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LAS VENTAJAS DE LA APLICACIÓN DE UN PLAN DE EVALUACIÓN
INSTITUCIONAL
Francisco Sacristán
RESUMEN
El autor no muestra las ventajas de la aplicación de
un sistema de evaluación para mejorar la calidad de todos
los procesos tanto educativos como administrativos de la una
institución como la universidad.
1. ESTUDIO GENERAL DE NECESIDADES DE UNA ORGANIZACIÓN
Antes de entrar en detalle con los aspectos específicos
del "ESTUDIO DE NECESIDADES" de una organización
educativa, resulta prioritario y conveniente DEFINIR lo que
es una NECESIDAD en un entorno organizacional.
Las conceptualizaciones sobre necesidad son tan variadas como
lo puedan ser las posiciones ideológicas o prácticas
donde se emiten.
Una de las definiciones más ajustadas a la realidad es
la que propone el profesor Alvira Martín, investigador
del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS):
"normalmente se define la necesidad como la diferencia/desfase
entre lo que es y lo que debería ser".
A partir de esta definición precisa, concreta y clara
es de especial relevancia antes de pasar al análisis
de necesidades propiamente dicho de las instituciones educativas,
tener en consideración los siguientes aspectos generales,
a saber:
-Reconocer una necesidad conlleva hablar de objetivos distintos.
Personas con diferentes objetivos en el entorno organizacional
reconocerán diferentes necesidades.
-Cada individuo, equipo de trabajo o departamento en el seno
de una organización puede sentir una necesidad en circunstancias
determinadas y no en otras.
-Problema y necesidad van íntimamente relacionados en
los entornos organizacionales. Un problema es un resultado inadecuado,
un resultado que no responde a las expectativas. Los problemas
también pueden ser indicadores de procesos incorrectos
si existe la expectativa de que, sin la acción, se desarrollarán
resultados inadecuados.
-El reconocimiento de una necesidad suele incluir un juicio
implícito de que existe una "solución"
para el problema.
A continuación, intentaré en la medida de mis
conocimientos adquiridos en el ámbito de la Psicología
de las Organizaciones, consultas bibliográficas pertinentes
realizadas (expuestas al final del documento) y habilidades
expresivas concentrar la atención y exposición
de este apartado sobre los puntos cardinales del ANÁLISIS
DE NECESIDADES.
En primer lugar, se presenta un avance de necesidades de organizaciones
con características similares que pueden ser relevantes
(para ello he tenido en cuenta, como expuse un poco más
arriba, tanto los conocimientos adquiridos en las asignaturas
del perfil de la Psicología de las Organizaciones, bibliografía
específica y documentos de Evaluación Institucional
consultados-indicados en la parte final del artículo
-así como toda la experiencia acumulada a través
de mi vida laboral de más de un decenio en diversas compañías
del sector industrial y de los medios de comunicación
audiovisuales) para nuestro análisis:
-Carencia de conocimientos, habilidades y actitudes que impiden
realizar una tarea o función deseada. Es importante puntualizar
aquí que no siempre la causa de los problemas es la falta
de formación; también lo puede ser la falta de
una serie de recursos, problemas de infraestructura u otros.
-Corregir un mal desempeño de tareas profesionales que
puedan deberse a factores personales directamente relacionados
con el puesto de trabajo. Así, una persona que dispone
de conocimientos y habilidades para desempeñar adecuadamente
una tarea no lo hace por falta de motivación, debido
a cuestiones tales como la disconformidad con la situación
en la que está involucrado, la insatisfacción
laboral generalizada o razones personales de otra naturaleza.
-Necesidades surgidas como consecuencia de la detección
de problemas del funcionamiento diario de la organización
que inciden en aspectos esenciales de su dinámica cotidiana
(por ejemplo, favorecer una estrecha y fluida comunicación
entre departamentos de la organización que apenas tienen
contacto entre ellos). En esta circunstancia es de especial
importancia emplear metodologías que permitan conocer
las carencias, definir sus características y determinar
su incidencia. Cuando la detección, análisis y
evaluación no se hace de manera metódica y sistemática,
se ocasiona pérdida de tiempo y esfuerzos intentando
resolver necesidades que no son tales, ignorando algunas importantes
o simplemente no estableciendo prioridades entre las detectadas.
-Necesidades REALES de formación del personal de TODOS
los escalafones de la organización, aunque incidiendo
especialmente en aquellas personas con preparación previa
menor. Se hace prioritario considerar que una FORMACIÓN
adecuada de todo el personal es un requisito sine qua non para
el que tendremos la obligación deontológica, como
profesionales preparados, de desplegar todo nuestro potencial
de conocimientos y habilidades con el fin de que la acción
formativa sea un hecho y no se quede en una mera declaración
de principios.
Esta disección general del estudio de necesidades realizada
desde una perspectiva más global, se concreta a continuación
con el diseño de una serie de actuaciones bajo el paraguas
del análisis de necesidades más específicas:
-Fomentar el crecimiento y satisfacción profesional
de las personas que trabajan en la Universidad.
-Mantener actualizada sobre todo la formación de aquellos
profesionales que tienen mayor contacto directo con materias
o áreas de conocimiento muy avanzadas o en constante
evolución: tecnología, informática, etc.
-Establecer colaboraciones interinstitucionales: escuela-universidad,
instituciones privadas-escuela, etc.
-Solventar problemas de distinta índole para poder valorar
con mayor exactitud si todas las personas que trabajan en la
institución conocen los criterios de calidad establecidos
para los servicios que prestan.
-Reciclarse en programas avanzados de aprendizaje con el fin
de integrar diferentes conocimientos y experiencias profesionales.
-Adecuar cursos o seminarios de formación a las necesidades
reales de todas aquellas personas que están ocupadas
en las tareas de docencia e investigación.
-Mejorar a través de iniciativas originales, basadas
en facetas psicológicas la gestión de la institución
universitaria.
Para finalizar este apartado, puntualizar que la detección
de necesidades en cualquier tipo de organización, es
un tipo de PROCESO CONTINUO, dado que las que hay no siempre
se agotarán y en cualquier momento existirá un
comportamiento diferente al esperado o incidirá el afán
por superarse en aquellos aspectos de la práctica cotidiana
profesional que se consideren mejorables.
2. LA EVALUACIÓN INSTITUCIONAL COMO SITUACIÓN
DE NECESIDAD
Para desarrollar este epígrafe trabajaré con
una situación específica dentro de una organización
educativa como puede ser la relacionada con las vicisitudes
del Servicio de Evaluación Institucional de estas entidades.
Existen, entre otras, tres características que resultan
de interés especial en la descripción de esta
situación específica de necesidad en materia de
Evaluación Institucional:
1ª.-Determinar si verdaderamente existe una planificación
sistemática y rigurosa de la Evaluación Institucional
a corto, medio y largo plazo en la que se plasmen de forma concreta
los planes, metas y acciones para la consecución de los
objetivos de calidad del servicio.
Es prioritario ser conscientes en relación a la descripción
de la situación anterior de que la colaboración
del psicólogo, aunque fuera puntual, debe formar parte
de un planteamiento global que coordine diferentes elementos,
de forma que se consiga de ellos el máximo rendimiento.
Y esto sólo será posible con diseños adecuados
respecto a objetivos concretos sin ignorar la perspectiva de
la gran amplitud de la Evaluación Institucional. La formación
en metodología organizacional que haya recibido el psicólogo
es crucial para un buen aprovechamiento de ella en la Unidad
de Evaluación Institucional, no sólo por parte
de él sino también y fundamentalmente por el resto
de profesionales que componen la Unidad.
2ª.-Escrutar previsibles carencias en los planos informativo
y formativo en materia de Evaluación Institucional para
poder atender con rapidez la diversidad de problemas donde no
llegan otros servicios de apoyo.
Con este planteamiento no se pretende que el psicólogo
formule "recetas" mágicas en el ámbito
de la Evaluación Institucional, ni tampoco que domine
todas las técnicas de evaluación y ayuda en profundidad,
y esto con carácter ineludible, sino que esté
capacitado para:
a.-Saber "cómo" facilitar la ayuda que necesitan
los equipos profesionales dedicados a la tarea de la Evaluación
Institucional. Si sólo se quedase en el "qué"
derivaría hacia un trabajo incompleto y con falta de
algunos resortes básicos.
b.-Saber a quién y cómo dirigirse para hacer OPERATIVAS
sus formulaciones.
c.-Conocer la posibilidad de utilizar mecanismos profesionales
para simultanear diferentes procesos de la Evaluación
Institucional de manera ininterrumpida. Las prisas nunca son
buenas pero excesivas pausas pueden bloquear la operatividad
de las acciones que emprenda el psicólogo.
d.-Presentar actitud positiva respecto al trabajo en grupo,
tanto para los diseños como para actuaciones concretas,
elemento esencial de las tareas de la Evaluación Institucional.
e.-Colaborar activamente, junto a los profesionales expertos,
en las facetas psicológicas de aquellos diseños
que los equipos de trabajo de la Evaluación Institucional
deberán desarrollar posteriormente.
f.-Realizar un seguimiento en la práctica, de manera
eficaz y sistemática, de las líneas dictaminadas
por los referidos diseños y programas.
3ª.-Los Servicios de Apoyo Externo (entre los que se puede
encontrar el prestado por un psicólogo)a la Universidad
,dada la amplitud y complejidad del campo de la Evaluación
Institucional, no pueden garantizar una eficacia generalizadora
en su dictamen acerca de las dificultades, máxime si
entendemos que algunos de estos obstáculos son ESTRUCTURALES,
debido a la falta de recursos humanos, a las deficiencias de
infraestructura, a la falta de hábito en el funcionamiento
y a las dificultades organizativas que los diferentes problemas
plantean.
De acuerdo a la situación relatada, la panorámica
que encierra el trabajo psicológico en materia de Evaluación
Institucional quedaría enmarcado bajo tres dimensiones:
-La dimensión de la cantidad y CALIDAD de conocimientos
que los equipos profesionales tienen acerca de la teoría
y la práctica de la Evaluación Institucional,
teniendo en cuenta tanto a las personas con mayores cotas de
responsabilidad como a las de menor grado de responsabilidad
en el Servicio.
-La aptitud o aptitudes demostradas por los profesionales acerca
de su preparación para el ejercicio de la acción
evaluativa cotidiana.
Esta aptitud se encuentra íntimamente vinculada al nivel
de conciencia que el profesional tiene sobre sus propios conocimientos
sobre Evaluación.
-La actitud, como el grado de disponibilidad satisfactoria,
decidida y operante que el profesional adopta frente a las tareas
de Evaluación Institucional, ya sea de forma asistemática
o sistemática.
Finalmente concluir diciendo que las fases de diseño
y desarrollo de un programa adecuado a las necesidades de esta
situación pasarían por los siguientes tres puntos:
1º.-Informar con claridad a los equipos profesionales responsables
de la Evaluación Institucional de la importancia de su
buen hacer para que sus esfuerzos no se queden sólo en
la medición cuantitativa de parámetros de la evaluación,
sino que también profundicen en los aspectos genuinamente
CUALITATIVOS de su tarea.
2º.-Fomentar en los profesionales actitudes positivas para
esforzarse en la integración de sus conocimientos sobre
Evaluación Institucional; en definitiva, para que sus
conocimientos no se estructuren como compartimentos estancos
y tengan una visión global del panorama en sus líneas
de actuación.
3º.-Sólo a partir de una previa determinación
de cuales son los fines de la Universidad como institución
se podrá realizar una evaluación prudente por
parte del psicólogo.
No es lo mismo entender que la principal misión de la
Universidad es la formación de los profesionales que
requieren un adiestramiento intelectual superior, que entender
que lo sea la investigación científica o la transmisión
de la cultura superior. No digamos si lo entendemos como una
forma de vida dedicada a la búsqueda de la verdad científica
y al cultivo de la excelencia académica.
3. ROLES DEL PSICÓLOGO ANTE LA SITUACIÓN PLANTEADA
A partir de la situación planteada en el punto anterior,
uno, entre otros, de los roles profesionales que el psicólogo
debe adoptar y en el que debe profundizar hasta sus más
elementales detalles es el de DIAGNOSTICADOR del problema o
problemas a través de una rápida, aunque no precipitada,
identificación de los mecanismos de funcionamiento debilitados
y, en su caso, de los factores responsables, dado que una vez
localizada la disfunción y su etiología, la intervención
puede prescribirse con cierta fluidez. La gran dificultad de
este rol del psicólogo estriba en localizar con exactitud
esa disfunción o disfunciones en materia de Evaluación
Institucional cuando entra en contacto con las personas interesadas.
Otro de los roles que el psicólogo debe desempeñar
es el referente a la corrección del mecanismo afectado-como
por ejemplo, déficit en asignación de recursos,
falta de motivación del personal, necesidades formativas
específicas, etc.-objeto de la demanda que, en un alto
porcentaje puede deberse a problemas de comunicación
puntuales entre las diferentes personas que conforman el equipo
de trabajo de la Unidad de Evaluación Institucional de
los centros educativos.
Respecto al rol de "asesor" del psicólogo en
los Servicios de Evaluación Institucional, éste
puede actuar aportando soluciones a los diversos problemas que
se le planteen, a nivel individual o colectivo, dominando un
repertorio de técnicas especializadas que aplica discrecionalmente,
prescribiendo a los profesionales aquello que "deben hacer"
en cada momento para potenciar la intervención.
Esta forma "correctiva" de abordar el rol de asesor
presenta los siguientes inconvenientes:
a.-Las dificultades que aparecen en el contexto de la Evaluación
Institucional tienen un origen complejo y multicausal; si el
psicólogo en su rol de asesor optase por considerar aisladamente
parte de los supuestos factores desencadenantes, en especial
aquellos que resultan más directamente observables y
más fácilmente controlables, corre el riesgo de
simplificar la situación, actuando sobre aspectos parciales
y superficiales, que con dificultad darán cuenta del
problema en su verdadera magnitud.
b.-El talante "directivo" y "distanciado"
que pudiera adoptar el psicólogo, junto al hecho probable
de actuar "directamente" sobre los profesionales,
a los que de alguna manera administra su "autoridad",contribuye
a la exención de responsabilidades y compromisos de estos
últimos, quienes podrían inhibirse del problema
cuando comprueban que ahora las dificultades y el planteamiento
de necesidades son "cosa del asesor".Esta atribución,
además, suele venir acompañada de fuertes expectativas
con respecto a una resolución rápida y satisfactoria
de la demanda, expectativas que cuando producen decepción,
generan actitudes de desconfianza y recelo hacia el resto de
los asesores que no son psicólogos.
Por el contrario, el psicólogo en su rol de asesor podrá
optar por "prevenir" los problemas de la Evaluación
Institucional, más que remediarlos con fórmulas
mágicas, a través de una óptima utilización
de los distintos recursos y servicios que la institución
pone a su disposición.
Ello, sin embargo, no es contrapuesto a la intervención
cuando se produce una demanda de carácter más
puntual, en cuyo caso el psicólogo asesor como profesional
experto intentará identificar y valorar cuáles
son los mecanismos interactivos que influyen en el origen y
mantenimiento de las dificultades de las personas que trabajan
de lleno en la Evaluación Institucional.
4. APORTACIONES DEL PSICÓLOGO EN LA EVALUACIÓN
INSTITUCIONAL
Las acciones con que un psicólogo como experto dentro
de una Unidad de Evaluación Institucional de una organización
educativa puede contribuir a la mejora de los servicios prestados
son las siguientes, desde una perspectiva netamente profesional:
1ª.-Detallar por escrito un diagnóstico preciso,
claro y concreto de las diferentes situaciones-problema que
se presentan como demandas de la Unidad de Evaluación
Institucional.
2ª.-Ayudar al equipo directivo y al resto de profesionales
en el proceso de la toma de decisiones concernientes a los servicios
de Evaluación Institucional, ajustados a los objetivos
específicos perseguidos y a las peculiaridades de la
Universidad, en especial en lo referente al cumplimiento de
las medidas y soluciones formuladas en los distintos documentos
que la Universidad elabora para regular estos servicios, así
como en su proceso de elaboración.
3ª.-Favorecer la eficacia de las reuniones entre todos
los actores implicados en la Evaluación Institucional
y la co-responsabilidad de los implicados en el puntual cumplimiento
de los acuerdos, el seguimiento de las acciones iniciadas y
su estricta y correcta evaluación y revisión.
4ª.-Facilitación de redes de comunicación
entre los distintos profesionales de la Evaluación Institucional,
contribuyendo a su desarrollo y permanencia en el tiempo.
5ª.-Ayudar a los diferentes equipos de la Evaluación
Institucional a la plasmación del análisis y reflexión
compartida de sus prácticas cotidianas con el fin de
impulsar la significatividad de las acciones emprendidas.
6ª.-Potenciar la autonomía profesional de la Unidad
de Evaluación Institucional en la toma de decisiones
con respecto a todas aquellas dificultades que puedan surgir
durante las fases del proceso evaluativo.
7ª.-Aportar criterios y métodos válidos
y fiables para evaluar aspectos referentes al rendimiento de
los procesos y actividades internas y del personal; la opinión
de los usuarios; así como información comparativa
sobre otros Servicios educativos y otras organizaciones de referencia.
8ª.-Analizar conjuntamente con todos los actores implicados
en la Evaluación Institucional, las condiciones ambientales
físicas y sociales o de otro tipo que favorecen la permanencia
de las dificultades y las que permiten superarlas. En definitiva,
crear un clima de trabajo apropiado conforme a los objetivos
que se persiguen.
9ª.-Descripción meticulosa de la planificación
y la metodología empleada en la Evaluación Institucional
para asegurar que la información llega a todas las personas
y que éstas la incorporan adecuadamente a su trabajo
diario.
10ª.-Determinar si se consigue una comunicación
efectiva de modo que todo el personal esté correctamente
informado sobre lo que sucede en su Servicio y en el centro
educativo, y si se tiene en cuenta sus opiniones.
11ª.-Analizar la coherencia psicológica entre la
asignación y la utilización de recursos y los
objetivos de mejora continua del Servicio de Evaluación
Institucional: hasta qué punto los recursos consiguen
niveles más altos de calidad.
12ª.-Analizar las diferencias sustantivas entre los procedimientos
objetivos y subjetivos de recogida de información en
la Evaluación Institucional. En primer término,
entender que los distintos instrumentos denominados subjetivos
se ven influidos por la experiencia personal del evaluador,
siendo ésta su principal característica e inconveniente,
pero también debemos tener en cuenta que "a veces
los hechos que más nos cuesta medir objetivamente son
aquellos que más vale la pena medir"(Pophan,1980)
o que "muchos aspectos importantes de la conducta individual
por su misma naturaleza, desafían su reducción
a un test "(Thorndike,1985).Desde esta perspectiva, podríamos
poner al servicio de la Evaluación Institucional a modo
de pruebas-piloto, una serie de instrumentos y recursos que
si bien no nos ofrecen, en el sentido estricto de la palabra,
una medida del sujeto en una determinada variable, si permiten
llegar al deseable establecimiento de una serie de juicios o
valoraciones que puedan ser aprovechables. Entre ellos figuran
las escalas cualitativas, los registros anecdóticos,
la entrevista, las preguntas tipo ensayo, etc.
5. CONCLUSIONES
He resumido a modo de decálogo las diez conclusiones,
o mejor dicho reflexiones, que me parecen más significativas
de este artículo de investigación:
1ª.-El contacto directo con trabajos de los Planes de
Evaluación Institucional de diferentes organizaciones
educativas me ha hecho ver lo necesario que es recurrir a procesos
técnicos rigurosos para conocer los logros o las deficiencias
de la entidad educativa como institución, para así
promover y ejecutar los cambios o las reformas a la luz de los
datos empíricos y no bajo el capricho o la simple buena
intención de los dirigentes universitarios o equipo de
responsables en su defecto.
2ª.-Es objetivo capital hacer de la Evaluación
Institucional un proceso PARTICIPATIVO de toda la comunidad
educativa empleando para ello todas las técnicas y recursos.
Cargar todo el trabajo y el peso de la responsabilidad de la
Evaluación Institucional en el Gabinete de Estudios conlleva
que la costumbre se convierta en obligación y que algunos
miembros de los Comités de Evaluación de las Titulaciones
hagan dejación de sus deberes.
3ª.-La puesta en marcha de un Plan de Evaluación
Institucional sin clientes definidos, sin posiciones de partida
que son precisas apuntalar o destacar, sin cambios profundos
o sin la visualización de cómo superar las resistencias
internas nos llevará al fracaso en la consecución
de nuestros objetivos.
Las reuniones celebradas con motivo de la Evaluación
Institucional en el seno del Gabinete me sirvieron para confrontar
mis ideas previas respecto a la necesidad de llevar a cabo el
trabajo especialmente en este ámbito, con rigurosa meticulosidad
en los plazos y métodos. No podemos lanzar propuestas
al ruedo sin tener detrás una base teórica potente
que sustente nuestras posiciones.
4ª.-Cerciorarme más aún de lo que ya estaba
que perseguir la calidad en la Universidad no se puede hacer
de igual forma que se realizaría en una empresa. La Universidad
no "fabrica" productos: la Universidad, y en este
sentido estimo que lo cumple con creces, permite y facilita
los medios para que los universitarios se formen. Se pueden
conocer muy bien los procesos de fabricación de un objeto
o de prestación de un servicio; pero ignoramos mucho
del proceso, maravilloso y casi mágico, por el cual un
alumno aprende lo que un profesor enseña. Y esto por
no hablar del propio proceso de generación de conocimiento
de la investigación.
5ª.-La Universidad como institución educativa tiene
muchas actividades: la docencia, la investigación, la
divulgación, la faceta crítica, y tantas otras,
pero todas ellas no son sino distintas aspectos de un único
proceso, es decir, el proceso de enseñanza y aprendizaje,
como resultado del cual avanzan los conocimientos de la humanidad
y nuevas generaciones de mujeres y hombres aprenden, a su vez
a aprender y a enseñar. En la Universidad se hace presente
el futuro, ésa es, y no otra, su gran tarea. Desde esta
premisa, los resultados que se obtengan de la aplicación
del Plan de Evaluación Institucional se conforman como
eje vital para el conocimiento de la propia Universidad, de
sus virtualidades e imperfecciones.
6ª.-El análisis de necesidades en el seno de un
Plan de Evaluación Institucional debe sopesar los recursos
existentes antes de activarse. Un error común, cuando
los responsables de los equipos que trabajan en el diseño
delegan todo en técnicos o cuando la iniciativa parte
de éstos, es confiar en que ante una situación
de necesidad, las soluciones que aporte un plan técnicamente
correcto vayan a aplicarse por evidentes. Dado que los problemas
son algo más o bastante más, que puramente técnicos,
el voluntarismo aunque necesario, resulta insuficiente para
atajar con eficacia las dificultades del proceso.
7ª.-La calidad y mejora de las diversas actividades es
una aspiración lógica en una institución
como la universidad. Para perseguir su excelencia no debería
correr el riesgo de estar asociada a parámetros poco
definidos, dependientes de acciones personales, actitudes individuales,
y sobre todo, de políticas generales de la institución,
emprendidas más para atender necesidades inmediatas que
buscando provocar un impulso en la calidad de la enseñanza
y la investigación a largo plazo. No podemos negar que
toda acción positiva dirigida a la dotación de
un mejor servicio, repercutirá en la calidad de un modo
u otro; sin embargo, la falta de directrices claras, acerca
de la mejora de la calidad, sólo consigue efectos parciales,
dispersos y de duración variable, que se difuminan con
el tiempo.
8ª.-Un obstáculo que he percibido cuando se aplican
los conceptos usuales de calidad a la Universidad es que los
métodos de mejora de la calidad se relacionan con la
aplicación de normas "mínimas" de funcionamiento
para la obtención de un fin determinado. Esto puede ser
muy útil para las tareas del personal de administración
y servicios, que atiende a la parte más "empresarial"
de la universidad; sin embargo, la gran actividad universitaria
de creación y transmisión de saberes debe perseguir
objetivos más ambiciosos.
Es la optimización de nuestras virtualidades en el ámbito
nacional e internacional y no unos mínimos de calidad
funcionarial, lo que debemos estimular, esperar y en definitiva,
exigirnos a nosotros mismos en el marco de la Evaluación
Institucional.
9ª.-El concepto de MOTIVACIÓN es esencial tenerlo
siempre en consideración cuando se trabaja en un Plan
de Evaluación Institucional. Y más en el contexto
de una Universidad pública, donde por las apreturas del
calendario, las tareas que deben realizar los miembros de los
Comités de Evaluación de las Titulaciones sufren
significativos retrasos. La principal motivación que
debe inducir el psicólogo en los equipos es la intrínseca,
es decir, afianzar en todo el colectivo de personas implicadas
en la Evaluación Institucional que el cumplimiento de
sus tareas no debe ser como consecuencia de estímulos
o beneficios externos, sino que debe tener su origen en la satisfacción
personal de sentirse PROFESIONALES al servicio de la sociedad,
de una sociedad que apuesta por la CALIDAD de la educación.
10ª.-La última y gran reflexión va dirigida
a todas las personas con las que mantuve contacto para realizar
esta investigación: su excelente profesionalidad y sus
métodos de trabajo basados en criterios cuyo principal
eje es la puesta en común sistemática de ideas
han constituido para mí una extraordinaria lección
que espero no ignorar NUNCA en mi futuro profesional en este
o en otros marcos de actuación, ahí donde requieran
mis servicios.
BIBLIOGRAFIA
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a partir de documentos educativos".En M.Siguan: Modelos
de Investigación Educativa.Serie Seminario nº9.Publicacions
del ICE.Ediciones y Publicaciones de la Universidad de Barcelona,Barcelona.
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-Mehrens,W.S. y Lehmann,I.J.(1982):Medición y evaluación
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-Pophan,W.J.(1980):Problemas y técnicas de la evaluación
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-Tack,W.H.(1979):"El diagnóstico como ayuda para
la adopción de decisiones".En K.Pawlick(Ed.):Diagnósis
del diagnóstico.Herder,Barcelona.
-Thorndike,R.L. y Hagen,E.(1970):Tests y técnicas de
medición en psicología y educación.Trillas,México.