Advertencia:
Las imágenes, tablas y gráficos de este artículo
no serán visibles en este formato. Ejecute este mismo
archivo en formato doc o pdf, si quiere visualizarlas.
LOS MUSEOS DE LA CIENCIA COMO INTENTO DE ALFABETIZACIÓN
CIENTÍFICA: UN CONVENIO ENTRE LA EDUCACIÓN Y LA
DIVULGACIÓN
Ana Mª Vázquez y Constancio Aguirre Pérez
Escuela Universitaria de Magisterio de Cuenca. Universidad de
Castilla- La Mancha
RESUMEN
En el presente trabajo hemos tratado de reflexionar sobre el
papel de los Museos de la Ciencia como importantes elementos
que pueden contribuir significativamente al proceso de la alfabetización
científica de la sociedad; por un lado como elementos
complementarios al sistema educativo, durante la educación
formal y reglada, así como desempeñar un papel
fundamental en los procesos de divulgación científica
orientada hacia los ciudadanos en términos generales,
cubriendo un papel muy importante en lo que se ha dado en denominar
la educación no formal. Intentaremos precisar una serie
de términos al respecto como Educación formal,
no formal e informal según los distintos tipos de situaciones
educativas. Intentaremos establecer una serie de funciones de
la Divulgación científica a las que deben atender
los Museos, al menos en cierta medida, para establecer, de acuerdo
con el profesor Légendre y el GREM de la Universidad
de Québec, una forma de utilización del Museo
con fines educativos. Por último, trataremos de exponer
de acuerdo con Hein una aplicación de las teorías
del aprendizaje y del conocimiento a la categorización
de los museos. Así comprenderemos las aportaciones del
constructivismo a la concepción de los museos de la Ciencia
y finalizaremos enumerando una serie de principios básicos
de museología científica.
Palabras clave: aprendizaje, ciencia, constructivismo, divulgación,
educación formal, educación no formal, museo
ABSTRACT
In this paper we have tried to think about the role of Science
Museums as a very positive element in the process of promoting
scientific training. On the one hand, they are introduced as
complementary items of the formal educational system; on the
other hand, it also plays a crucial role in the spreading of
scientific divulgation aimed at the public at large in non-formal
education. Therefore we will also try to specify the reach of
some of these terms (formal and non-formal education according
to the different educational contexts). Besides, we will settle
a series of scientific divulgation assignments that must be
fulfilled by museums, so that a procedure of use of museums
for educational purposes could be established, according to
the criteria of Professor Légendre and the GREM of the
University of Quebec. Finally, we will show an application of
the theory of learning and knowledge to the categorisation of
museums according to Hein. In this way, it is possible to understand
the contribution of Constructivism to the comprehensive understanding
of Science Museums. The paper ends up with a set of basic principles
of scientific museology.
Key words: constructivism, divulgation, formal education, learning,
museum, non-formal education, science.
1. DEFINICIÓN DE MUSEO
Si buscamos en el DRAE la definición de MUSEO encontramos
las cuatro acepciones siguientes:
(Del lat. museum)
1. m. Lugar en que se guardan colecciones de objetos artísticos,
científicos o de otro tipo, y en general de valor cultural,
convenientemente colocados para que sean examinados.
2. m. Institución, sin fines de lucro, abierta al público,
cuya finalidad consiste en la adquisición, conservación,
estudio y exposición de los objetos que mejor ilustran
las actividades del hombre, o culturalmente importantes para
el desarrollo de los conocimientos humanos.
3. m. Lugar donde se exhiben objetos o curiosidades que pueden
atraer el interés del público, con fines turísticos.
4. m. Edificio o lugar destinado al estudio de las ciencias,
letras humanas y artes liberales.
Como vemos puede ser un lugar, un Edificio o una Institución.
Ésta última categoría sería la de
mayor rango y complejidad ya que plantea una serie de objetivos
o finalidades que van más allá de la mera exposición,
e incluye las actividades de adquisición, conservación
y estudio. Esto implica la toma de decisiones en cuanto a los
objetos a adquirir, las tareas de preservación para el
futuro de esas colecciones y la investigación en torno
a las mismas para contribuir a aumentar el conocimiento. A su
vez, una Institución puede disponer de varios edificios
y cada uno de ellos de varios lugares o espacios en los que
exhibir o guardar colecciones, objetos y curiosidades susceptibles
de ilustrar el conocimiento de las múltiples actividades
humanas que han contribuido o contribuyen al desarrollo del
conocimiento o simplemente representan un deleite para la sensibilidad
artística o cultural.
Las acepciones primera y tercera nos llevarían a una
concepción muy reduccionista y esquemática de
lo que hoy en día se entiende por Museo, al concebirlo
como un simple lugar de custodia y exhibición de objetos
o piezas museísticas relevantes.
La cuarta acepción, recoge esa posibilidad de estudio
o investigación pero se olvida de todas las demás,
imprescindibles en un Museo que merezca tal nombre por lo que
peca de vaguedad y se queda excesivamente corta.
Pero en todas ellas podemos advertir que no se mencionan dos
conceptos que suelen ser ejes determinantes en los museos modernos
y especialmente en los de Ciencias: la educación y la
divulgación.
Es más, nos podríamos cuestionar si, en el caso
de las ciencias, sería adecuada la denominación
de Museo para referirnos a estos espacios que han proliferado
en los últimos años por todo el mundo, no siendo
nuestro país a este respecto ninguna excepción.
En España disponemos en la actualidad, aproximadamente,
de una veintena de estos lugares patrocinados tanto por entidades
públicas (Gobiernos autonómicos, Ayuntamientos,
etc.), como por entidades privadas (entidades financieras fundamentalmente),
y varios de ellos han optado por acogerse a otro tipo de denominación
quizá más acorde con la función que pretenden
desarrollar: "Casa de las Ciencias" en la Coruña,
"Parque de las Ciencias" en Granada, el Centro de
Ciencia Principia de Málaga, "Espacio de la Ciencia"
de San Sebastián. Otros ejemplos fuera de España
serían el Exploratorium en San Francisco y "Palais
de la Découverte" en París.
Otra característica importante de estos espacios es que
casi siempre van acompañados por otras instalaciones
complementarias como "Planetarios" (Cuenca, Barcelona,
la Coruña, etc.), "Acuarios" (La Coruña,
Valencia) cines IMAX u otros tipos de salas de proyección
de gran formato que constituyen un indudable atractivo añadido
que estimula la visita.
Admitiendo, no obstante y con carácter general, la denominación
de "Museos de las Ciencias" para designar estos espacios,
creemos que el rango administrativo que, a nuestro juicio, mejor
puede justificar su creación y satisfacer sus objetivos
es el de Institución pública o privada con un
grado de autonomía suficiente que permita además
de los fines básicos de adquisición, conservación
y exhibición, los de estudio e investigación que
proyectarán y potenciarán hacia el futuro los
contenidos del museo y le harán perdurar como un espacio
de referencia en el campo de la educación y la divulgación
científica.
2. TIPOS DE SITUACIONES EDUCATIVAS
Desde el punto de vista de la Psicología de la Educación
se nos enseña que se pueden dar tres tipos de situaciones
educativas: la Educación Formal, la Educación
No Formal y la Educación Informal.
Empezaremos por definir lo que se entiende por Educación.
En la Clasificación Internacional Estándar de
Educación, el término "educación"
es definido como "comunicación organizada y sostenida
diseñada para producir aprendizaje". Esto refleja
un punto de vista institucional, el cual es restrictivo y excluye
cualquier cosa hecha en una escala relativamente grande para
ampliar el acceso a la educación. Es una definición
que le concede poca importancia a las formas espontáneas
y extra escolares de aprendizaje. Se piensa en la educación
como una secuencia de experiencias de aprendizaje, preparadas
anticipadamente por personal cualificado para el beneficio de
los alumnos.
Al ampliar esta definición, "educación"
podría llegar a incluir cualquier cosa dirigida a producir
cambios en las actitudes y modelos de conducta de los individuos,
ya que, para que este cambio ocurra, ellos tienen que haber
adquirido nuevos conocimientos, destrezas y habilidades. Los
que proponen esta definición más amplia del proceso
educacional, llegan más lejos y argumentan que el aprendizaje
espontáneo, extra escolar -que es difuso, amplio y rico
en potencial creativo -, es tan merecedor de financiamiento
público como lo es la educación formal tradicional,
que hasta aquí ha gozado de un virtual monopolio a este
respecto.
2.1. La Educación Formal (escolar)
Podríamos definirla como: el sistema educativo altamente
institucionalizado, cronológicamente graduado y jerárquicamente
estructurado que se extiende desde los primeros años
de la escuela primaria hasta los últimos años
de la universidad.
Este tipo de educación se caracteriza por su uniformidad
y una cierta rigidez, con estructuras verticales y horizontales
(clases agrupadas por edad y ciclos jerárquicos) y criterios
de admisión de aplicación universal. Esta educación
se diseña para ser universal, secuencial, estandarizada
e institucionalizada y garantizar una cierta medida de continuidad
(al menos para aquellos que no son excluidos del sistema).
2.2. La educación no formal (extra escolar)
Se podría definir como "toda actividad organizada,
sistemática, educativa, realizada fuera del marco del
sistema oficial, para facilitar ciertas clases de aprendizajes
a subgrupos particulares de la población tanto adultos
como niños". Como señala Coombs (1973) una
definición de este tipo tiene la ventaja de establecer
las características principales de la educación
no formal. Consiste en actividades que están:
- organizadas y estructuradas (de otro modo serían clasificadas
como informales);
- diseñadas para un grupo meta identificable;
- organizadas para lograr un conjunto específico de objetivos
de aprendizaje;
- no institucionalizadas, llevadas a cabo fuera del sistema
educacional establecido y orientadas a estudiantes que no están
oficialmente matriculados en la escuela (aún si en algunos
casos el aprendizaje tiene lugar en un establecimiento escolar).
Para un mejor entendimiento de la aparición del sector
no formal, debe tenerse presente algunas observaciones.
La escuela ya no es el único lugar donde ocurre el aprendizaje
y ya no puede pretender asumir por sí sola la función
educacional en la sociedad. Más aún, el aprendizaje
involucra tal variedad de factores que es imposible concebirlo
dentro de los confines de un sistema único organizado
y supervisado por una autoridad central. La educación
ya no es la exclusiva responsabilidad de consejos nacionales
de educación, sino que también de otros servicios
e instituciones, incluyendo aquellas activas en el campo del
desarrollo.
Educación y aprendizaje ya no son considerados como sinónimos
de "escolaridad," aun cuando muchos padres continúan
equiparando educación con escuela, obsesionados con el
diploma que la escuela se presume que otorga como un pasaporte
al empleo, que ahora es cada vez más hipotético.
El igualar aprendizaje con la educación formal permanece
firmemente anclado en la mente de muchos padres, pero como ellos
han sido forzados a reconocer el fracaso del sistema en el que
han puesto todas sus esperanzas, su insatisfacción con
los sistemas de educación existentes se ha transformado
en una fuerte marea y objeto de serias preocupaciones.
2.3. Educación informal
"Un proceso que dura toda la vida y en el que las personas
adquieren y acumulan conocimientos, habilidades, actitudes y
modos de discernimiento mediante las experiencias diarias y
su relación con el medio ambiente" (Trilla, 1993:19).
La educación informal nos remite a la definición
de Trillas basada fuertemente en la de Combs y Ahmed: "[...]
conjunto de procesos y factores que generan efectos educativos
sin haber estado expresamente configurados para tal fin".
Los medios de comunicación en su carácter comercial,
los grupos de reunión (amigos), la iglesia, el gobierno,
la familia, proporcionan el conjunto de elementos ambientales
en los que los hombres aprenden de esta educación informal
y que sin duda los formará culturalmente a lo largo de
toda su vida: la escuela de la vida, la voz de la experiencia,
se aprende algo todos los días, son algunas expresiones
populares que hacen referencia a esta modalidad de enseñanza
que pareciera invisible, pero cuyos conocimientos se aplican
todos los días.
2.4. Museos de la Ciencia y situaciones educativas
Cabría ahora plantearse la cuestión del encuadramiento
de los Museos de la Ciencia, como instituciones educativas,
dentro de alguna de los tres tipos de Educación enunciados.
Por lo que veremos después, la respuesta no es fácil,
y dependiendo del tipo de público y de las circunstancias
de las visitas puede participar de los tres. Así para
un visitante ocasional de los que practican lo que podríamos
denominar "turismo cultural", el Museo entraría
de lleno en el tercer tipo (informal), pero para un grupo escolar
organizado podríamos hablar perfectamente de cualquiera
de los dos primeros, especialmente si la visita o el propio
Museo están integrados en el currículum como parte
efectiva del mismo incluyendo trabajos o evaluaciones que tengan
como objetivo los contenidos del propio Museo.
3. EDUCACIÓN Y DIVULGACIÓN
Una vez establecidos los tres tipos posibles de educación,
pasamos a las posibles funciones que puede cubrir la divulgación
científica que entran a formar parte de manera importante
los Museos de las Ciencias por su concepción y diseño.
Dentro de las mismas podemos hablar en primer lugar de un objetivo:
la difusión de los conocimientos.
3.1. Difusión de los conocimientos
El objetivo fundamental de la divulgación científica
es dar a conocer de una forma fácil y accesible los avances
en alguna de las ramas de la ciencia. La idea rectora es que
los no especialistas puedan informarse y tengan una idea clara
de la importancia de los adelantos científicos y tecnológicos,
y de las consecuencias del uso, desuso o mal uso de esos conocimientos
en la vida diaria. Así, el público estará
en posibilidades reales de tener una opinión fundamentada
sobre tales aspectos.
4. LAS FUNCIONES DE LA DIVULGACIÓN CIENTÍFICA
Aceptamos el término divulgación científica
como "una expresión polivalente", la que abarca
toda actividad de explicación y difusión de los
conocimientos y del pensamiento científico y técnico,
con dos condiciones: la primera, que la explicación y
divulgación se hagan fuera de la enseñanza oficial
y la segunda, es que esta entrega no tenga como objetivo formar
especialistas o perfeccionarlos en su propia área, ya
que lo que pretende, es completar la cultura de ellos fuera
de su campo.
La divulgación de mensajes de ciencia es una actividad
comunicativa en la que, en líneas generales, se cumplen
las siguientes funciones: informativa, educativa, social, cultural,
económica y político-ideológica.
4.1. Función Informativa
Es una función primordial debido al retraso que existe
entre los descubrimientos científicos actuales y su divulgación
a la sociedad, pudiendo afirmar al respecto que existe un desfase
entre la sociedad y la comunidad científica (Calvo, M.
1997). Los hechos e informaciones de carácter científico
y tecnológico se pueden dar a conocer a los ciudadanos
no relacionados directamente con la ciencia, permitiéndoles
enterarse tanto de las novedades originadas en el campo de la
actividad científica, como de sus implicaciones sociales,
culturales, políticas y económica.
Uno de los mayores problemas actuales de la divulgación
científica reside en el retraso que sufre, si se compara
con los avances gigantescos de la ciencia y la tecnología
y con su influencia creciente y decisiva en el individuo y en
los grupos sociales de nuestra época y, sobre todo, del
futuro inmediato.
La función informativa es por tanto una "tarea compleja"
de adaptación de un lenguaje especializado a otro más
comprensible, para que otros sectores, en otros contextos y
con otros propósitos, puedan apropiarse de él,
desencadenando un diálogo renovador.
4.2. Función Educativa
Sobre todo en países pobres, los procesos de la comunicación
de la ciencia pueden convertirse en importantes complementos
de la enseñanza educativa formal. En la medida en que
este tipo de mensaje no se agote en la información, se
establecerá una función educativa, tanto individual
como colectivamente, calificándose la llamada opinión
pública.
La labor de divulgación científica contiene siempre
una intención pedagógica que debe ajustarse a
los destinatarios, a los códigos comprometidos y a los
medios disponibles.
La divulgación científica no pretende ni puede
reemplazar a la escuela. Su valor radica en asumir, desde otro
enfoque y con otros recursos, el encuentro con la ciencia, buscando
abordar con profundidad, seriedad y complejidad cada tema, sin
por eso omitir un tratamiento atractivo, claro y novedoso.
4.3. Función Social
La ciencia y la sociedad deben acercarse. El científico
debería preocuparse por comprender el momento en que
vive y la sociedad que lo rodea, tanto como ésta debería
reconocer al científico como una persona normal, dedicada
a un trabajo que requiere de apoyo y estímulo.
Hoy, cuando la ciencia y la tecnología parecen alejarse
de la sociedad, desarrollarse en muchos casos en oposición
a ella, es necesario recuperar la función social de la
divulgación científica. Ésta deberá
tener en cuenta los intereses, las aspiraciones y los problemas
de la comunidad y convertirse en vocero e intérprete
de sus expectativas.
En este marco, el mensaje debe situarse en un contexto amplio
y alimentar el debate de los temas de ciencia y tecnología,
a la luz de los proyectos de la sociedad, en una dinámica
fundamentalmente participativa.
4.4. Función Cultural
La divulgación científica se debe articular en
el trabajo por la preservación y enriquecimiento de la
cultura propia. Desarrollar en el ámbito regional la
labor de divulgación científica representa un
gran paso hacia el reconocimiento de las diversas identidades
culturales que conviven en un determinado lugar y que demandan
espacios de expresión.
Por otra parte, la ciencia, al igual que el arte, son maneras
de recrear la naturaleza y la sociedad, y por ello constituyen
formas de expresión que pueden enriquecerse mutuamente.
No es, pues, extraño vincular la ciencia a esta otra
forma de ver el mundo que es el arte, con el propósito
de que el goce estético alimente el encuentro con la
racionalidad científica.
Como dice Chang Dau Lee (Premio Nobel de Física), Ciencia
y Arte son una muestra de lo que es capaz de crear el ser humano.
No están separadas una de otra. Hay incluso una semejanza
entre ellas, en tanto en cuanto, nos ayudan a observar la Naturaleza.
Por último, hay que recordar y reivindicar la Ciencia
como cultura, el conocimiento científico como creación
del pensamiento humano al igual que la Filosofía, la
Literatura o el propio Arte. Ningún individuo que se
considere culto debería vanagloriarse de ser analfabeto
científicamente.
4.5. Función Económica
La comunicación de la ciencia cumple también la
función de evidenciar la relación existente entre
la ciencia, la tecnología y el sector productivo.
Sin dudas, las investigaciones de nuevas tecnologías
abren diariamente expectativas a la industria en general. Una
información seria y fundamentada al respecto, que señale
las bondades y los riesgos de estos descubrimientos, sería
de gran utilidad para los empresarios, contribuyendo además
a crear conciencia en este sector sobre la importancia de la
investigación científica y tecnológica
y de la relación costo-beneficio que subyace a ésta.
4.6. Función Político-Ideológica
La actividad científica no es una actividad ideológicamente
neutra. Se ejerce en el marco de situaciones concretas que implican
intereses particulares y la orientan hacia la consecución
de objetivos específicos. Esto debe ser tenido en cuenta
por quien realiza la labor de divulgación de la ciencia
y la tecnología. La función del comunicador es
propiciar la democratización de la ciencia y la participación
de las mayorías en este campo.
En este momento nos podemos preguntar, ¿puede un Museo
cubrir todas estas funciones razonablemente? La respuesta no
es fácil. Dependerá de muchos factores, pero lo
que sí se puede afirmar es que los diseñadores
y gestores de los museos deberían ser conscientes de
ellas, a la hora de planificar los contenidos que se van a mostrar,
puesto que, aunque no se quiera, estas funciones aparecerán
de forma explícita o implícita.
5. UTILIZACIÓN DEL MUSEO CON FINES EDUCATIVOS
El denominado "Groupe de recherche sur léducation
et les Musées (GREM)" (Grupo de Investigación
sobre la educación y los Museos) de la Universidad de
Québec en Montreal ha realizado una serie de trabajos
e investigaciones desde 1981, a raíz de los cuales han
llegado a desarrollar un modelo de utilización de los
museos con fines educativos potenciando la colaboración
entre la Escuela y el Museo (Allard y Boucher, 1991).
Es un modelo basado en un enfoque del objeto museográfico
desde tres perspectivas (interrogación, observación
y apropiación) articuladas en un proceso de investigación
(formulación de cuestiones, recolección de datos,
análisis y síntesis) que se realizan en tres etapas
sucesivas (preparación, realización y prolongación)
correspondientes a tres momentos distintos (antes, durante y
después de la visita al museo) y en dos espacios (escuela
y museo). Lo podemos esquematizar de la siguiente forma:
MOMENTOS ESPACIOS ETAPAS ENFOQUES PROCESOS
Antes Escuela Preparación Interrogación Cuestionamiento
del objeto
Durante Museo Realización Recolección de datos
y análisis Observación y manipulación del
objeto
Después Escuela Prolongación Análisis y
síntesis Apropiación del objeto
Cuadro 1. Preparación de la visita al museo
La gran ventaja de este modelo reside en la unión del
museo y la escuela en un mismo proceso pedagógico. Propone
una serie de cuadros de elaboración, realización
y prolongación de actividades didácticas que se
desarrollan en el museo y en la escuela. No opone a las dos
instituciones sino que las reúne.
La puesta en marcha de este enfoque pedagógico ha llevado
a los miembros del GREM a cuestionar el triángulo pedagógico
propuesto por el profesor Rénald Légendre (1983):
Figura 1. Triángulo pedagógico de Légendre
5.1. Relaciones y elementos pedagógicos del modelo
Éste es un modelo que considera una situación
pedagógica como una serie de relaciones:
Didáctica: planificación por un agente de un contenido
apto para favorecer el aprendizaje del sujeto.
De enseñanza: proceso de comunicación destinado
a favorecer el aprendizaje.
De aprendizaje: adquisición de conocimientos o desarrollo
de habilidades o actitudes
Todas ellas trazadas en un Medio (lugar en el que se desarrolla
la situación pedagógica) entre tres elementos:
El sujeto: persona o grupo de personas para las que se pone
en marcha la situación pedagógica.
El agente: persona que facilita el aprendizaje del objeto por
el sujeto.
El objeto: objetivos, contenidos y metodología de un
programa.
Este modelo pretende abarcar toda la complejidad de las actividades
que se desarrollan en un centro educativo. Sin embargo, este
modelo aplicado a los museos conlleva dificultades de comprensión
y aplicación.
5.2. El museo como situación educativa
El concepto de objeto aplicado al museo se presta a confusión.
Podría entenderse en un sentido abstracto y aplicarse
al conjunto de los contenidos y a las políticas de exposiciones,
actividades de divulgación, de mantenimiento, de adquisición
de fondos, de investigación, etc.) de un museo. Sin embargo,
en un museo el objeto designa en primer lugar toda cosa material
conservada y expuesta. En un museo, el objeto material se inserta
en una colección determinada, se expone en un cuadro
específico y forma parte de una exhibición particular.
Es decir, forma parte de una temática. Se puede, entonces,
considerar esa temática según su grado de adecuación
al contenido de un programa escolar o a cualquier otro programa
propio de un grupo específico de visitantes. Desde esta
perspectiva, el GREM propone reservar el término objeto
a las cosas materiales y reemplazar el término objeto
propuesto por Légendre, por el de temática que
designa el tema unificador de todos los objetos reunidos en
el museo.
En el modelo de Légendre, el sujeto aplicado a la escuela
serían los alumnos agrupados por cursos y edades. En
el museo, serían los visitantes que no se encuentran
agrupados necesariamente del mismo modo que en la escuela. Parece
pertinente sustituir el término sujeto por el de "alumno-visitante".
En el museo las funciones del agente son desarrolladas por el
educador, o guía o el acompañante de un grupo
(por ejemplo el profesor). Hay que tener en cuenta que en un
contexto museográfico el agente educativo no es siempre
un profesional especializado como lo es el profesor. A este
respecto parece más conveniente designarlo por el término
"interviniente".
El museo es un lugar educativo, en el sentido amplio de la expresión,
aunque un lugar no formal o informal según vimos anteriormente,
por lo cual mantenemos el elemento medio.
En el modelo de Légendre, la relación de enseñanza
se establece bidireccionalmente entre el agente y el sujeto
y se podría definir como un proceso de comunicación
que su objetivo es favorecer el aprendizaje (Légendre,
1983: 228). La relación que une al alumno-visitante con
la Temática no se limita al aprendizaje entendido en
un sentido puramente cognitivo, implica también la afectividad,
la imaginación y las sensaciones. Desde este punto de
vista nos podemos plantear: ¿puede reducirse la enseñanza
a la relación que se establece entre el agente y el visitante?
La respuesta a este interrogante es la que ha llevado a reemplazar
la expresión "relación de enseñanza"
por la de "relación de apoyo", relación
que se plasma en las estrategias y los medios planificados por
el "interviniente".
La relación didáctica se inscribe, en el modelo
de Légendre, como una relación biunívoca
entre el objeto y el agente. A partir de un contenido disciplinar
determinado y formulado frecuentemente en términos de
objetivos. Corresponde al agente el planificar un contenido
que sea apto para favorecer el aprendizaje del sujeto. Ahora
bien, el término didáctico de "relación
didáctica" se presta a confusión y puede
sugerir diversas interpretaciones. Designa a la vez una disciplina
educativa y una ciencia humana aplicada que consiste en elaborar,
aplicar y evaluar estrategias pedagógicas. Empleado como
adjetivo, califica una comunicación escolar basada en
la autoridad del maestro. En pocas palabras, el término
didáctico engendra una confusión epistemológica.
En consecuencia, se ha propuesto como alternativa la noción
de transposición que implica no una reducción
del discurso científico sino su adaptación a la
capacidad de apropiación de los alumnos-visitantes. (Allard,
1999)
En el modelo sistémico de Légendre, la relación
de aprendizaje designa la relación bidireccional entre
un objeto y un sujeto que conduce a una "adquisición
de conocimientos o a un desarrollo de habilidades o actitudes
(Légendre, 1988: 36). En el Museo, la relación
que se establece entre el visitante y el objeto (entendida en
su sentido material) puede también incluir elementos
afectivos, estéticos o imaginarios. Por esta razón
se sustituye la expresión "relación de apropiación"
por la de "relación de aprendizaje".
Estas reflexiones han llevado a los miembros del GREM a proponer
una versión del triángulo pedagógico adaptado
al museo. Esta versión muestra simultáneamente
la aproximación del museo a la escuela y su especificidad.
Se puede ilustrar con el siguiente modelo (Allard et al. 1998).
Figura 2. Triángulo de Légendre aplicado al Museo
- Temática: tema unificador de todos los objetos reunidos
en un Museo con finalidad de colección, de investigación,
de exposición y de educación.
- "Interviniente": miembro del personal del Museo
o persona ajena al museo que interviene cerca de un visitante
del museo antes, durante o después de su visita al mismo.
- Visitante: persona que visita un Museo solo o en grupo.
- Relación de apropiación: relación por
la cual el visitante hace suyo intelectualmente, afectivamente
o imaginariamente un objeto del Museo.
- Relación de apoyo: La ayuda aportada al visitante del
Museo en su proceso de apropiación.
- Relación de transposición: adaptación
de la temática de un Museo a la capacidad de apropiación
del visitante.
Este último modelo ha servido de fundamento de la elaboración
de propuestas para un modelo de evaluación de los programas
educativos de los museos (Allard et al. 1998).
Sin embargo, subsisten varios interrogantes de orden pedagógico
propios de la pareja escuela-museo. Baste señalar en
particular, como la relación de apropiación específica
en el museo por diferenciarse de la relación de aprendizaje
propia de la escuela.
5.3. Tipos de apropiación
Si convenimos que el museo es un verdadero lugar de aprendizaje
y que el aprendizaje en el museo no puede reducirse a la simple
adquisición de conocimientos fácticos o eventuales.
Ciertamente es innegable que tanto las exposiciones como las
producciones culturales, son portadoras de conocimientos y poseen
un potencial informativo considerable. Pero el papel de los
museos no se detiene ahí. El museo contribuye a la adquisición
de conocimientos en alumnos de muy diferentes niveles de la
enseñanza desde la etapa infantil hasta la universidad.
Así se ha determinado, mediante protocolos de observación
y análisis (Forest, 1994) que permiten poner en práctica
habilidades intelectuales. En otras palabras, una actividad
educativa desarrollada en el Museo estimula en el plano cognitivo
un aprendizaje de varios órdenes. No podría reducirse
exclusivamente al plano cognitivo. Desborda el conocimiento
que se podría calificar como "científico"
e incluye el conocimiento de sí mismo y de los otros.
Numerosos estudios efectuados con adultos-visitantes (Dufresne-Tassé
y Léfebvre, 1995) han mostrado que el aprendizaje no
se limita nunca al plano cognitivo sino que incluye los planos
afectivo e imaginativo. ¿Podría ser diferente
para los alumnos-visitantes del Museo?
Una investigación llevada a cabo en el Museo de Paleontología
de Montreal muestra toda la complejidad del aprendizaje realizado
(Allard y Dufour. 1998). Los visitantes no iniciados sólo
han retenido de su visita algunas nociones generales relativas
a la paleontología a pesar de todos los esfuerzos desplegados
por los diseñadores de la exposición. La cantidad
de informaciones transmitidas parece haber dificultado su aprendizaje.
Sin embargo, varios de ellos consagraron mucho tiempo admirando
la belleza de los diferentes minerales. En resumen, informaciones,
conceptos, habilidades, intereses, son otros tantos beneficios
que el alumno puede obtener de una visita al museo
5.3.1. El proceso de apropiación del museo: el desarrollo
del hemisferio derecho del cerebro
¿Qué hace la escuela para desarrollar la emoción
creadora y para estimular la imaginación? El aprendizaje
no debería limitarse a la memorización de hechos
y de acontecimientos, implica también el desarrollo de
habilidades intelectuales numerosas y múltiples, la estimulación
de la afectividad y la emoción. A este respecto, ¿cuál
podría ser la contribución del museo?
En su obra consagrada a la enseñanza con relación
al desarrollo del hemisferio derecho del cerebro Rachel Desrosiers
(1993) señala que, en la enseñanza tradicional,
son sobre todo los recursos del hemisferio izquierdo, articulados
sobre la transmisión de conocimientos objetivos y el
desarrollo del pensamiento crítico, los que se ponen
en juego. Por consiguiente, según Desrosiers, para que
cada alumno evolucione de manera completa y óptima es
necesario estimular sus aptitudes en el plano de la imaginación,
de la intuición, de la creatividad y de la emoción.
A este respecto propone estrategias de enseñanza destinadas
y susceptibles de activar el hemisferio derecho del cerebro.
Ahora bien, los objetos y más específicamente
las obras de arte expuestas en los museos, no apelan sólo
a la inteligencia del visitante, se dirigen a su afectividad,
a su imaginación. El museo en colaboración con
la escuela, puede favorecer el desarrollo integral de los alumnos.
5.3.2 El proceso de apropiación en el museo: la síntesis
El museo reúne, conserva y expone trazos materiales de
la acción del hombre en el Universo. Estos trazos toman
la forma de obras de arte, objetos usuales, construcciones,
etc. Mediante el sentido de la vista se aprehende en principio
un objeto en su totalidad antes de analizar sus partes constituyentes.
Es importante que los alumnos tengan una visión global
del todo antes de estudiar las partes (Tousignan, 1994). En
el museo se procede al principio de síntesis antes de
pasar al análisis. A la inversa, la palabra y el libro
son al principio analíticos por esencia. No se puede
decir o leer todo al mismo tiempo. Hay que proceder por etapas,
presentar las partes una por una, antes de acceder al todo.
En suma, el museo favorece un proceso de aprendizaje inverso
al de la escuela. Por ello es importante que la escuela se abra
a la colaboración con el museo para desarrollar en el
alumno un aprendizaje holístico de la realidad (Stone,
1986).
5.3.3. El proceso de apropiación en el museo: la diversidad
de los puntos de vista
El conocimiento de un objeto no exige un orden preciso. Puede
uno interrogarse sobre su forma, su utilidad, sus colores o
su significado. De esta manera, se ha demostrado que los niños
abordan un objeto formas múltiples y variadas (Wetlz-Fairchild,
1992) (Dufresne-Tassé y Léfebvre, 1996). El alumno
visitante de museo goza pues de una entera libertad en su manera
de abordar el objeto.
Por el contrario, la palabra y el libro son tributarios de un
ordenamiento previamente establecido por el orador o el autor.
En consecuencia, el lector o aún más, el oyente
no son libres en su manera de abordar esa realidad que les llega.
El niño o el adolescente, sentado en su pupitre escolar
está subordinado a un proceso que no es necesariamente
el suyo, mientras que en el museo puede adoptar él o
los que le convengan más. ¿Cuántas veces
no hemos visto a un animador obligado a abandonar su alocución
para responder a las preguntas de los alumnos-visitantes? ¿No
podría la escuela tomar del museo un enfoque pedagógico
complementario al suyo?
5.3.4. El proceso de apropiación en el museo: el cuestionamiento
El objeto expuesto posee todas las respuestas a los interrogantes
que suscita en el alumno-visitante. Para apropiarse de ellas,
no se trata de memorizarlas sino de saber cuestionar. La práctica
del museo favorece el cuestionamiento, después la búsqueda,
y finalmente, la crítica de las respuestas obtenidas.
Se formulan respuestas variadas según se dirija la pregunta
a la utilidad, a la forma o al color de un objeto.
Las investigaciones que han tenido como objetivo qué
habilidades intelectuales se hayan puesto en práctica
en el museo, revelan que el cuestionamiento, la anticipación
de una respuesta y la localización de información
se cuentan entre las más ejercitadas (Allard y Larouche,
1998; Larouche y Allard, 1998; Meunier y Allard, 1988; Forest,
1994; Robitalille, 1997). A este respecto, se puede enfocar
la visita al museo desde el punto de vista de la utilización
de las nuevas tecnologías de la información y
la comunicación (NTIC). La utilización de un ordenador
implica poseer determinados conocimientos técnicos pero
debe, en principio y ante todo, estimular la habilidad de saber
cuestionar, interrogar, criticar. De otra forma su búsqueda
será vana. Aunque la escuela enseña lo que se
consideran "buenas respuestas" y deja poco sitio al
cuestionamiento. Los programas por objetivos o competencias
ilustran claramente el énfasis que se pone en las respuestas
consideradas como "exactas".
Ahora bien, ¿no es el museo de las ciencias el lugar
adecuado por excelencia para demostrar que el progreso científico
está íntimamente ligado a la forma de cuestionarse
que tiene el investigador? El museo, debido a su proceso de
aprendizaje articulado sobre el cuestionamiento ¿no prepara
al alumno-visitante para utilizar las NTIC? Desde esta perspectiva,
la escuela y el museo se complementan una a otra.
5.3.5. El proceso de apropiación en el museo: desarrollo
del sentido crítico
La lectura de un objeto conlleva un segundo nivel de lectura
sobre el sentido dado por el creador a su producción.
¿Qué ha querido decir? Se desarrolla un continuo
ir y venir entre el cuestionamiento, el ensayo, el error y un
nuevo cuestionamiento. Sucede que un alumno-visitante interpreta
el significado de una obra de una forma completamente distinta
a la del creador. Así, el proceso desarrollado por el
alumno-visitante no se limita a encontrar respuestas, además
hay que aprender a establecer su credibilidad, a analizarlos,
a criticarlos, a contextualizarlos y a verificar su coherencia
interna. Es este un proceso que favorecen todos los museos.
El sistema de evaluación de la escuela no favorece la
realización del proceso de ensayo y error. Todo lo contrario,
se basa en la capacidad del alumno de proporcionar la respuesta,
la verdadera respuesta tal y como está establecida por
los profesores o por los autores de los manuales. Se concede
más importancia a la respuesta que al proceso desarrollado
para llegar a ella. Sin embargo, en la vida cotidiana, no siempre
se encuentra una única respuesta a una pregunta. Es preciso
detectar indicios que enganchen y alimenten la investigación
y la reflexión. Los museos estimulan este proceso. Se
necesita un proceso basado en la búsqueda de respuestas.
La práctica del mismo implica una mutación del
papel de la escuela en el proceso de aprendizaje.
6. EL MUSEO CONSTRUCTIVISTA
El profesor George E. Hein ha elaborado unas interesantes reflexiones
teóricas a propósito de la didáctica de
los museos en relación con la teoría de la educación.
Una teoría educativa consta de dos componentes principales:
una teoría del conocimiento y una teoría del aprendizaje.
Para tener en cuenta cómo se organiza un museo para facilitar
el aprendizaje, necesitamos considerar lo que tiene que ser
aprendido y cómo tiene que ser aprendido. Si tenemos
en cuenta tanto la epistemología de la ciencia como los
enfoques más actuales de la teoría educativa,
es completamente distinto suponer que el conocimiento existe
independientemente del que aprende (en adelante aprendiz), como
algo absoluto, o suscribir el punto de vista de que el conocimiento
consiste tan sólo en ideas construidas en la mente. Platón
creía en la existencia del mundo de las ideas independiente
del hombre. Así para él, aprender consistía
en llegar al conocimiento a través de un proceso intelectual.
Por el contrario, Berkeley creía que el conocimiento
existe solamente en la mente del conocedor. Él contestaba
negativamente la hipotética pregunta sobre el sonido
producido por la caída de un árbol en un bosque
cuando no había nadie allí para oírlo.
Podemos representar esta dicotomía epistemológica
como un continuum, con una posición en cada uno de los
extremos, tal y como se ilustra a continuación:
Figura 3. Teoría del conocimiento
El segundo componente de la teoría hace referencia a
la psicología del aprendizaje: cómo aprende la
gente. Al igual que en el caso del dominio epistemológico,
son posibles las dos posiciones extremas. Una afirma que el
aprendizaje consiste en una asimilación acumulativa de
información, hechos y experiencias cuyo resultado es
el conocimiento. Este punto de vista conduce a una posición
conductista, a la conclusión de que el aprendizaje consiste
en la adición de una multitud de asociaciones simples
(respuestas a estímulos y que el "conocimiento"
resultante es simplemente el agregado de estos pequeños
pasos. Asociada con este planteamiento se halla la creencia
de que la condición original de la mente humana es como
la de una "tabula rasa", y de que todo lo que se aprende
ha sido adquirido por la experiencia. Locke es el más
conocido defensor de esta teoría. Un punto de vista sobre
el aprendizaje diametralmente opuesto es el que postula que
la mente construye esquema y que el aprendizaje consiste en
seleccionar y ordenar a partir de la riqueza de sensaciones
que nos rodea y que podemos considerar ejemplificado en los
trabajos de Piaget. La segunda dimensión de la teoría
educativa también se puede representar por un continuum
a lo largo del proceso de aprendizaje tal como se indica en
la figura siguiente:
Figura 4. Teoría del aprendizaje
Estas dos dimensiones de cualquier teoría educativa
pueden ser relacionadas para conformar un diagrama que describa
cuatro posibles combinaciones entre la epistemología
y la teoría del aprendizaje. La figura 5 ilustra esta
combinación. Cada uno de los cuadrantes representa un
diferente enfoque educativo. Una posición que resulta
muy familiar, está representada por el cuadrante superior
izquierdo; posición que se ha clasificado tradicionalmente
como de "lección magistral" mediante explicaciones
del profesor, auxiliado por el libro de texto.
Dentro de esta metodología tradicional, el profesor asume
dos responsabilidades. En primer lugar debe entender la estructura
de la materia que imparte, el conocimiento que tiene que ser
enseñado. Esta estructura, la organización lógica
del material con que se cuenta, viene dictada por el contenido
a enseñar. La mayor parte del trabajo intelectual del
mundo occidental desde la época del Renacimiento ha estado
dedicada a elaborar dominios sistemáticos del conocimiento
asumiendo que los esquemas resultantes se referían a
"algo" que existía independientemente de la
mente que lo organizaba. Este trabajo intelectual intentaba
desarrollar leyes que gobernaran el movimiento de los astros,
clasificaciones de animales y plantas o reglas para la organización
de la sociedad que deberían ser verdaderas bajo cualquier
condición, independientemente de los seres humanos que
las desarrollaban.
La segunda responsabilidad del profesor tradicional era presentar
el dominio del conocimiento que debería ser enseñado
de la forma más apropiada para que el estudiante pudiera
aprenderlo. De tal manera, que existiría un orden lógico
de enseñanza dictado por la propia materia que facilitaría
el aprendizaje. La aparición del libro de texto lineal,
un gran invento del siglo XIX, es la consecuencia inmediata
de esta concepción educativa. El autor presenta los contenidos
en una secuencia lógica, empezando por los elementos
más sencillos, avanzando poco a poco hacia los más
complejos hasta cubrir todo el campo.
El segundo enfoque educativo representado en el cuadrante superior
derecho es el aprendizaje por descubrimiento. Esta postura suscribe
las mismas creencias positivistas acerca del conocimiento que
la anterior, pero adopta un punto de vista muy diferente acerca
de cómo se adquiere el conocimiento. Los defensores de
esta postura afirman que las personas que construyen los conocimientos,
llegan a comprender los conceptos y las ideas mientras las construyen
usando interpretaciones mentales personales. Asimismo, también
pueden adquirir errores conceptuales. Por ello, creen que para
aprender, los estudiantes necesitan realizar experiencias; necesitan
más "hacer" y "ver" que "escuchar".
En lugar de organizar la materia de lo más simple a lo
más complejo, el profesor la organiza de manera que pueda
ser "experimentada". En este planteamiento se adopta
la simplificación pedagógica como un aspecto práctico
más que como un aspecto intelectual. En este enfoque
se mantiene todavía la idea de que el estudiante aprende
ideas y conceptos que son independientes y ajenos a él
mismo, y de que mediante la experiencia (experimentación)
los errores conceptuales serán reemplazados por ideas
correctas.
El constructivismo se halla representado en el cuadrante inferior
derecho. Este enfoque afirma que tanto el conocimiento en sí
como la manera en que se aprende dependen de la mente del aprendiz.
Este punto de vista, basado tanto en la epistemología
idealista como en la psicología del desarrollo, apoyado
por recientes investigaciones en psicología cognitiva,
ha representado un auténtico revulsivo para aquéllos
que quieren mantener la idea del conocimiento como algo independiente
tanto de los individuos como de los grupos que aprenden. Este
planteamiento ha sido también denominado "constructivismo
radical" (von Glaserfeld, 1991) y defiende la idea de que
el aprendiz construye el conocimiento mientras aprende, que
defiende que el alumno o aprendiz construye el conocimiento
mientras aprende y que no se limita simplemente a añadir
contenidos y nuevos hechos a lo que ya sabe sino que reorganiza
y crea constantemente la comprensión y la habilidad para
aprender mientras interactúa con el mundo. Es más,
el conocimiento construido por este procedimiento puede ser
individual o social, pero no ostenta un status ontológico
fuera de la mente humana.
Figura 5. Síntesis de ambas teorías
Existe, por supuesto, una cuarta posición ilustrada en
la figura anterior, que se basa en la creencia de que el conocimiento
se obtiene de una manera gradual que se va incrementando pero
que no tiene necesariamente existencia fuera de la mente del
que aprende. Se denomina conductismo simple y tiene su posición
en el cuadrante inferior izquierdo, ya que el conductismo fue
originalmente una teoría psicológica del aprendizaje
y no postulaba nada acerca del status del conocimiento adquirido
como respuestas a los estímulos.
6.1. Los postulados educativos constructivistas aplicados al
Museo
Los postulados educativos señalados anteriormente pueden
ser aplicados a los museos. Para cualquier consideración
sobre el aprendizaje en los museos, nos podemos plantear una
cuestión epistemológica: ¿cuál es
la teoría del conocimiento que se puede aplicar a al
contenido de las colecciones y exposiciones que se muestran
en los museos? También nos podemos plantear una cuestión
a propósito de la teoría del aprendizaje: ¿cómo
creemos que aprende el ser humano? Estos dos componentes de
la teoría educativa aplicada a los museos nos conducirán
a establecer cuatro postulados o respuestas similares a las
descritas anteriormente, cada una de ellas representará
un tipo de museo diferente, y se encuentran ilustradas en la
siguiente figura.
Figura 6. Postulado constructivista
El museo sistemático, representado en el cuadrante superior
izquierdo se basa en que:
- el contenido del museo debe ser expuesto de manera que refleje
la verdadera estructura de la materia u objeto de exposición,
- el contenido del museo debe ser presentado al visitante de
la manera que haga más fácil su comprensión.
Son muy numerosos los ejemplos de museos organizados alrededor
de los principios sistemáticos. El museo alemán
de Munich pretende ilustrar la estructura de las ciencias. De
manera similar, el Museo de Zoología comparada de Harvard
fue diseñado por Louis Agassiz para refutar la teoría
de Darwin, mostrando la "auténtica" clasificación
animal. El rasgo común de la organización de los
contenidos es que se presenta el material de una única
manera, ordenada por los diseñadores del museo de una
forma que pueda ser seguida lo mejor posible por los visitantes,
para que aprendan el mensaje que se les quiere transmitir mediante
la exhibición. En el otro extremo, los diseñadores
del museo constructivista señalarían que:
- el espectador construye su conocimiento personal a partir
de la exhibición,
- el proceso de adquisición del conocimiento es en sí
mismo un acto constructivo (Hein, 1993).
Aunque los ejemplos de museos constructivistas son difíciles
de encontrar, podríamos decir que aquéllos que
permiten al visitante sacar sus propias conclusiones acerca
del significado de lo que se les muestra estarían basados
en estos principios constructivistas. Hay cada vez un mayor
número de exposiciones diseñadas de tal manera
que son posibles múltiples caminos de acercamiento a
las mismas y se le suministra al aprendiz o visitante una variedad
de posibilidades de adquirir la información.
Dentro de esta alternativa y desde un punto de vista diametralmente
opuesto, la estructura lógica de cualquier temática
objeto de exhibición y la manera de presentarla ante
los ojos del visitante no depende ni de las características
del tema ni de las propiedades de los objetos exhibidos, sino
de las necesidades educativas del visitante. En este tipo de
museo no se asume que la temática objeto de exhibición
tenga un orden intrínseco independiente del visitante,
ni que éste último tenga una única manera
de aprender sobre el material expuesto.
Las exhibiciones dentro de un museo constructivista no deben
tener puntos fijos de entrada y salida de manera que permitan
a los visitantes establecer sus propias relaciones con el material
expuesto estimulando caminos diversos para el aprendizaje.
6.2. Las características del museo constructivista
¿A qué se parece un museo constructivista? Ya
se ha mencionado la falta de una secuenciación predeterminada,
lo que da lugar a la utilización de modalidades de aprendizaje
múltiples. Howard Garner (1991) cuando utiliza el museo
como un modelo educativo tiene en mente el museo constructivista.
Otro componente del museo constructivista sería la oportunidad
ofrecida al visitante de establecer conexiones con objetos y
conceptos familiares. Para hacer de la experiencia un aprendizaje
significativo, se necesita realizar esa conexión con
conceptos que ya se saben previamente. Las exposiciones constructivistas
estimularían la comparación entre lo que es familiar
y lo nuevo.
7. PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DE LA MUSEOLOGÍA CIENTÍFICA
MODERNA
Otra contribución importante que podemos señalar
es la que hace el Director del Museo de la Ciencia de Barcelona,
Jorge Wagensberg (2001), en un monográfico de la revista
Alambique dedicada a los museos de la ciencia. En ella señala
13 principios que, según señala en el prólogo,
deben ser considerados más bien hipótesis de trabajo
extraídas de una experiencia de 20 años en el
Museo y que se pueden enunciar de la siguiente manera:
a) Un Museo de Ciencia (MC) es un espacio dedicado a crear,
en el visitante, estímulos a favor del conocimiento y
del método científico (lo que se consigue con
sus exposiciones) y a promover la opinión científica
en el ciudadano (lo que se consigue con la credibilidad y el
prestigio que sus exposiciones dan al resto de actividades que
se realizan en el museo: conferencias, debates, seminarios,
congresos, etc.)
b) La Audiencia de las exposiciones de un MC es universal sin
distinción de edad a partir de los 7 años, ni
de formación, ni de nivel cultural, ni de ninguna otra
característica. No existen visitantes de "diferente
clase" en un MC. Ello es posible porque las exposiciones
se basan en emociones y no en conocimientos previos. Las actividades
en cambio, si dependen de la historia del ciudadano, pueden
tener objetivos especiales y pueden dirigirse a sectores particulares
atendiendo a un nivel, interés o competencia.
c) El elemento museológico y museográfico prioritario
es la "realidad", esto es el objeto real o el fenómeno
real. El texto, la voz, la imagen, el juego, la simulación,
la escenografía, o los modelos de ordenador son elementos
prioritarios en otros medios como las publicaciones, la TV,
el cine, el parque temático, las clases, las conferencias,
el teatro, etc., pero en museografía son sólo
elementos complementarios. Una exposición nunca debe
basarse en tales accesorios, es decir, una exposición
de accesorios de la realidad puede ser muchas cosas, pero nunca
una exposición.
d) Los elementos museográficos se emplean, prioritariamente,
para estimular según el máximo de las siguientes
tres clases de interactividad con el visitante:
- interactividad manual o de emoción provocadora (Hans
On)
- interactividad mental o de emoción inteligible (Mins
On)
- interactividad cultural o de emoción cultural (Herat
On)
e) Los mejores estímulos para que el ciudadano siga al
científico se inspiran en los mismos estímulos
que hacen que el científico haga ciencia
f) El mejor método para imaginar, diseñar y producir
instalaciones museográficas en un MC es el propio método
científico (basado en los principios de objetividad,
inteligibilidad y dialéctico).
g) El contenido de un MC puede ser cualquier pedazo de realidad
desde el Quark hasta Shakespeare, con tal que los estímulos
y método expositivo sean científicos. La prioridad
corresponde siempre al objeto o al fenómeno real para
cuyo conocimiento se usa luego la disciplina que convenga, porque
"la naturaleza no tiene la culpa de los planes de estudios
previstos en escuelas y universidades"
h) El museo es un espacio colectivo, aunque se pueda disfrutar
individualmente. Esto define una jerarquía de valores
en el espacio museográfico respecto del número
de visitantes que pueden acceder a él simultáneamente.
- Nivel A: Acceden todos los visitantes (es la escenografía
general, la iluminación, los murales, los cuerpos centrales
emblemáticos, audiovisuales, cine, sonido general, etc.)
- Nivel B: Accede un grupo de visitantes entre los que es posible
una conversación (5 o 6 personas, una familia, etc.).(Un
módulo de experimento, un objeto, un pequeño ámbito...)
- Nivel C: Accede un solo visitante en privado (textos, ilustraciones,
ordenadores).
i) El concepto "hilo conductor" es sólo una
de las opciones posibles. En ningún caso es obligatorio.
Un museo se basa en la realidad, y hay realidades como una selva,
por ejemplo, que pueden recorrerse sin necesidad de seguir un
hilo conductor.
j) Hay temas especialmente museográficos y temas que
se tratan mejor con otros medios.
k) Existe un rigor museográfico y existe un rigor científico.
El museo ha de ser museográficamente riguroso (no hacer
pasar reproducciones por objetos reales, no sobrevalorar ni
infravalorar la trascendencia, la singularidad o el valor de
una pieza, etc.) y científicamente riguroso (no emplear
metáforas falsas, no presentar verdades que ya no están
vigentes, no esconder el grado de duda respecto de lo que se
expone, etc.). El rigor museográfico se pacta entre el
museólogo y los diseñadores y el rigor científico
se pacta entre el museólogo y los científicos
expertos en el tema.
l) En un MC se trata al visitante como un adulto, en todos los
sentidos, como eventualmente se trata a un científico
o a un futuro científico. Un ciudadano es museológicamente
adulto en cuanto sabe leer y escribir. El visitante siempre
tiene derecho a rehacer su verdad por sí mismo. No se
deben enviar mensajes especiales garantizados o blindados por
la tradición o la autoridad científica.
m) El papel de un MC en una sociedad organizada democráticamente
es el de escenario común y creíble entre cuatro
sectores:
- la sociedad misma entendida como el ciudadano de a pie que
se beneficia de y sufre con la ciencia,
- la comunidad científica donde se crea el conocimiento
científico,
- el sector productivo y de servicios donde converge la ciencia,
- la administración donde se gestiona la ciencia.
Wagensberg concluye su propuesta afirmando la naturaleza de
la ciencia como un ser vivo que, como todos los seres vivos,
pretende durar en el tiempo y que además debe luchar
por su credibilidad y su prestigio.
8. CONCLUSIÓN
La teoría educativa constructivista establece que en
cualquier debate sobre enseñanza y aprendizaje el acento
debe ponerse en el que aprende, no en la materia objeto de aprendizaje.
Trasladado este principio a los museos, nos lleva a la conclusión
de que el acento debe recaer sobre el visitante, no sobre el
contenido del museo.
Los museos son lugares especialmente destacados para producir
aprendizajes. Muchas personas recuerdan ejemplos de experiencias
casi religiosas en todo tipo de museos (Falk y Dierking, 1995),
incluso el museo de la experiencia, en su totalidad, produce
una impresión breve y fugaz.
Considerando tanto las bases epistemológicas de la organización
de exhibiciones como las bases psicológicas de la teoría
del aprendizaje, se pueden diseñar museos que respondan
a la disposición de los potenciales visitantes y maximicen
su potencial de aprendizaje. El museo constructivista reconoce
que el conocimiento se crea en la mente del que aprende utilizando
métodos de aprendizaje personales y permite, por tanto,
acomodarse al aprendizaje en todas las edades.
BIBLIOGRAFÍA
ALLARD, M. y BOUCHER, S. (1991). Le musée et l'école.
Montreal: HMH.
ALLAR, M.; LAROUCHE. M.; MEUNIER, A. y THIBODEAU, P. (1998).
Guide de planification et d'évaluation des programes
éducatifs. Montreal: Les Éditions Logiques.
ALLARD, M. y DUFOUR, P. (1994). Évaluation d'une éxpositión
du musée de Paléontologíe et d'évolution.
Les cahiers du GREM, 3. Montreal: Groupe de recherche sur l'éducation
et les musées.
ALLARD, M (1999). "Le partenariat École-Musée:
Quelques pistes de reflexión". ASTER, 29, 27-33.
Institut National de Récherce Pédagogique.
CALVO, M. (1997). "Objetivos de la Divulgación de
la Ciencia". Revista Chasqui. Diciembre.
DESROSIERS-SABBATH, R. (1993). L'enseignement de l'hémisphère
droit. Québec: Les presses de l'université du
Québec.
DUFRESNE-TASSÉ y LEFEBVRE, A. (1995). Psychologie du
visiteur de musée. Montreal: HMH.
FALK, J. y DIERKING, L. (eds). (1991). Public Institutios for
Personal Learning; Understanding the Long Term Impact of Museums.
Washington, DC: American Association of Museums.
FOREST, L. (1994). "Observation des habilités intellectuals
mises en oeuvre chez les écoliers du deuxième
cycle du primaire au cours de différentes situations
vécues au musée d'histoire". Mémoire
deMaîtrisse en éducation. UQAM.
GARDNER, H. (1991). The Unsschooled Mind. New York: Basic Books
HEIN, G. (1993). "The significance of constructivism for
museum education" en Museums and the Needs of the People.
Jerusalem: Israel. ICOM Committee.
LAROUCHE M. y ALLARD, M. (1998). Étude au lieu historique
national de Sir Georges-Étienne-Cartier. Estudio realizado
en 1996. Les cahiers du GREM, 5. Montréal: Groupe de
recherché sur l'éducation et les musées.
LÉGENDRE, R. (1983). L'éducation totale. Montréal:
Nathan/Ville-Marie.
LÉGENDRE, R. (1988). Dictionnaire actuel de l´education.
Montreal: Larousse.
MEUNIER, A. y ALLARD, M. (1998). Étude au lieu historique
national des Forges-du-Saint-Maurice. Estudio realizado en 1995.
Les cahiers du GREM, 4. Groupe de recherche sur l'éducation
et les musées.
ROBITAILLE, L. (1997). "Observation des habiletés
intellectuelles excercées au site archeologique de Pointe-du-Buisson
ainsi qu'au parc historique Fort Lennox par des eleves de quatrième
année en visite scolaire". Memoire de maîtrisse
en enseignement au primaire, UQAM.
STONE, D. (1986). The development of a model to guide cooperative
relationchips between art museums and schools. Doctoral Dissertation.
Florida: The Florida State University.
TRILLA, J. (Compilador)(1993). La educación fuera de
la escuela. Ámbitos de educación formales y educación
social. México DF: Planeta Mexicana.
TOUSIGNANT, D. (1994). "Proposition d'adaptation d'un modèle
muséal pour l'utilisation du Planétarium à
des fins pédagogiques". Mémoire de maîtrisse
en éducation, UQAM.
VON GLASERFELD, E. (1991). "An exposition of constructivism:
why some like it radical", en DAVIS, R.; MAHER, C.A. y
NODDINGS, N. (1991). Constructivist views of the teaching and
learning of mathematics. Washington, DC: National Council of
Teachers of Mathematics.
WAGENSBERG, J.(2000). "Principios fundamentales de la museología
científica moderna". Alambique, 26, 15-19
WELTZ-FAIRCHILD, A. (1992). A study aesthetic experience: analysis
of the verbal responses of 9-10 year olds to art reproductions.
Doctoral Dissertation. UQAM.