINHARDT, V. (1991). "Escola de pares. Un espai dintre
de l'escola per al diàleg i la reflexió",
a Guix. Separata número 167. Recull, septiembre de 1991.
VELÁZQUEZ y LOSCERTALES, (1987); Escuela de padres, Sevilla.
Editorial Ediciones Alfar.
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