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  ISSN: 1695.4297

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LA INTERCULTURALIDAD: UN RETO EDUCATIVO Y SOCIAL EN
NUESTRAS AULAS Y ESCUELAS
Juan J. Leiva Olivencia
Facultad de Ciencias de la Educación. Departamento de Teoría e Historia de la Educación de la Universidad de Málaga
RESUMEN
Nuestras escuelas, al igual que las del resto de países comunitarios, están experimentando una profunda transformación por la creciente presencia de alumnos de otras culturas y procedencias, como resultado de las nuevas tendencias migratorias de carácter internacional. De hecho, nuestra tierra ha pasado en las últimas décadas de ser un país de emigrantes a convertirse en país de acogida de inmigrantes de diversos lugares, etnias, costumbres, lenguas y religiones. Por su parte, y centrándonos en el ámbito educativo, es evidente la existencia de aulas multiculturales y del fenómeno multicultural entendido como la pluralidad de alumnos de procedencias diversas en espacios educativos comunes. Inevitablemente, han surgido conflictos, fruto de esta nueva situación sociocultural, que afectan de manera decisiva en el quehacer educativo. Comprender su naturaleza constituye un camino complejo, pues implica diferentes claves sociales y culturales, y por supuesto, educativas. De ahí, la importancia de la Educación en Valores para afrontar esta nueva situación, ya que el reto que se nos plantea ahora es la de posibilitar la construcción de la interculturalidad como espacio de encuentro en la consecución de una escuela intercultural.
Palabras clave: diversidad, interculturalidad, migración, multiculturalidad, reconceptualización.
ABSTRACT
Our schools, as those of the rest of the UE countries, are experiencing a deep transformation as for the increasing presence of students originally belonging to other cultures, as a consequence of the new international migratory trends. As a matter of fact, our country was originally an emigrant nation until recent years, when it's become a place of immigrants' reception from diverse places, races, languages and religions. Therefore, in the educational domain, it is nowadays habitual the existence of both multicultural classrooms and multicultural phenomena, which must be understood as sets of students from different origins placed together, who share a common educational space. Inevitably, conflicts usually arise as a consequence of this new social and cultural situation, which critically affects the educational task. The understanding of its nature is quite a complicated process, since it involves different social and cultural keys, not to forget educational ones. According to this vision, Values Education gains a large importance, since the docents' challenge at the moment is to build up a new space of interculturality.
Key words: diversity, interculturality, migration, multiculturality, reconceptualisation.
1. INTRODUCCIÓN
Nos encontramos ante un nuevo discurso en la escuela, donde la preocupación por los valores y no sólo por los rendimientos académicos de los alumnos es ya una realidad cada vez más palpable. En efecto, hay que señalar que se han descuidado durante mucho tiempo las orientaciones integrales de la educación, ya que la escuela tradicionalmente se ha centrado en los aspectos meramente transmisores y reproductores de los procesos de enseñanza y aprendizaje.
De esta manera, se trata ahora de responder a problemas socioculturales que tienen que ver con la convivencia y la cultura escolar, por lo que nuestros discursos educativos ya sobrepasan, y asimismo trascienden una explicación exclusivamente escolar. En este sentido, la integración del alumnado inmigrante constituye un reto fundamental en la actualidad, que está suponiendo toda una reconceptualización de las perspectivas pedagógicas. En verdad, esta nueva situación ha hecho que emerjan nuevas realidades, más plurales y heterogéneas en la escuela, con la consecuencia de una mayor conflictividad, no tanto por la aparición de esta nueva realidad, sino por la escasez y deficiencias en las estrategias y propuestas de respuesta ante este nuevo escenario educativo. Por ello, podemos señalar que los conflictos que se dan actualmente en la escuela, no solamente son fruto de la misma, sino fundamentalmente de la propia sociedad en la que está inscrita. No obstante, está claro que las condiciones y la propia cultura institucional y académica de la escuela determina tanto la aparición y el desarrollo de los conflictos, como su gestión y resolución de los mismos.
Por ello, la educación en valores se constituye como una de las herramientas de este complejo escenario social y educativo. Sus propuestas deben reconocer esta nueva realidad desde una perspectiva intercultural, promoviendo acciones educativas y socioculturales integrales, que atiendan a las propias carencias educativas, tanto en el medio social como en el familiar. En este sentido, nuestro planteamiento debe encaminarse hacia términos de globalidad, es decir, desde un enfoque educativo global que afronte con garantías la actual situación de "crisis de convivencia" (Ortega y Mínguez, 2003). Por eso, a lo largo de este espacio de reflexión, pretendemos poner de manifiesto los principios básicos de la interculturalidad, así como las premisas y estrategias teóricas que favorezcan la construcción de aulas interculturales, dando el paso de lo multicultural a lo intercultural, analizando la naturaleza de los conflictos escolares e indagando en una educación en valores desde una perspectiva intercultural, en tanto consideramos que la interculturalidad supone un cambio de perspectiva en la educación actual de nuestras escuelas.
2. LA INTERCULTURALIDAD: UN DESAFÍO EDUCATIVO PRESENTE Y FUTURO
Estamos viviendo en una realidad educativa compleja y contradictoria, ya que los valores de la cultura social van por un camino, y los valores educativos van por otro. Por tanto, no es admisible tener una visión parcializada de los problemas educativos, porque ciertamente no son del todo educativos, sino que también son sociales y culturales.
Considerando que es necesario que todos los niños y niñas desde los primeros momentos de su socialización escolar puedan integrar el valor de la interculturalidad en su aprendizaje significativo y vivencial, resulta pues imprescindible indagar y reflexionar sobre una perspectiva intercultural de los valores educativos, que ofrezca las herramientas y recursos conceptuales para construir una verdadera "práctica intercultural" (Sandin, 1999).
En verdad, hay que insistir que estamos asistiendo a un profundo proceso de transformación de la escuela, donde la creciente presencia de alumnado inmigrante hace necesario indagar y reflexionar sobre las diferentes claves socioeducativas que en el marco de una educación democrática y plural, contribuya a la promoción y el respeto a la diversidad. En este sentido, la educación se configura como la herramienta más importante para desarrollar las estrategias oportunas en el aprendizaje de actitudes y procedimientos que favorezcan actuaciones comprometidas en el respeto de las diferencias culturales.
La perspectiva intercultural en educación supone una reconceptualización del valor de la diferencia hacia los principios de igualdad, justicia y libertad y todo ello para establecer un compromiso permanente con las culturas minoritarias (López, 2000). En este sentido, el principio básico de la interculturalidad sería el de tender puentes hacia la comprensión de las distintas identidades culturales no como entidades cerradas y asiladas (Said, 2001), sino como espacios donde la pluralidad y apertura sean fundamentados en un diálogo intercultural fructífero y enriquecedor.
De hecho, Carbonell (2000), en su decálogo para construir una educación verdaderamente intercultural, destaca la importancia de generar un nuevo espacio social de respeto a las diferencias humanas y sociales desde una perspectiva de igualdad y de inclusión para todas las personas y culturas; y en verdad, esa construcción debe partir desde las primeras edades, por eso, resulta decisivo en estos momentos, facilitar y promover las condiciones óptimas de convivencia intercultural, en los que nuestras aulas ya se están convirtiendo en espacios plurales de identidades y culturas diferentes.
Integrar el valor de la solidaridad como clave educativa para la interculturalidad es decisivo para transformar las actuales aulas multiculturales por aulas interculturales, por lo que el hecho de insertar las prácticas solidarias como parte de la tarea educativa cooperativa resulta imprescindible, de manera que esto incida en las posibilidades de que la escuela en todos sus niveles y etapas educativas responda mejor a los desafíos de la realidad heterogénea y diversa en la que vivimos, así como para ofrecer una educación de mayor calidad y más equitativa.
La "Escuela Intercultural" es en sí misma un propósito determinante al que debe responder hoy en día la vida de un centro educativo, sobre todo, si éste acoge a hijos de inmigrantes como parte de su alumnado (Juliano, 1993). Por ello, cabe señalar algunas premisas de carácter ético que responden de manera inequívoca al camino de la interculturalidad en nuestras aulas, basándonos en los planteamientos expresados en las Primeras Jornadas de Intercambio de Experiencias en Educación Intercultural celebradas en noviembre de 2001 en Córdoba, promovidas por la Dirección General de Orientación Educativa y Solidaridad de la Consejería de Educación y Ciencia de la Junta de Andalucía:
- promover el respeto por las minorías así como una actitud positiva hacia ellas, en el reconocimiento y aceptación de otras culturas diferentes a la nuestra, con sus propios valores,
- asumir y aceptar la realidad cultural plural de nuestros contextos educativos,
- fomentar el respeto a las diferencias, así como el conocimiento de lo que nos separa y también en la búsqueda de todo aquello que nos une,
- mantener una actitud de respeto y tolerancia hacia otras creencias y culturas en el seno de un mundo globalizado y cambiante,
- trabajar desde un enfoque formativo que integre las tres dimensiones básicas: pensar, sentir y hacer,
- desarrollar actividades educativas que promuevan la solidaridad, la tolerancia y el compromiso en pos de la igualdad,
- acceder a una mejor comprensión de las culturas de origen de los alumnos,
- insistir en la formación de la identidad personal, de la propia autonomía, haciendo hincapié en el auto concepto y la autoestima.
3. CONFLICTOS EN CONTEXTOS DE DIVERSIDAD
Una cuestión que resulta de extraordinaria importancia en un primer análisis de los conflictos escolares que se dan en los contextos escolares multiculturales, es el hecho de comprender, no sólo la naturaleza multicausal de los conflictos, sino también, atender a sus componentes, tanto cognitivo como afectivo que lo configuran, ya que "no es sólo un choque de ideas, sino también de afectos" (Ortega y Mínguez, 2003).
En este punto, podemos afirmar que "el conflicto es, por un lado, un desacuerdo entre ideas o intereses entre personas o grupos, y por otro, un proceso que expresa insatisfacción por expectativas no cumplidas" (Ibíd.). Además, es también necesario tener en cuenta la percepción del conflicto, y es que en ocasiones, sobre todo en situaciones de diversidad cultural, una distorsión en su análisis puede resultar perjudicial, pues la cuestión no radica en eliminar e incluso prevenir el conflicto, sino en asumir dicha situación problemática o conflictiva para el enriquecimiento y el trabajo educativo. En efecto, superar una percepción negativa que evita el conflicto es una clave fundamental desde un planteamiento educativo de los conflictos, ya que éste es visto como una oportunidad para desarrollar estrategias educativas como el diálogo y la cooperación, y por tanto, como una situación educativa.
Además, es importante atender al carácter singular de cada conflicto, en tanto está determinado por las personas y por la modalidad del mismo, lo cual implica que no existen recetas estandarizadas para su gestión y resolución. La estrategia a seguir no sería la de resolver conflictos, sino la de hablar de solución de problemas, y es que, la consideración positiva del conflicto hace que hablemos, no tanto de resolución de conflictos, sino de solución de problemas que originan determinados conflictos. De ahí, la singularidad en el análisis que debamos de hacer cuando se nos presenta una situación conflictiva en un contexto intercultural.
Asimismo, debemos de tener en cuenta la multicausalidad de los conflictos. El conflicto se entendería por la conjunción - que no la simple suma - de las características personales y el medio sociofamiliar, mediados por la estructura organizativa del centro y del aula, que interactúan como elementos canalizadores de los conflictos en el centro escolar.
En el caso concreto de los conflictos denominados interculturales, podemos señalar que, como eje vertebrador de los mismos, se encuentra lo que se ha dado en llamar socialización divergente. En efecto, el hijo de un inmigrante se halla dividido entre el proceso de transmisión cultural del grupo familiar y las influencias que recibe de la escuela (Villanueva, 2002). Ni que decir tiene que la interdependencia y relación de estos contextos - familiar y escolar - requiere necesariamente de espacios comunes de comprensión cultural. Por ello, la idea de que la integración cultural no debe plantearse desde la perspectiva de una mera asimilación, sino desde un enriquecimiento mutuo de las culturas mayoritarias y minoritarias, pues resulta clave y absolutamente necesaria para una convivencia intercultural.
De esta manera, creemos que desde los inicios de la escolarización de los niños y niñas, en la Educación Infantil, como etapa educativa decisiva en sus vidas, y posteriormente en la Educación Primaria y en la Secundaria especialmente, es un elemento fundamental, asumir la interculturalidad desde la globalidad del conocimiento y la participación activa en la construcción de valores de respeto a la diversidad, impregnando todas las actividades generadoras de aprendizaje compartido en el aula, para propiciar un clima verdaderamente intercultural, donde cada niño aporta sus experiencias familiares, culturalmente distintas e igualmente enriquecedoras; haciendo que las escuelas se conviertan en foros de expresión de la diversidad cultural en la que vivimos y convivimos, y formando a ciudadanos abiertos y tolerantes de una sociedad heterogénea y plural.
Por otro lado, todos somos conscientes que la incorporación a la escuela en las primeras edades es sin duda el momento más importante en la vida de los niños y de sus familias. En efecto, cada niño, cada familia y cada escuela contribuye a que sea un momento único y peculiar que adopta diferentes manifestaciones. Concretamente, en el caso de las familias inmigrantes es, además, un momento de incertidumbre y a la vez de esperanza, en tanto supone un paso fundamental, desde el punto de vista de su integración en nuestra sociedad, y de mejora y progreso para sus hijos. Y a su vez, para el enriquecimiento de la comunidad en general, esto es, niños, familias, escuela y sociedad de acogida.
Salir del hogar para incorporarse a un mundo más amplio, construir nuevos vínculos con personas desconocidas, relacionarse con niños de otras culturas y etnias, compartir la realidad sociocultural con ellos, son, entre otras, algunas de las circunstancias que los niños y niñas de estas escuelas de la diversidad, van a experimentar en estos momentos de aprendizaje compartido (Otal y Liesa, 2003). Además, en el caso de los hijos de inmigrantes también entran en juego actitudes y valores sociales y familiares que influyen en el posterior desarrollo del niño. No es difícil imaginar que algunas experiencias escolares sean vividas por éstos de forma conflictiva, en tanto que en muchas ocasiones éste se ve entre dos formas de transmisión de valores, por un lado, el escolar, y por otro, el familiar.
No obstante, estos momentos de descubrimiento suponen un cambio enriquecedor para ellos y como todo cambio, puede suscitar en mayor o menor medida, inseguridades y sentimientos encontrados, pues no sólo se trata de una adaptación a las nuevas circunstancias, sino que comporta multiplicidad de sentimientos, emociones, por un lado, así como cuestiones propias de los primeros momentos de escolarización, como sería el aprendizaje de la lengua de la sociedad de acogida, el desarrollo de capacidades comunicativas y de habilidades de aprendizaje, y el establecimiento de relaciones afectivas con sus compañeros. Por todo ello, podemos considerar el inicio de la escolarización del alumnado inmigrante como un periodo crítico en la evolución de la madurez de estos niños y de sus familias, por las consecuencias que en algunos casos implica, como dificultades de comunicación, ansiedad, malestar, conflictividad, aislamiento...
En este sentido, y, como hemos mencionado anteriormente, en el contexto de una sociedad de acogida que promueve la diferencia cultural como valor y como reflejo de integración social, la interculturalidad supone un impulso en la concepción plural de las relaciones socioeducativas y en el mestizaje cultural como algo enriquecedor y favorecedor de la convivencia, por lo que los problemas y dificultades que se plantean tienen una vertiente no solamente de recursos específicos o de conocimientos necesarios para atenderlos y superarlos, sino fundamentalmente es una cuestión de actitudes y valores que nos atañe a todos.
4. ESTRATEGIAS DE REFLEXIÓN PARA EL DESARROLLO DE LA INTERCULTURALIDAD
El desarrollo de estrategias interculturales de reflexión para la acción educativa que proponemos atienden no sólo a los propios alumnos y profesores, sino que también a las familias, en lo que sería una confluencia necesaria y relevante de perspectivas distintas en la construcción de la escuela como espacio en y para la interculturalidad (Otal y Liesa, 2003). Así pues, apuntamos algunas ideas y consideraciones al respecto:
a) Con relación al alumnado:
- que los alumnos acepte al educador y sus compañeros como apoyos en su integración e inclusión escolar,
- que se desarrolle con naturalidad en el nuevo contexto (aula, patio de recreo, zonas comunes con otros grupos),
- que se sienta feliz y cómodo en la escuela,
b) Con relación a las familias:
- que la familia conozca las reacciones más frecuentes del periodo de adaptación mediante el apoyo de la mediación intercultural como estrategia relevante en las escuelas interculturales,
- que la familia confíe en el centro educativo y en los educadores, viendo en ellos a profesionales que atenderán las necesidades de su hijo de forma satisfactoria,
- que la familia se relacione con otras familias, para así crear espacios de entendimiento y enriquecimiento cultural,
- que la familia busque espacios alternativos complementarios al escolar (organizaciones no gubernamentales, asociaciones de vecinos, servicios sociales...), a fin de poder compartir un diálogo enriquecedor con las redes de apoyo comunitario existentes en los contextos sociales,
c) con relación al profesorado:
- que el profesor tenga una actitud positiva y receptiva a la diversidad de su aula como algo consustancial a su propia manera de ser y estar en la escuela y en la sociedad,
- que indague en el carácter preventivo y compensador de sus actuaciones en lo que podrían ser desigualdades por razones sociales y/o culturales,
- que sea capaz de facilitar un ambiente de trabajo enriquecedor y dinámico que permita que, aprendiendo cooperativamente, cada alumno se desarrolle de forma integral y equilibrada en todos los ámbitos, atendiendo a sus motivaciones, intereses y capacidades, así como vivir la diversidad para el enriquecimiento mutuo y crecimiento personal de todos los alumnos,
- que reflexione sobre la importancia de buscar los cauces necesarios para llegar a un consenso, y así poder trabajar en sintonía la familia y la escuela de forma que el trabajo en un contexto permita generalizar y consolidar los aprendizajes en el otro,

- que proponga espacios de formación permanente en educación intercultural con el propósito de renovar y actualizar sus conocimientos en esta materia, así como compartir sus experiencias escolares con otros compañeros docentes en el marco de grupos de trabajo o comunidades de aprendizaje.
Es decir, nos estamos refiriendo a la relevancia del potencial del aprendizaje intercultural, así como de estar atentos y realizar un seguimiento, tanto la familia como la escuela, para detectar posibles conflictos e intentar cooperar en las medidas oportunas para establecer vínculos en su comprensión y resolución.
Además, los maestros son los encargados de destacar la importancia y la ayuda que para su trabajo supone el contar con la colaboración de las familias. También resulta importante, el hecho de facilitar aquellas informaciones más vinculadas con el desarrollo de sus hijos, así como de las consideraciones y propuestas oportunas para profundizar en una mejor integración en sus relaciones con la escuela, en beneficio de una mayor sensibilidad ante la diversidad cultural y progreso de la comunidad educativa en general (Fort, 2002).
De hecho, creemos necesario compartir la idea de que se trabaje de forma cooperativa tanto en el centro educativo, como con las familias, esto es, que el profesorado esté receptivo, abierto a escuchar sus inquietudes, a preparar aquellos espacios y tiempos que faciliten los intercambios y los diálogos interculturales, con el fin de compartir y valorar circunstancias y actuaciones que pueden resultar imprescindibles para poder ofrecer respuestas educativas adecuadas a las necesidades que se planteen.
En esta misma línea, consideramos esencial unas estrategias de socialización e integración que promuevan las relaciones entre los alumnos y las mismas familias, mediante el encuentro en foros participativos y de reflexión que ahonden en la comprensión de las diferencias culturales y de los espacios comunes existentes, lo cual favorecerá el conocimiento intercultural así como la construcción de actitudes de respeto a las diferencias.
Lo que estamos señalando es la importancia de promover la integración de los alumnos procedentes de otras culturas, no obviando, sino atendiendo a su cultura de origen, creando espacios reflexivos y de carácter cooperativo, destinados a mejorar la comprensión y la convivencia intercultural, así como la circunstancia de ir cubriendo sus necesidades de apoyo social, implicando también el hecho de favorecer el desarrollo de sus identidades culturales.
5. ALGUNAS CONCLUSIONES
Desde luego, la perspectiva intercultural en educación de valores es la mejor expresión del compromiso por la diversidad como algo consustancial al ser humano. Además, se constituye como una herramienta imprescindible en los planteamientos presentes y futuros de mayor calidad en nuestro sistema educativo. En verdad, las aportaciones de la educación en valores entendida como instrumento para reducir las desigualdades que se manifiestan en la sociedad es clave para que esto se haga realidad.
Por ello, no podemos pretender realizar una exposición rigurosa de la educación en valores desde una perspectiva intercultural, sin desarrollar ideas que profundicen en su materialización:
- es necesaria una transformación de las creencias y valores de los educadores, lo que hace esencial una formación inicial y permanente en procesos diversos de educación intercultural (conocimiento de redes sociales de apoyo, mediación intercultural, foros de debate en asociaciones o instituciones que promuevan la integración de los colectivos inmigrantes), teniendo en cuenta esta nueva realidad multicultural de nuestra sociedad, en cuyo seno se da, con una intensidad cada vez mayor, el fenómeno de la presencia de personas de diversas culturas y procedencias. Esto hace necesario que se comprometa como persona y educador, lo que incluye que sea autocrítico (no sólo los alumnos tienen que aprender, aprendemos todos),
- entender el currículum como un espacio en el que confluyen todas las culturas, no integrándolas como algo fragmentado, sino partiendo de ellas como necesarias para la creación del mismo, en tanto sin ellas éste no tendría sentido y estaría sesgado (Galino y Escribano, 1990). Y, por supuesto, debería darse en todas las escuelas y no sólo en las que existan alumnado de orígenes y procedencias diversas; ¿acaso en la sociedad no convivimos todos juntos?, ¿es posible pensar en una educación intercultural sólo en escuelas y aulas donde exista alumnado de origen inmigrante?
- es fundamental un cambio de carácter institucional que tenga en cuenta dos premisas básicas; por un lado, que la diferencia enriquece (de ahí la importancia de un currículum intercultural) y, por otro lado, que el acercamiento y representación de todas las comunidades en la escuela es esencial hoy día. La presencia de colectivos minoritarios debe considerarse como un elemento enriquecedor que anima, sin lugar a dudas, prácticas docentes contra hegemónicas, ya que hace participar a todos los agentes de la comunidad educativa en igualdad de oportunidades, con el propósito de ir creando y construyendo juntos escuelas y aulas verdaderamente democráticas.
Además, todo el alumnado debe ser orientado por sus maestras y maestros para que sea capaz de construir de forma progresiva un conocimiento vivencial y educativo sobre la interculturalidad. Esto significa que es fundamental hacer comprensible las razones de la diversidad entre las distintas culturas y el respeto a las mismas. De tal manera, el aprendizaje cooperativo se configura como la mejor herramienta para indagar en la comprensión de la interculturalidad en las aulas interculturales.
En definitiva, compartimos con Villanueva (2002) que la actitud del ámbito escolar y en concreto de los docentes ante la integración del alumnado inmigrante, debe atender tanto a aceptar la diversidad cultural como a facilitar el proceso de construcción de sus identidades étnicas y culturales, en tanto, la interculturalidad no es una cuestión de conocimientos, sino fundamentalmente de valores y actitudes favorables a la diferencia como valor.
BIBLIOGRAFÍA
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