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LA INTERCULTURALIDAD: UN RETO EDUCATIVO Y SOCIAL EN
NUESTRAS AULAS Y ESCUELAS
Juan J. Leiva Olivencia
Facultad de Ciencias de la Educación. Departamento de
Teoría e Historia de la Educación de la Universidad
de Málaga
RESUMEN
Nuestras escuelas, al igual que las del resto de países
comunitarios, están experimentando una profunda transformación
por la creciente presencia de alumnos de otras culturas y procedencias,
como resultado de las nuevas tendencias migratorias de carácter
internacional. De hecho, nuestra tierra ha pasado en las últimas
décadas de ser un país de emigrantes a convertirse
en país de acogida de inmigrantes de diversos lugares,
etnias, costumbres, lenguas y religiones. Por su parte, y centrándonos
en el ámbito educativo, es evidente la existencia de
aulas multiculturales y del fenómeno multicultural entendido
como la pluralidad de alumnos de procedencias diversas en espacios
educativos comunes. Inevitablemente, han surgido conflictos,
fruto de esta nueva situación sociocultural, que afectan
de manera decisiva en el quehacer educativo. Comprender su naturaleza
constituye un camino complejo, pues implica diferentes claves
sociales y culturales, y por supuesto, educativas. De ahí,
la importancia de la Educación en Valores para afrontar
esta nueva situación, ya que el reto que se nos plantea
ahora es la de posibilitar la construcción de la interculturalidad
como espacio de encuentro en la consecución de una escuela
intercultural.
Palabras clave: diversidad, interculturalidad, migración,
multiculturalidad, reconceptualización.
ABSTRACT
Our schools, as those of the rest of the UE countries, are experiencing
a deep transformation as for the increasing presence of students
originally belonging to other cultures, as a consequence of
the new international migratory trends. As a matter of fact,
our country was originally an emigrant nation until recent years,
when it's become a place of immigrants' reception from diverse
places, races, languages and religions. Therefore, in the educational
domain, it is nowadays habitual the existence of both multicultural
classrooms and multicultural phenomena, which must be understood
as sets of students from different origins placed together,
who share a common educational space. Inevitably, conflicts
usually arise as a consequence of this new social and cultural
situation, which critically affects the educational task. The
understanding of its nature is quite a complicated process,
since it involves different social and cultural keys, not to
forget educational ones. According to this vision, Values Education
gains a large importance, since the docents' challenge at the
moment is to build up a new space of interculturality.
Key words: diversity, interculturality, migration, multiculturality,
reconceptualisation.
1. INTRODUCCIÓN
Nos encontramos ante un nuevo discurso en la escuela, donde
la preocupación por los valores y no sólo por
los rendimientos académicos de los alumnos es ya una
realidad cada vez más palpable. En efecto, hay que señalar
que se han descuidado durante mucho tiempo las orientaciones
integrales de la educación, ya que la escuela tradicionalmente
se ha centrado en los aspectos meramente transmisores y reproductores
de los procesos de enseñanza y aprendizaje.
De esta manera, se trata ahora de responder a problemas socioculturales
que tienen que ver con la convivencia y la cultura escolar,
por lo que nuestros discursos educativos ya sobrepasan, y asimismo
trascienden una explicación exclusivamente escolar. En
este sentido, la integración del alumnado inmigrante
constituye un reto fundamental en la actualidad, que está
suponiendo toda una reconceptualización de las perspectivas
pedagógicas. En verdad, esta nueva situación ha
hecho que emerjan nuevas realidades, más plurales y heterogéneas
en la escuela, con la consecuencia de una mayor conflictividad,
no tanto por la aparición de esta nueva realidad, sino
por la escasez y deficiencias en las estrategias y propuestas
de respuesta ante este nuevo escenario educativo. Por ello,
podemos señalar que los conflictos que se dan actualmente
en la escuela, no solamente son fruto de la misma, sino fundamentalmente
de la propia sociedad en la que está inscrita. No obstante,
está claro que las condiciones y la propia cultura institucional
y académica de la escuela determina tanto la aparición
y el desarrollo de los conflictos, como su gestión y
resolución de los mismos.
Por ello, la educación en valores se constituye como
una de las herramientas de este complejo escenario social y
educativo. Sus propuestas deben reconocer esta nueva realidad
desde una perspectiva intercultural, promoviendo acciones educativas
y socioculturales integrales, que atiendan a las propias carencias
educativas, tanto en el medio social como en el familiar. En
este sentido, nuestro planteamiento debe encaminarse hacia términos
de globalidad, es decir, desde un enfoque educativo global que
afronte con garantías la actual situación de "crisis
de convivencia" (Ortega y Mínguez, 2003). Por eso,
a lo largo de este espacio de reflexión, pretendemos
poner de manifiesto los principios básicos de la interculturalidad,
así como las premisas y estrategias teóricas que
favorezcan la construcción de aulas interculturales,
dando el paso de lo multicultural a lo intercultural, analizando
la naturaleza de los conflictos escolares e indagando en una
educación en valores desde una perspectiva intercultural,
en tanto consideramos que la interculturalidad supone un cambio
de perspectiva en la educación actual de nuestras escuelas.
2. LA INTERCULTURALIDAD: UN DESAFÍO EDUCATIVO PRESENTE
Y FUTURO
Estamos viviendo en una realidad educativa compleja y contradictoria,
ya que los valores de la cultura social van por un camino, y
los valores educativos van por otro. Por tanto, no es admisible
tener una visión parcializada de los problemas educativos,
porque ciertamente no son del todo educativos, sino que también
son sociales y culturales.
Considerando que es necesario que todos los niños y niñas
desde los primeros momentos de su socialización escolar
puedan integrar el valor de la interculturalidad en su aprendizaje
significativo y vivencial, resulta pues imprescindible indagar
y reflexionar sobre una perspectiva intercultural de los valores
educativos, que ofrezca las herramientas y recursos conceptuales
para construir una verdadera "práctica intercultural"
(Sandin, 1999).
En verdad, hay que insistir que estamos asistiendo a un profundo
proceso de transformación de la escuela, donde la creciente
presencia de alumnado inmigrante hace necesario indagar y reflexionar
sobre las diferentes claves socioeducativas que en el marco
de una educación democrática y plural, contribuya
a la promoción y el respeto a la diversidad. En este
sentido, la educación se configura como la herramienta
más importante para desarrollar las estrategias oportunas
en el aprendizaje de actitudes y procedimientos que favorezcan
actuaciones comprometidas en el respeto de las diferencias culturales.
La perspectiva intercultural en educación supone una
reconceptualización del valor de la diferencia hacia
los principios de igualdad, justicia y libertad y todo ello
para establecer un compromiso permanente con las culturas minoritarias
(López, 2000). En este sentido, el principio básico
de la interculturalidad sería el de tender puentes hacia
la comprensión de las distintas identidades culturales
no como entidades cerradas y asiladas (Said, 2001), sino como
espacios donde la pluralidad y apertura sean fundamentados en
un diálogo intercultural fructífero y enriquecedor.
De hecho, Carbonell (2000), en su decálogo para construir
una educación verdaderamente intercultural, destaca la
importancia de generar un nuevo espacio social de respeto a
las diferencias humanas y sociales desde una perspectiva de
igualdad y de inclusión para todas las personas y culturas;
y en verdad, esa construcción debe partir desde las primeras
edades, por eso, resulta decisivo en estos momentos, facilitar
y promover las condiciones óptimas de convivencia intercultural,
en los que nuestras aulas ya se están convirtiendo en
espacios plurales de identidades y culturas diferentes.
Integrar el valor de la solidaridad como clave educativa para
la interculturalidad es decisivo para transformar las actuales
aulas multiculturales por aulas interculturales, por lo que
el hecho de insertar las prácticas solidarias como parte
de la tarea educativa cooperativa resulta imprescindible, de
manera que esto incida en las posibilidades de que la escuela
en todos sus niveles y etapas educativas responda mejor a los
desafíos de la realidad heterogénea y diversa
en la que vivimos, así como para ofrecer una educación
de mayor calidad y más equitativa.
La "Escuela Intercultural" es en sí misma un
propósito determinante al que debe responder hoy en día
la vida de un centro educativo, sobre todo, si éste acoge
a hijos de inmigrantes como parte de su alumnado (Juliano, 1993).
Por ello, cabe señalar algunas premisas de carácter
ético que responden de manera inequívoca al camino
de la interculturalidad en nuestras aulas, basándonos
en los planteamientos expresados en las Primeras Jornadas de
Intercambio de Experiencias en Educación Intercultural
celebradas en noviembre de 2001 en Córdoba, promovidas
por la Dirección General de Orientación Educativa
y Solidaridad de la Consejería de Educación y
Ciencia de la Junta de Andalucía:
- promover el respeto por las minorías así como
una actitud positiva hacia ellas, en el reconocimiento y aceptación
de otras culturas diferentes a la nuestra, con sus propios valores,
- asumir y aceptar la realidad cultural plural de nuestros contextos
educativos,
- fomentar el respeto a las diferencias, así como el
conocimiento de lo que nos separa y también en la búsqueda
de todo aquello que nos une,
- mantener una actitud de respeto y tolerancia hacia otras creencias
y culturas en el seno de un mundo globalizado y cambiante,
- trabajar desde un enfoque formativo que integre las tres dimensiones
básicas: pensar, sentir y hacer,
- desarrollar actividades educativas que promuevan la solidaridad,
la tolerancia y el compromiso en pos de la igualdad,
- acceder a una mejor comprensión de las culturas de
origen de los alumnos,
- insistir en la formación de la identidad personal,
de la propia autonomía, haciendo hincapié en el
auto concepto y la autoestima.
3. CONFLICTOS EN CONTEXTOS DE DIVERSIDAD
Una cuestión que resulta de extraordinaria importancia
en un primer análisis de los conflictos escolares que
se dan en los contextos escolares multiculturales, es el hecho
de comprender, no sólo la naturaleza multicausal de los
conflictos, sino también, atender a sus componentes,
tanto cognitivo como afectivo que lo configuran, ya que "no
es sólo un choque de ideas, sino también de afectos"
(Ortega y Mínguez, 2003).
En este punto, podemos afirmar que "el conflicto es, por
un lado, un desacuerdo entre ideas o intereses entre personas
o grupos, y por otro, un proceso que expresa insatisfacción
por expectativas no cumplidas" (Ibíd.). Además,
es también necesario tener en cuenta la percepción
del conflicto, y es que en ocasiones, sobre todo en situaciones
de diversidad cultural, una distorsión en su análisis
puede resultar perjudicial, pues la cuestión no radica
en eliminar e incluso prevenir el conflicto, sino en asumir
dicha situación problemática o conflictiva para
el enriquecimiento y el trabajo educativo. En efecto, superar
una percepción negativa que evita el conflicto es una
clave fundamental desde un planteamiento educativo de los conflictos,
ya que éste es visto como una oportunidad para desarrollar
estrategias educativas como el diálogo y la cooperación,
y por tanto, como una situación educativa.
Además, es importante atender al carácter singular
de cada conflicto, en tanto está determinado por las
personas y por la modalidad del mismo, lo cual implica que no
existen recetas estandarizadas para su gestión y resolución.
La estrategia a seguir no sería la de resolver conflictos,
sino la de hablar de solución de problemas, y es que,
la consideración positiva del conflicto hace que hablemos,
no tanto de resolución de conflictos, sino de solución
de problemas que originan determinados conflictos. De ahí,
la singularidad en el análisis que debamos de hacer cuando
se nos presenta una situación conflictiva en un contexto
intercultural.
Asimismo, debemos de tener en cuenta la multicausalidad de los
conflictos. El conflicto se entendería por la conjunción
- que no la simple suma - de las características personales
y el medio sociofamiliar, mediados por la estructura organizativa
del centro y del aula, que interactúan como elementos
canalizadores de los conflictos en el centro escolar.
En el caso concreto de los conflictos denominados interculturales,
podemos señalar que, como eje vertebrador de los mismos,
se encuentra lo que se ha dado en llamar socialización
divergente. En efecto, el hijo de un inmigrante se halla dividido
entre el proceso de transmisión cultural del grupo familiar
y las influencias que recibe de la escuela (Villanueva, 2002).
Ni que decir tiene que la interdependencia y relación
de estos contextos - familiar y escolar - requiere necesariamente
de espacios comunes de comprensión cultural. Por ello,
la idea de que la integración cultural no debe plantearse
desde la perspectiva de una mera asimilación, sino desde
un enriquecimiento mutuo de las culturas mayoritarias y minoritarias,
pues resulta clave y absolutamente necesaria para una convivencia
intercultural.
De esta manera, creemos que desde los inicios de la escolarización
de los niños y niñas, en la Educación Infantil,
como etapa educativa decisiva en sus vidas, y posteriormente
en la Educación Primaria y en la Secundaria especialmente,
es un elemento fundamental, asumir la interculturalidad desde
la globalidad del conocimiento y la participación activa
en la construcción de valores de respeto a la diversidad,
impregnando todas las actividades generadoras de aprendizaje
compartido en el aula, para propiciar un clima verdaderamente
intercultural, donde cada niño aporta sus experiencias
familiares, culturalmente distintas e igualmente enriquecedoras;
haciendo que las escuelas se conviertan en foros de expresión
de la diversidad cultural en la que vivimos y convivimos, y
formando a ciudadanos abiertos y tolerantes de una sociedad
heterogénea y plural.
Por otro lado, todos somos conscientes que la incorporación
a la escuela en las primeras edades es sin duda el momento más
importante en la vida de los niños y de sus familias.
En efecto, cada niño, cada familia y cada escuela contribuye
a que sea un momento único y peculiar que adopta diferentes
manifestaciones. Concretamente, en el caso de las familias inmigrantes
es, además, un momento de incertidumbre y a la vez de
esperanza, en tanto supone un paso fundamental, desde el punto
de vista de su integración en nuestra sociedad, y de
mejora y progreso para sus hijos. Y a su vez, para el enriquecimiento
de la comunidad en general, esto es, niños, familias,
escuela y sociedad de acogida.
Salir del hogar para incorporarse a un mundo más amplio,
construir nuevos vínculos con personas desconocidas,
relacionarse con niños de otras culturas y etnias, compartir
la realidad sociocultural con ellos, son, entre otras, algunas
de las circunstancias que los niños y niñas de
estas escuelas de la diversidad, van a experimentar en estos
momentos de aprendizaje compartido (Otal y Liesa, 2003). Además,
en el caso de los hijos de inmigrantes también entran
en juego actitudes y valores sociales y familiares que influyen
en el posterior desarrollo del niño. No es difícil
imaginar que algunas experiencias escolares sean vividas por
éstos de forma conflictiva, en tanto que en muchas ocasiones
éste se ve entre dos formas de transmisión de
valores, por un lado, el escolar, y por otro, el familiar.
No obstante, estos momentos de descubrimiento suponen un cambio
enriquecedor para ellos y como todo cambio, puede suscitar en
mayor o menor medida, inseguridades y sentimientos encontrados,
pues no sólo se trata de una adaptación a las
nuevas circunstancias, sino que comporta multiplicidad de sentimientos,
emociones, por un lado, así como cuestiones propias de
los primeros momentos de escolarización, como sería
el aprendizaje de la lengua de la sociedad de acogida, el desarrollo
de capacidades comunicativas y de habilidades de aprendizaje,
y el establecimiento de relaciones afectivas con sus compañeros.
Por todo ello, podemos considerar el inicio de la escolarización
del alumnado inmigrante como un periodo crítico en la
evolución de la madurez de estos niños y de sus
familias, por las consecuencias que en algunos casos implica,
como dificultades de comunicación, ansiedad, malestar,
conflictividad, aislamiento...
En este sentido, y, como hemos mencionado anteriormente, en
el contexto de una sociedad de acogida que promueve la diferencia
cultural como valor y como reflejo de integración social,
la interculturalidad supone un impulso en la concepción
plural de las relaciones socioeducativas y en el mestizaje cultural
como algo enriquecedor y favorecedor de la convivencia, por
lo que los problemas y dificultades que se plantean tienen una
vertiente no solamente de recursos específicos o de conocimientos
necesarios para atenderlos y superarlos, sino fundamentalmente
es una cuestión de actitudes y valores que nos atañe
a todos.
4. ESTRATEGIAS DE REFLEXIÓN PARA EL DESARROLLO DE LA
INTERCULTURALIDAD
El desarrollo de estrategias interculturales de reflexión
para la acción educativa que proponemos atienden no sólo
a los propios alumnos y profesores, sino que también
a las familias, en lo que sería una confluencia necesaria
y relevante de perspectivas distintas en la construcción
de la escuela como espacio en y para la interculturalidad (Otal
y Liesa, 2003). Así pues, apuntamos algunas ideas y consideraciones
al respecto:
a) Con relación al alumnado:
- que los alumnos acepte al educador y sus compañeros
como apoyos en su integración e inclusión escolar,
- que se desarrolle con naturalidad en el nuevo contexto (aula,
patio de recreo, zonas comunes con otros grupos),
- que se sienta feliz y cómodo en la escuela,
b) Con relación a las familias:
- que la familia conozca las reacciones más frecuentes
del periodo de adaptación mediante el apoyo de la mediación
intercultural como estrategia relevante en las escuelas interculturales,
- que la familia confíe en el centro educativo y en los
educadores, viendo en ellos a profesionales que atenderán
las necesidades de su hijo de forma satisfactoria,
- que la familia se relacione con otras familias, para así
crear espacios de entendimiento y enriquecimiento cultural,
- que la familia busque espacios alternativos complementarios
al escolar (organizaciones no gubernamentales, asociaciones
de vecinos, servicios sociales...), a fin de poder compartir
un diálogo enriquecedor con las redes de apoyo comunitario
existentes en los contextos sociales,
c) con relación al profesorado:
- que el profesor tenga una actitud positiva y receptiva a la
diversidad de su aula como algo consustancial a su propia manera
de ser y estar en la escuela y en la sociedad,
- que indague en el carácter preventivo y compensador
de sus actuaciones en lo que podrían ser desigualdades
por razones sociales y/o culturales,
- que sea capaz de facilitar un ambiente de trabajo enriquecedor
y dinámico que permita que, aprendiendo cooperativamente,
cada alumno se desarrolle de forma integral y equilibrada en
todos los ámbitos, atendiendo a sus motivaciones, intereses
y capacidades, así como vivir la diversidad para el enriquecimiento
mutuo y crecimiento personal de todos los alumnos,
- que reflexione sobre la importancia de buscar los cauces necesarios
para llegar a un consenso, y así poder trabajar en sintonía
la familia y la escuela de forma que el trabajo en un contexto
permita generalizar y consolidar los aprendizajes en el otro,
- que proponga espacios de formación permanente en educación
intercultural con el propósito de renovar y actualizar
sus conocimientos en esta materia, así como compartir
sus experiencias escolares con otros compañeros docentes
en el marco de grupos de trabajo o comunidades de aprendizaje.
Es decir, nos estamos refiriendo a la relevancia del potencial
del aprendizaje intercultural, así como de estar atentos
y realizar un seguimiento, tanto la familia como la escuela,
para detectar posibles conflictos e intentar cooperar en las
medidas oportunas para establecer vínculos en su comprensión
y resolución.
Además, los maestros son los encargados de destacar la
importancia y la ayuda que para su trabajo supone el contar
con la colaboración de las familias. También resulta
importante, el hecho de facilitar aquellas informaciones más
vinculadas con el desarrollo de sus hijos, así como de
las consideraciones y propuestas oportunas para profundizar
en una mejor integración en sus relaciones con la escuela,
en beneficio de una mayor sensibilidad ante la diversidad cultural
y progreso de la comunidad educativa en general (Fort, 2002).
De hecho, creemos necesario compartir la idea de que se trabaje
de forma cooperativa tanto en el centro educativo, como con
las familias, esto es, que el profesorado esté receptivo,
abierto a escuchar sus inquietudes, a preparar aquellos espacios
y tiempos que faciliten los intercambios y los diálogos
interculturales, con el fin de compartir y valorar circunstancias
y actuaciones que pueden resultar imprescindibles para poder
ofrecer respuestas educativas adecuadas a las necesidades que
se planteen.
En esta misma línea, consideramos esencial unas estrategias
de socialización e integración que promuevan las
relaciones entre los alumnos y las mismas familias, mediante
el encuentro en foros participativos y de reflexión que
ahonden en la comprensión de las diferencias culturales
y de los espacios comunes existentes, lo cual favorecerá
el conocimiento intercultural así como la construcción
de actitudes de respeto a las diferencias.
Lo que estamos señalando es la importancia de promover
la integración de los alumnos procedentes de otras culturas,
no obviando, sino atendiendo a su cultura de origen, creando
espacios reflexivos y de carácter cooperativo, destinados
a mejorar la comprensión y la convivencia intercultural,
así como la circunstancia de ir cubriendo sus necesidades
de apoyo social, implicando también el hecho de favorecer
el desarrollo de sus identidades culturales.
5. ALGUNAS CONCLUSIONES
Desde luego, la perspectiva intercultural en educación
de valores es la mejor expresión del compromiso por la
diversidad como algo consustancial al ser humano. Además,
se constituye como una herramienta imprescindible en los planteamientos
presentes y futuros de mayor calidad en nuestro sistema educativo.
En verdad, las aportaciones de la educación en valores
entendida como instrumento para reducir las desigualdades que
se manifiestan en la sociedad es clave para que esto se haga
realidad.
Por ello, no podemos pretender realizar una exposición
rigurosa de la educación en valores desde una perspectiva
intercultural, sin desarrollar ideas que profundicen en su materialización:
- es necesaria una transformación de las creencias y
valores de los educadores, lo que hace esencial una formación
inicial y permanente en procesos diversos de educación
intercultural (conocimiento de redes sociales de apoyo, mediación
intercultural, foros de debate en asociaciones o instituciones
que promuevan la integración de los colectivos inmigrantes),
teniendo en cuenta esta nueva realidad multicultural de nuestra
sociedad, en cuyo seno se da, con una intensidad cada vez mayor,
el fenómeno de la presencia de personas de diversas culturas
y procedencias. Esto hace necesario que se comprometa como persona
y educador, lo que incluye que sea autocrítico (no sólo
los alumnos tienen que aprender, aprendemos todos),
- entender el currículum como un espacio en el que confluyen
todas las culturas, no integrándolas como algo fragmentado,
sino partiendo de ellas como necesarias para la creación
del mismo, en tanto sin ellas éste no tendría
sentido y estaría sesgado (Galino y Escribano, 1990).
Y, por supuesto, debería darse en todas las escuelas
y no sólo en las que existan alumnado de orígenes
y procedencias diversas; ¿acaso en la sociedad no convivimos
todos juntos?, ¿es posible pensar en una educación
intercultural sólo en escuelas y aulas donde exista alumnado
de origen inmigrante?
- es fundamental un cambio de carácter institucional
que tenga en cuenta dos premisas básicas; por un lado,
que la diferencia enriquece (de ahí la importancia de
un currículum intercultural) y, por otro lado, que el
acercamiento y representación de todas las comunidades
en la escuela es esencial hoy día. La presencia de colectivos
minoritarios debe considerarse como un elemento enriquecedor
que anima, sin lugar a dudas, prácticas docentes contra
hegemónicas, ya que hace participar a todos los agentes
de la comunidad educativa en igualdad de oportunidades, con
el propósito de ir creando y construyendo juntos escuelas
y aulas verdaderamente democráticas.
Además, todo el alumnado debe ser orientado por sus maestras
y maestros para que sea capaz de construir de forma progresiva
un conocimiento vivencial y educativo sobre la interculturalidad.
Esto significa que es fundamental hacer comprensible las razones
de la diversidad entre las distintas culturas y el respeto a
las mismas. De tal manera, el aprendizaje cooperativo se configura
como la mejor herramienta para indagar en la comprensión
de la interculturalidad en las aulas interculturales.
En definitiva, compartimos con Villanueva (2002) que la actitud
del ámbito escolar y en concreto de los docentes ante
la integración del alumnado inmigrante, debe atender
tanto a aceptar la diversidad cultural como a facilitar el proceso
de construcción de sus identidades étnicas y culturales,
en tanto, la interculturalidad no es una cuestión de
conocimientos, sino fundamentalmente de valores y actitudes
favorables a la diferencia como valor.
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