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NECESIDADES INSTRUCTIVAS, FORMATIVAS Y CULTURALES DEL PROFESORADO
EN LA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN
Antonio Bautista García-Vera. Facultad de Educación.
Universidad Complutense de Madrid
RESUMEN
El autor nos hace un esbozo de las necesidades de formación
del profesorado en las nuevas tecnologías y las necesidades
técnicas estructurales para dicha formación. Es
en definitiva, un artículo interesante, pues nos determina
las pautas de actuación, en ese sentido, para una labor
docente mejor.
1. LUCES Y SOMBRAS DE UNAS NECESIDADES EMERGENTES EN LA SOCIEDAD
DE LA INFORMACIÓN.
Uno de los rasgos de las sociedades del siglo XXI, a la vez
que uno de los retos emergentes de la enseñanza hace
referencia a las desigualdades sociales junto a la necesidad
de una alfabetización tecnológica que las frene.
La actualidad de los desajustes producidos por las nuevas tecnologías
puede observarse en la creación de términos como
el de brecha digital o en la consolidación de otros como
el de desarrollo tecnológico. El primero se ha empezado
a utilizar al final de la década de los noventa para
mostrar los desajustes producidos por la irrupción de
productos informáticos en ámbitos sociales, laborales,
culturales... haciendo ver que dichas desigualdades se producen
no sólo por el acceso o no a dichas herramientas, sino
también por el grado de formación (alfabetización
tecnológica) que poseen los usuarios y usuarias y, consecuentemente,
por lo que pueden hacer o dejar de hacer con ellas.
La relación entre tecnología y desigualdades sociales
se puede contemplar revisando los ámbitos donde se han
incorporado sus productos, entre los que están el mundo
laboral (brecha y exclusión producida por irrupción
de las nuevas tecnologías) y los ámbitos sociocultural,
familiar y escolar (desigualdades producidas por los distintos
grados de formación, utilización y acceso a dichos
productos informáticos y audiovisuales). Por ejemplo,
además de en obras extensas como la de Castells (1997,
1998, 2003), autores como Tezanos (2001) han mostrado el interés
por este binomio y la formación continua en los lugares
de trabajo, apuntando datos como que estamos próximos
a la cantidad de 35.000.000 de parados en los países
desarrollados tecnológicamente.
Para evitar tal situación es necesaria una formación
inicial y continua de los humanos en los países que usan
la tecnología. Tal alfabetización tecnológica
incidirá en el desarrollo de unos rasgos de personalidad
que protegerán a los obreros de la vulnerabilidad a la
que están sometidos, pues una característica organizativa
surgida de la incorporación de las nuevas tecnologías
al mundo laboral, es que los actuales puestos de trabajo son
un punto aislado en una red compleja que está sometido
a tensiones, a veces por la rapidez del flujo de información,
a veces por la inmediatez de las respuestas que hay que dar.
Por esto, los trabajadores actuales necesitan tener autonomía
y seguridad personal, independencia de juicio y de pensamiento,
competencias autoformadoras, etcétera. Esta es la tipología
de la mano de obra a la que hace referencia Tezanos (2001),
es decir, quienes pueden interpretar y ejecutar de forma inteligente
y selectiva las informaciones y directrices de los expertos.
Los demás serán los excluidos del mundo laboral
que requerirán asistencia social. Bauman (2000) puntualiza
que si bien en otras épocas ser pobre era estar sin trabajo,
y significaba ser un holgazán y un perezoso, actualmente
ser pobre significa ser un consumidor expulsado del mercado,
o como diría Rifkin (2000), no tener acceso a la nueva
economía de la información, del comercio y a la
mayor diversidad de recursos y experiencias culturales.
La respuesta más consensuada que se está dando
a la citada brecha digital es lo que denominamos alfabetización
tecnológica (audiovisual e informática). Hace
referencia a la adquisición de destrezas de usuario en
nuevas tecnologías (no de experto) y, sobre todo, el
desarrollo de competencias personales de seguridad, autoestima,
autonomía e independencia de juicio, así como
las correspondientes competencias mentales de análisis,
reflexión, razonamiento, colaboración,...
Es así como en este siglo XXI los productos del desarrollo
tecnológico son una preocupación pues, ineludiblemente,
podrán incrementar o mantener las desigualdades de base
existentes. Aquí reside la conjugación armónica
que ha de realizarse de lo humano y lo tecnológico desde
la escuela. Es un contrapunto que mantiene la preocupación
por las desigualdades sociales producidas por las nuevas tecnologías.
En este sentido han empezado a emerger publicaciones sensibles
hacia ese problema y plantean una intervención formativa
al ser analizado desde una vertiente educativa (Calabrese &
Burgelmann (Eds.) 1999: Area, (coord.) 2001; Bautista (coord.)
2004;...). Por ejemplo, en el primero de esos libros, sus autores
manifiestan que el acceso a las nuevas tecnologías (redes
y servicios) es un elemento esencial para ofrecer una igualdad
de oportunidades y consolidar un estado de bienestar en las
sociedades desarrolladas tecnológicamente.
¿Qué aportan las herramientas de Internet a la
institución educativa para afrontar esos retos y peligros?,
o de otra forma, ¿qué posibilidad de desarrollo
ofrece al alumnado?, o con más precisión, ¿en
qué medida ayudan los entornos creados por los diferentes
sistemas de e-learning para transformarlo de objeto receptor
pasivo de información a sujeto que elabora su propio
pensamiento y conocimiento? A lo largo de este artículo
vamos a ver que esta ayuda es posible a través del desarrollo
de trabajo colaborativo que permitirá atender a las necesidades
específicas que garanticen la evolución del profesorado
así como la de su alumnado.
Vinculado al tema de la participación, relación
y colaboración mediada por herramientas tecnológicas
en la enseñanza, es preciso señalar el uso que
empezó a hacerse de las redes de ordenadores en la enseñanza
y en la capacitación docente a mediados de los 90, pues
con el desarrollo, difusión y mejora de la accesibilidad
a Internet, se han promovido trabajos orientados a formar al
profesorado en el manejo de dicha red así como a utilizarla
para analizar su práctica docente a través de
debates con el profesorado de otros centros distantes. En este
sentido es interesante saber si esta reflexión lleva
a detectar y poner de manifiesto las actitudes, creencias y
valores del profesorado; así como la forma en que éstas
influyen en su práctica educativa y, sobre todo, en la
posibilidad de un trabajo colaborativo a distancia a través
de comunidades educativas de aprendizaje (Crook, 1998; Dede,
2000;...). Tal formación contribuirá a eliminar
la resistencia al cambio mostrada por el profesorado en ejercicio,
resistencia que es conformada por la inercia de las rutinas
de las prácticas y tradiciones asentadas en los centros
educativos.
Pero para desarrollar este tipo de situaciones y trabajos colaborativos
a través de ambientes de e-learning el alumnado y profesorado
tiene que afrontar tres necesidades básicas: instructivas,
formativas y curriculares o culturales.
2. NECESIDADES INSTRUCTIVAS
Hacen referencia a una serie de acciones encaminadas a la instrucción,
es decir, a que aprendan habilidades básicas, instrumentales
vinculadas con las nuevas tecnologías (conocimiento y
utilización a nivel de usuario de los entornos de ordenador
y de internet). Es una necesidad que se está abordando
desde diferentes instituciones, grupos, centros o comunidades
virtuales educativas a través del diseño de materiales
que soportan cursos e-learning, bibliotecas virtuales..., dirigidos
a proporcionar al alumnado información cada vez más
rápida de lo que se venía haciendo y para evaluar
los aprendizajes realizados. Muchos de estos materiales están
estructurados según los modelos asociacionistas e instrumentales
que explican el aprendizaje humano.
Para mejorar la atención a dichas necesidades se han
iniciado investigaciones dirigidas a estudiar las posibilidades
de ciertas herramientas de Internet como canal para transmitir
y reproducir informaciones y, también de forma más
concreta, para conocer cómo contribuyen los materiales
textuales y audiovisuales en el aprendizaje realizado por el
alumnado. Los resultados, además de abordar aspectos
como la estructura de las bandas sonoras que son más
adecuadas según los fines educativos de unos materiales,
están apuntando la importancia del uso que se hace de
dichas herramientas, y de otra serie de variables contextuales
(relaciones y estructura organizativa del lugar donde se usa,
etcétera). Es decir, el valor de los programas, equipos
y artefactos que sostienen a Internet están asociados
a los usos que se hacen con ellos y, por lo tanto, no debe hablarse
de elección de medios sino de selección de usos
de los mismos, que tendrán relevancia según sea
el ambiente social y cultural donde se utilicen.
3. NECESIDADES FORMATIVAS
Estas necesidades, además de completar a las instructivas,
se refieren al desarrollo de los procesos mentales superiores
de los humanos, tales como la percepción, el análisis,
la reflexión, el razonamiento, la introducción
a unos valores,... Son procesos que tienen lugar en momentos
históricos y espacios geográficos concretos, es
decir están vinculados a un espacio y a un tiempo específico
(situado). El tipo de situación de enseñanza mediada
por Internet más adecuada para dar respuesta a este tipo
de necesidades se basa en los principios del aprendizaje situado.
Desde este enfoque, el lenguaje, o cualquier otro sistema simbólico,
no tiene como función esencial la de codificar y comunicar
representaciones sobre elementos y cosas objetivas del mundo,
consideradas independientes del contexto, sino más bien,
el lenguaje, o cualquier otro sistema simbólico de representación,
construye realidades, pues expresa significados vinculados a
las intenciones y al contexto social concreto donde es usado
por cada sujeto en la comunicación interpersonal.
Para entender el papel de los ambientes creados mediante e-learning
en la satisfacción de dichas necesidades formativas he
de indicar que tal planteamiento se inició con las aportaciones
que hizo Vygostki al apuntar que el desarrollo de las funciones
psicológicas superiores eran un producto de la actividad
del cerebro, no de la maduración. De igual forma abordó
los mecanismos mediante los cuales la cultura pasa a ser parte
de la naturaleza de los humanos (Vygostki, 1979). Fue a finales
de los 80 cuando se aplicó dicho enfoque al estudio de
los medios en la enseñanza. Uno de sus elementos relevantes
es la cultura (Olson, 1997; Wertsch, 1998; Cole, 1999;...),
pues dicho planteamiento contempla, como principio básico,
que los procesos mentales superiores de los humanos se ponen
en funcionamiento o, más precisamente, se desarrollan
a través de su relación con otros y con su contexto
cultural.
La importancia de dichos estudios en el análisis de
los usos de e-learning en laenseñanza, se debe a que
plantean que tal interacción es mediada por herramientas
simbólicas, como son los lenguajes (mediadores sociales),
y por artefactos materiales como son los productos informáticos
(mediadores instrumentales). Ambos tipos de herramientas permiten
a los humanos manipular elementos externos de la realidad (procesos
interpersonales) y, posteriormente, dicha acción tendrá
una consecuencia interna en los actores, o internalización
de las acciones. En este sentido los efectos mentales se producen
e incidencia en la cultura, no cuando las herramientas de Internet
hacen de forma más rápida y fácil lo que
otras, ya existentes, sino cuando estas nuevas tecnologías
comporten un cambio de actividades en los miembros de esa sociedad.
El fundamento teórico de este uso de e-learning es que
al cambiar el entorno de enseñanza y las tareas que ha
de hacer el alumnado se producirán cambios significativos
en los procesos de relación, percepción, análisis,
razonamiento, argumentación... de los mismos. Una forma
de hacerlo es cambiando uno de sus elementos: los medios. Éstos
llevan asociados una serie de significados y lenguajes que son
propios de la cultura donde son utilizados e, inevitablemente,
al usarlos se interiorizará dichos contenidos culturales
en las funciones mentales superiores de los humanos que, entre
otros aspectos, les permitirá tener un dominio sobre
ellos y planificar nuevas acciones con dichos lenguajes. La
interiorización que se haga dependerá de la función
primaria que tengan los medios; pues es muy diferente cuando
se utilizan para grabar o narrar una historia propia, que cuando
se usan para reproducir un discurso creado por alguien desconocido.
4. NECESIDADES CURRICULARES O CULTURALES
Denominas así este tercer y último tipo de necesidades
porque en el campo del currículo la participación
y la idea de ciudadanía cobran un importante significado.
Se considera que una de las esencias del ser humano es la de
participar sobre las decisiones a tomar respecto a todos los
temas que le afectan de su comunidad. La ausencia de participación
acarrea un peligro: el control cultural que se hace del proyecto
curricular desde los discursos soportados y vehiculados por
los medios de comunicación, entre los que está
los entornos de e-learning.
La consecuencia de esta situación respecto a la atención
de las necesidades específicas del alumnado, obviamente,
es que tal participación evitará una estandarización
de informaciones a la vez que una uniformidad de puntos de vista,
pues tal intervención confluirá con el poder que
tienen dichos medios de comunicación en la construcción
de marcos culturales interpretativos que, ineludiblemente, afecta
a la construcción del imaginario colectivo o referente
del sentido común respecto al cual estos humanos construyen
su identidad. Para favorecer la participación, desde
la escuela deben utilizarse los lenguajes artísticos,
sobre todo los soportados por los medios de comunicación
audiovisual, no sólo para transmitir o perpetuar ideas
de una forma bella, sino también para construir historias
desde sus propias y específicas necesidades y, de esta
forma, descontextualizar y recontextualizar el contexto de los
significados y contenidos de otros relatos, mitos, ideas, costumbres,
y tradiciones que sustentaban prácticas culturales y
sociales que respondían a intereses de dudosa procedencia.
Dichas acciones narrativas de participación constituyen
el fundamento del uso de Internet para dar respuesta a las necesidades
específicas del alumnado, pues las imágenes y
demás contenidos de la cultura visual influyen en la
construcción de los valores, creencias, deseos, percepciones
y sentimientos que constituyen universos simbólicos o
imaginarios colectivos que hacen la función de marcos
interpretativos respecto a los cuales los ciudadanos y ciudadanas
construyen su identidad. Precisamente la anterior idea es uno
de los argumentos que justifican las propuestas más actuales
en el campo del currículo, como parte de la cultura visual:
fomentar a través de ambientes de e-learning la construcción,
interpretación e interacción con los objetos culturales
de acuerdo con las experiencias e historia de vida de cada sujeto.
5. NECESIDADES FORMATIVAS DEL PROFESORADO A TRAVÉS DE
LAS COMUNIDADES DE PRÁCTICA VIRTUALES.
Antes de concluir he de indicar que una de las relaciones más
armónicas y hermosas de los humanos con los productos
del desarrollo tecnológico es la que tiene lugar en el
seno de las denominadas comunidades de práctica. Básicamente,
una comunidad de práctica es un grupo de personas que
tienen un compromiso mutuo en vivir una forma de vida inspirada
en unos determinados valores culturales y éticos compartidos,
y usando unos medios comunes, de tal forma que no sólo
encuentran placer en lo que hacen, sino que también lo
experimentan por el hecho de hacerlo juntos. En este sentido,
una de sus esencias es hacer un uso práctico de los medios
que, en un sentido aristotélico, contiene parte de las
acciones que buscan el bien, lo bueno y noble para ese grupo
de personas que ha decidido vivir una forma de vida que está
inspirada en unos valores compartidos y definidos por ellos
mismos. Dichas prácticas, en las que los medios son protagonistas,
buscarán la vivencia o experimentación de unos
valores cuando participen en tareas orientadas a desarrollar
proyectos de trabajo que sean relevantes y valiosos para la
comunidad en la que viven. En este uso, el papel de los medios
tecnológicos y de los lenguajes artísticos soportados
en ellos es el de narrar historias, contar sensaciones y emociones,
denunciar situaciones o hechos injustos acaecidos en esos contextos.
Son narraciones que irán encaminadas a responder a las
situaciones y cuestiones conflictivas manifestadas por los miembros
de la comunidad. Serán más importantes, significativas
y relevantes para ellos cuanto más próximas y
vinculadas estén a sus biografías, tradiciones
del barrio o población donde esté ubicado el centro
educativo al que asisten de forma presencial y que, a su vez,
junto con otros colegios, es o podrá ser un componente
básico de comunidades educativas virtuales más
amplias.
La narración de historias con lenguajes audiovisuales
a través de sistemas abiertos y flexibles de e-learning,
ofrece una interesante posibilidad para atender al desarrollo
de las necesidades específicas del alumnado y del profesorado,
pues entiendo que las emociones, los comportamientos y el lenguaje
soportan a la vez que muestran la ideología, los valores
y las creencias de los sujetos protagonistas de los eventos
que tienen lugar en unas situaciones espacio-temporales. Como
la fotografía y el cine contienen dichos elementos (espacio
y tiempo), considero que son excelentes medios de narración
que permiten analizar y tomar conciencia, en claves de espacio
y tiempo, de las creencias, ideas y valores de grupos de ciudadanos
y ciudadanas de una comunidad a través de las historias
que se cuenten de ellos y ellas con los lenguajes de la imagen.
Esta propuesta de uso de Internet a través de sistemas
avanzados de e-learning ofrece resistencia a los mecanismos
que perpetúan o aumentan las desigualdades sociales pues
alberga prácticas orientadas por valores basados en la
honestidad y equidad de oportunidades para participar en la
toma de decisiones, en la realización de planes... e,
ineludiblemente, llevará a los participantes a tener
una independencia tecnológica y a desarrollarse personal
y socialmente. Las comunidades de práctica ofrecen esa
resistencia a partir de la consideración que el postmodernismo
y el postestructuralismo tienen del sujeto, donde éste
no deja de ser una invención o producto social, histórico
y cultural. Dentro de una comunidad de práctica, donde
se viven y sienten experiencias y situaciones comunes, el significado,
evidentemente, tiene su origen en el lenguaje oficial en el
que normalmente han sido socializados, pero sus miembros buscan
la esencia de esa experiencia única, y para ello necesitan
ir más allá de las categorías del sentido
común provenientes de los discursos institucionales,
aportando sus significados y los referentes interpretativos
personales al lenguaje de ese colectivo donde encontrará
su expresión. De esta forma, se va creando el propio
lenguaje de la comunidad, construyéndose con los significados
generados por las emociones, sensaciones y vivencias que se
experimentan durante el desarrollo de proyectos relevantes y
valiosos para esas personas utilizando productos informáticos
albergados en Internet cuya función básica es
la de narrar historias.
Como conclusión de los argumentos planteados en los apartados
precedentes, y a modo de propuestas de acción para el
futuro de este inicio de siglo, hay que analizar qué
productos tecnológicos hay en los colegios y qué
utilizaciones hacen de ellos las personas que confluyen en los
mismos y, sobre todo, si esos usos favorecen su participación
y la creación de significados. En tal análisis
hay que conocer no sólo las funciones primarias de las
herramientas disponibles, sino también los significados
que éstas llevan asociados desde la tradición
de las prácticas realizadas por el profesorado en su
formación y por alumnado en las costumbres del colegio.
Este conocimiento facilitará incorporar otros productos
tecnológicos considerados educativos por los miembros
de la comunidad escolar, así como reasignar nuevos significados
a los existentes apoyándonos en ciertas funciones secundarias
que pudieran tener o de usos alternativos que pudiéramos
asociar. De esta forma, podríamos cambiar los fines instructivos
que tienen algunos medios hacia otros formativos; es decir,
pasar de usar herramientas que normalmente se emplean para reproducir
o recibir informaciones o mensajes ya elaborados, a utilizarlas
para crear y manifestar mensajes e ideas, para presentar preocupaciones
o argumentos propios, o para narrar historias que sean relevantes
y, a veces, vitales para la comunidad.
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