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PROCESOS DE CONCIENCIACIÓN EN LOS PROYECTOS EDUCATIVOS
MA. GUADALUPE GONZÁLEZ CAJICA
RESUMEN:
La autora nos introduce en las necesidades y procesos de concienciación
a la hora de elaborar proyectos educativos. Nos marca unas pautas
teórico prácticas en pocas líneas, de forma
concreta y explícita.
DESARROLLO
La mayoría de los intelectuales que tienen la tarea
de elaborar proyectos educativos, día con día
se esmeran, no sólo para agradar a las elites de poder,
al configurar y operar una serie de mecanismos curriculares
oficiales, sino también en que dicho diseño se
legitime socialmente, sobre todo, que la comunidad a quien va
dirigido se les reconozca como autoridades intelectuales.
La premura con la que se vive (capitalismo acelerado, sociedad
en riesgos, sociedad de la información,...), demanda
bases formativas diferentes que replante la vida, en otras palabras,
la construcción razonable de proyectos alternativos que
superen, de manera procesal, esa crisis generalizada de las
ciencias, la vida, el sistema y el mundo.
Todo proyecto académico necesita una praxis que muestre
un abanico vectorial (dirección y sentido) de acciones,
en cierta medida, reconozca la autonomía para elegir
la formación en una diversidad de opciones posibles,
en otras palabras, que esta variedad se reconozca así
misma y acciones comprometidamente en beneficio de ella.
En otros términos: Se necesita de una cierta concordancia
con prácticas de socialización y educación
que ponga en marcha en los sujetos controles de conciencia fuertemente
internalizados y fomenten identidades del yo relativamente abstractas
(Habermas 1991:22).
Ahora bien, ¿cómo concienciar a los sujetos que
elaboran los proyectos y los que deben participar en él?,
¿qué procesos deben construirse para interiorizar
la concienciación?, ¿cómo formar identidades
dialogantes?, ¿de qué manera los proyectos académicos
pueden conectarse con su racionalidad-razonable y con la de
otros?, y, ¿hasta qué punto la racionalidad de(los)
proyecto(s) académico(s) limitan otras racionalidades?
Tal como muchos teóricos lo han insistido en su producción
social, la concienciación posee diferentes matices y
texturas, encontrar los por qué (s) de su combinación
es complejo y difícil, los caminos explicativos, porque
en la mayoría de las ocasiones, no están claros.
Es necesario enfatizar que la concienciación no fue
gestada en términos de entender un saber, o una situación,
sino leer la realidad en su cruda manifestación sociopolítica,
con lo cual se desmitifica la idea de método; piense
en el trabajo de Freire con la alfabetización realizada
en Brasil, que no sólo despertó al pueblo sobre
las condiciones sociopolíticas en las que se encontraban,
sino que los hizo accionar, es decir, disolvió teórica,
metodológica y prácticamente las imágenes
míticas del sistema y de la vida, que atrapan y desintegran
a los sujetos, negándolos del mundo y de sí mismos.
En otras palabras, recupera la fe, no únicamente en
una posible democracia, sino en las personas; la concienciación
da cuenta de lo que somos, hacemos y con quien estamos. Presenta
el panorama desolador que muchos teóricos posmodernos
han eludido, sólo que Freire agrega la esperanza, la
mente, el corazón, el pensamiento y la acción.
La concienciación internalizada en los haceres educativos,
es un reto frente a los paisajes situacionales de desconcierto
y deslegitimidad de los proyectos y modelos; así también
para quienes viven en la fantasía o en las imágenes
míticas del mundo, que en su proceso de des-concienciación
las rompe; es verdad que genera resistencias y dudas, pero posibilita
razonamientos-razonables sobre la enseñanza, el aprendizaje,
la ciencia, la cultura, la sociedad, las identidades, pero ante
todo, potencializa mecanismos de reflexión y acción
conjunta en cada uno de ellos.
Se dice por lo anterior que, los procesos son lentos y necesarios:
Por esto, en la lucha por cambiar, no podemos ser ni sólo
pacientes ni sólo impacientes, sino pacientemente impacientes
(Freire 1997:63).
Internalizar la concienciación del mundo, el sistema
y de sí, mediante los procesos educativos, exige reconocer
la pluralidad de contextos de acción y de sus discontinuidades,
que da lugar a los convencimientos y negociaciones; en estos
procesos comunicativos se forman y mantienen cooriginariamente
las identidades.
El diálogo es necesario en todo proyecto, mas no todas
las perspectivas lo logran, porque requiere que su lenguaje
no sólo sea semiótico, gramatical, epistémico,
etc, sino que actúe, en otros términos, buscar
el entendimiento de todas las comunidades que se interrelacionan
y entretejen con la escuela, el centro, la universidad, etc.
La identificación de mundos "diferentes" y
sus respectivas formas de pensar, ser y actuar, son necesarias
para que se direccione lo que se cree se debe aprender, no únicamente
para acceder a los filtros de selectividad de los sistemas educativos,
sino para estar incluido en los nuevos flujos de la llamada
sociedad informacional.
El diálogo debe ser una forma de praxis social, que
recupere todas las voces de quienes forman parte, accionarlas
frente a los riesgos y liberarlos del camino de la certeza.
Los proyectos que dialogan, problematizan y revolucionan, al
mismo tiempo, se identifican con los movimientos y sueños
de hombres y mujeres; aproximarse a esto exige destrezas éticas
constructivas, que a veces, no son enseñadas en un proyecto
curricular.
La concienciación en su proceso de internalización
en los proyectos y modelos educativos conduce a desprenderse
de:
Los discursos maniqueístas de la realidad.
Formar parte ciegamente de las comunidades científicas
(declararse constructivista, posmoderno, cognitivo, estructuralista,
posestructuralista, etc.) y contradecirlo con las acciones.
Re-leer las experiencias de otros y lo leído por otros,
y, buscar las desconexiones y conexiones con los sujetos involucrados.
Atreverse y actuar, a pesar de lo prohibido y castigado, no
sólo denunciando lo que se es, como parte de un mundo
que cada día se propone a morir, sino entretejerse responsablemente
con otros, con estrategias y acciones racionales a favor de
todos y de cada uno, entre otros.
La concienciación debe fundamentarse en una actuación
crítica en conjunción con otros, donde exista
fuerza en sus argumentos, hechos que respalden su sentido (rebasar
las narrativas), ante todo, dar cuenta de que las identidades
tienen voz y acción en la educación; es decir,
no basta saber quienes son, sino cómo piensan, comunican
y juzgan su propia vida.
Lo anterior, toca uno de los temas polémicos en la actualidad,
la igualdad de diferencias, que día a día provoca
malestares entre las culturas, como lo ocurrido en 1999, el
Ejido Alicante en España, o bien, con los gobiernos de
ultra-derecha, como en Austria con Häider, es por esta
razón que los proyectos y trabajos científicos
deben buscar: (...) la manera más pacífica y democrática
de conseguir que en cada territorio vivan gentes de diferentes
etnias, orígenes, religiones, culturas y lenguas. Se
plantea la vida común como una oportunidad para el enriquecimiento
mutuo y no como una fatalidad (Flecha &Gómez 1995:101).
Implica convivir, disentir, al mismo tiempo las razones del
yo con los otros, sin imponer juicios, ni principios, sino filosofarlos
en su lógica.
Bibliografía
Flecha, R. y Gómez, J. 1995. Racismo. No gracias, ni
moderno, ni posmoderno. Barcelona: El Roure.
Freire, P. 1997. A la sombra de este árbol. Barcelona:
El Roure.
Habermas, J. 1991. Escritos sobre moralidad y eticidad. Barcelona:
Piados/UAB.