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MI EXPERIENCIA ERASMUS - SUECIA.
Isabel M. Zaera López. Alumna de 3º Lengua Extranjera
en el CES Don Bosco.
Durante mi estancia en Växjö, Suecia, realicé
prácticas en seis centros diferentes, desde guarderías
o "preschools", con niños de entre 18 meses
y 5 años de edad, hasta institutos, con alumnos de hasta
19 años.
En todos ellos pude observar distintas formas de organizar
la clase, y de llevar a cabo la práctica docente.
El sistema educativo sueco, en lo que a currículo se
refiere, no es tan diferente del español, al menos no
tanto como yo pensaba, pero lo que sí es muy distinto
es la práctica, la realidad de las aulas, la metodología
seguida, el comportamiento de los alumnos, la planificación,
etc.
En cuanto al nivel de los niños, con respecto a los
niños españoles, más que en lo académico,
se ven más diferencias en la madurez. Los niños
suecos son más maduros que los españoles, más
responsables e independientes, porque se les educa para ello
desde la propia escuela (no sólo en casa). Incluso, comentándolo
con alguna profesora, llegaron a decirme que ellos mismos a
veces piensan que los niños maduran demasiado rápido,
y que pierden enseguida esa niñez e inocencia que debería
caracterizarles.
En lo puramente académico no sabría decir exactamente
si estudiaban lo mismo que los niños españoles
de la misma edad, por ejemplo, en Matemáticas o Ciencias,
etc. pues la programación y metodología era muy
distinta. Sí pude verlo en Inglés, donde tenían
un nivel muy similar en los primeros cursos de Primaria, pero
hacia los 10 años nos superan, y aprenden mucho más
rápido. Hacia los 13-14 años tienen mucha fluidez,
y poco más adelante ya se aproximan mucho al bilingüismo.
Esto es lógico, teniendo en cuenta detalles como que
allí la televisión no está doblada, como
aquí, sino que los programas y películas (la mayor
parte) son en inglés, con subtítulos en sueco.
Otro dato curioso es que hay bastante competitividad entre
colegios (que la gran mayoría son públicos) y
creo que es en el último curso de Primaria cuando se
presentan a un examen nacional (algo así como una selectividad)
en el que se ve cuáles son los mejores colegios cada
año. Para ello preparan a los alumnos desde un par de
cursos antes, con pruebas concretas que tienen que superar allí,
tanto de forma individual como por grupos.
Bien es cierto que los colegios que yo visité también
son un poco especiales, y trabajan de una forma distinta a otros
colegios suecos, pues uno de ellos es un colegio Montessori
y otro tiene influencia de unas escuelas danesas, con una filosofía
parecida a la de los Montessori.
Para reflejar mejor todas estas características, me centraré
en tres de ellos, y explicaré más detalladamente
lo que pude observar allí:
- Ringsberg Skolan: Se trata de un colegio muy nuevo, sólo
lleva funcionando cinco años. Se asemeja a lo que para
nosotros es un colegio de Primaria, pues tiene alumnos desde
6 hasta 14 años. Combinan actividades guiadas con aprendizaje
libre, es decir, dejan a los alumnos que aprendan tanto como
ellos quieran, y les dejan expresarse y desarrollar su imaginación
a través de diferentes juegos y actividades, aunque siempre
con cierta orientación y control por parte de los profesores.
En cada planta del edificio, de las tres que hay, se agrupan
alumnos de tres edades diferentes: en la primera los de 6-8
años, en la segunda los de 9-11 y en la tercera los de
12-14, y en cada una hay tres profesores para los tres grupos
de edad.
Todos los días, después de comer (todos los niños
comen en el colegio) mezclan alumnos de varias edades en una
misma clase, y trabajan con grupos de unos 10-15 niños
cada profesor.
Esto no lo hacen al azar, sino dependiendo del nivel de cada
alumno, para que puedan aprender unos de otros.
Prestan mucha atención al comportamiento social, a la
cooperación entre todos, etc. También dan gran
importancia a la lectura, y animan a los niños a que
lean muchos libros; practican mucho la lectura silenciosa, y
llevan un control sobre la cantidad de libros que lee cada alumno
y el tiempo que emplean en ello.
Todos los años se elige un tema base, en torno al cual
planean todas las tareas escolares del curso. Este año
el elegido era Linné, médico sueco que destacó
por sus estudios y descubrimientos en el campo de la botánica.
Todas las actividades que realizaban los niños tenían
este tema fondo.
Cada profesor trabaja con el mismo grupo de alumnos (de la
misma edad) durante tres días y en tres semanas seguidas,
con las asignaturas elementales: Sueco, Matemáticas y
Ed. Artística. Después de este tiempo, los profesores
rotan, y cambian de grupo.
No hay deberes ni castigos. Los niños tienen un cuaderno,
su "PU book" (plannering + development) en el que
anotan su plan para la semana, que tienen que haber cumplido
al final de la misma, y también lo que han hecho el fin
de semana (esto lo hacen cada Lunes). No existen las clases
teóricas, los profesores anotan en una pequeña
pizarra el plan de actividades y lo explican a los niños.
Otras veces simplemente se sientan todos en el suelo a modo
de asamblea y les cuentan lo que van a hacer ese día.
Los niños más pequeños, de entre 6 y 8
años, hacen muchas actividades relacionadas con el comportamiento,
la cooperación, la autonomía, etc. Los alumnos
de cursos intermedios, de 9-11 años, trabajan mucho en
actividades que supongan el desarrollo de la imaginación,
y con frecuencia por parejas. Los alumnos de cursos superiores,
de 12-14 años, trabajan de forma más individual,
no tanto en grupos. Tienen enseñanza individualizada,
dependiendo de sus necesidades. Hacen muchos trabajos de investigación,
a partir de algunas pautas.
- Skrattmåsen - Montessori Skola es un colegio privado
Montessori. Muchos de los alumnos son hijos de inmigrantes.
Entre profesores y alumnos habrá unas setenta personas
en el colegio.
Hay cuatro grandes grupos: el primero lo integran niños
de 6 años, el segundo de 7-8, el tercero de 9-10 y el
último de 11-12 años. No hay muchos alumnos por
grupo, por lo que cada profesor puede proporcionarles una atención
individualizada y emplear más tiempo con cada uno de
ellos.
Aquí tampoco existen las clases teóricas o las
explicaciones en la pizarra, sino que el profesor explica de
forma individual, a cada alumno, lo que necesite.
Tampoco hay libros de texto ni calificaciones.
Hay siete asignaturas principales: Matemáticas, Ciencias,
Sueco, Inglés, Ed. Física, Religión y tercer
idioma para el grupo de alumnos mayores.
El aprendizaje es libre, los alumnos se sienten con plena libertad
para elegir lo que quieren aprender y en qué medida,
así como en qué momento quieren hacerlo. Al menos
esto es lo que los profesores quieren que ellos piensen, porque
en realidad esto no es tanto así, sino que todo está
guiado y supervisado por los profesores: cada alumno hace semanalmente,
y ayudado por el profesor, un plan semanal, dependiendo de su
nivel, habilidades, conocimientos e intereses.
El profesor propone las actividades que son más convenientes
para ese alumno, y a la vez le deja escoger otras de su agrado.
Si no cumplen el plan en esa semana, les queda como tarea para
realizar en casa. Esta forma de trabajar resulta muy motivante
para los niños, y además les hace adquirir un
mayor sentido de la responsabilidad.
Los alumnos aprenden de forma muy activa, con muchas actividades
al aire libre. También utilizan gran cantidad de juegos
educativos, documentales, actividades guiadas y algunos libros
de ejercicios.
Hay un plan del gobierno que el colegio debe seguir, pero, además,
los profesores planean un calendario de actividades muy creativas
cada semana. Esto requiere un gran esfuerzo, pero hace que el
aprendizaje resulte más ameno y que todos los niños
verdaderamente disfruten yendo al colegio.
Una vez por semestre, al menos, los profesores se reúnen
con los padres y el alumno para analizar cómo se desarrolla
su trabajo en la escuela.
- Vasaborgens Förskola: Se podría decir que es
una mezcla entre lo que nosotros entendemos como guardería
y preescolar, ya que tiene niños desde 18 meses hasta
5 años. Es un centro público, que sigue un plan
de enseñanza-aprendizaje del gobierno, hecho especialmente
para ese centro, y un plan detallado para cada grupo de alumnos.
El centro lo componen dos edificios, con un grupo de unos 20
niños y tres profesoras cada uno.
A su vez, cada grupo lo dividen en dos, uno con niños
de hasta tres años y el otro con los de 4 y 5 años.
Para cada uno, las profesoras elaboran un programa específico
semanal, de una semana para otra. Cada año tienen unos
objetivos que alcanzar, y estos están divididos en otros
más simples, para asegurar que lo conseguirán.
Además, eligen un tema en el que basarse, y en el que
centrar todas las actividades. Esta elección la hacen
de acuerdo a los objetivos y a lo que quieren que
los niños aprendan, y basándose en experiencias
de años anteriores. Lo hacen de un año para otro.
Por ejemplo, este curso el tema elegido era la persona y el
cuerpo, el curso pasado era el lenguaje...
La metodología que siguen es básicamente la creatividad
e imaginación, aunque también utilizan ideas de
otros centros, de libros, cursos que hacen...etc. Las profesoras
toman nota de todas las actividades que realizan con los niños
y de sus reacciones y comportamiento ante ellas.
Al final de cada curso hacen una evaluación para comprobar
que han alcanzado los objetivos propuestos, y se la envían
al director, quien la envía a su vez al Ministerio de
Educación.
Una vez por semana el director acude al centro y supervisa
el trabajo con los niños, se reúne con las profesoras
y es informado acerca de programaciones, materiales, mobiliario,
o cualquier cosa que necesiten. Por otro lado, las profesoras
suelen reunirse semanalmente para acordar toma de decisiones,
comentar actividades, etc.
Una vez cada semestre se reúne con los padres individualmente,
para hablar sobre el desarrollo de los niños, ya que
hacen un seguimiento individual de cada uno de ellos. Además,
escriben en un calendario todas las actividades que harán
cada semana, para que los padres puedan verlo.
En general, propician el desarrollo motor (sobre todo el grueso),
el desarrollo del lenguaje, las relaciones sociales, la autonomía,
la tolerancia...
La mayor parte del tiempo deja que los niños jueguen
libremente, aunque también les proponen juegos específicos.
Todos los días realizan alguna actividad al aire libre,
y una vez por semana hacen alguna actividad artística,
música o teatro con los niños.
En cuanto a la educación especial, se da el caso de
que hay una alumna con dificultades en el desarrollo del lenguaje,
que recibe atención psicopedagógica. Está
aprendiendo el lenguaje de signos y le cuesta bastante comunicarse.
Ante esto, para favorecer la integración de esta alumna,
algunas de las profesoras recibieron un curso especial de lenguaje
de signos, y además utilizan este lenguaje, no sólo
con esa alumna sino con el resto de niños, y especialmente
con los más pequeños, que están aprendiendo
a hablar. Los resultados son asombrosos.
Esto es, a grandes rasgos, y a modo de resumen, lo más
característico y que más llamó mi atención
durante mi estancia en colegios suecos. Fueron prácticas
muy enriquecedoras, me permitieron presenciar y aprender distintos
tipos de metodologías, e intercambiar ideas e impresiones
con profesionales de la docencia en un ambiente educativo muy
diferente al nuestro, y además me aportaron gran satisfacción
personal.
Para los más curiosos, hay una página web, de
la que me informó una profesora, en la que se explica
con bastante detalle cómo es este sistema educativo.
Está en sueco, pero tiene opción de verla en inglés:
www.skolverket.se