Revista EDUCACIONY FUTURO. Diciembre 2002.
La mediación escolar, proceso de suma de dos
modelos de intervención mediadora en la escuela: los programas de mediación
escolar y la mediación social intercultural a su paso por instituciones
educativas[1].
Mª Jesús
Pérez Crespo
Miembro
del Programa "Migración y Multiculturalidad"
Universidad
Autónoma de Madrid.
Campus
de Cantoblanco. 28049 Madrid
Tlf:
91.397.51.29
En los
centros escolares, como no podía ser de otra forma, se dan numerosas
situaciones conflictivas entre las personas y grupos de personas que en ellos
conviven durante alguna parte de su tiempo. A su vez, la escuela se encuentra
impregnada de la estructura social que le rodea, siendo especialmente sensible
a los cambios que experimentan otros entornos de socialización de los que
participan sus miembros, las familias y grupos domésticos, los barrios, y otros
mas lejanos como diversas instituciones públicas, políticas sociales y
educativas, medios de comunicación.
En las tres
últimas décadas han proliferado en el ámbito educativo diferentes proyectos
para procurar resolver los conflictos de índole personal en los colegios con un
doble objetivo: sensibilizar y formar a la comunidad educativa en formas pacíficas de afrontar las
disputas; y contribuir a la mejora del
clima escolar (Uranga, 1994, Slyck y Stern, 1996; Torrego, 2000; Funes, 2000).
Mucho de estos programas se basan en la mediación como método alternativo para
resolver las disputas.
Pero
actualmente la mediación se ha enriquecido con los aportes teóricos y aplicados
de una amplia gama de experiencias en programas y servicios de mediación en
familias, en empresas, en escuelas, en comunidades y otros muchos. Nos
encontramos ante un panorama diverso que nos obliga a cuestionarnos la adecuación
de las definiciones mas clásicas de la mediación formal a la variedad de
conflictos y situaciones en los cuales la acción mediadora tiene algo que
aportar; de esta manera podría enriquecerse la acción mediadora en sus
distintos ámbitos de aplicación incorporando e integrando las formas que cada
modelo tiene de entender la conflictividad personal y social y sus metodologías
y estilos de aplicación.
De esta
diversificación en el terreno de la mediación se hace eco el ámbito educativo
en España, incorporando de manera independiente en distintos centros, al menos dos modelos de intervención bajo
la base común de la mediación. Por un lado, los programas de mediación escolar,
desde la perspectiva de la resolución de conflictos, y por otro la mediación
social intercultural trabajando en la escuela desde la perspectiva de la
convivencia intercultural, como parte integrante de un proceso complicado de
prevención y gestión de conflictos en los colegios y los barrios (Ayuntamiento
de Madrid /Universidad Autónoma de Madrid, 2003). Existe la posibilidad de
conjugar ambos modelos en el mismo espacio educativo extrayendo de ambos su
riqueza, pensando en la conflictividad de manera global (desde las personas
hasta los espacios sociales a los que pertenecen), examinando la interrelación
entre los factores que pudieran explicar su aparición y desarrollo buscando
modelos de intervención lo mas integradores posible, de otra forma, el abordaje
de las tensiones propias del sistema escolar se encontraría fragmentado e
incompleto.
Para
entender mejor el planteamiento que mantendremos proponemos descender a un caso
que se repite con frecuencia en los colegios: se produce una pelea entre dos
alumnos. Tras conseguir frenarla, el profesor del aula remite a la jefatura de
estudios a los dos estudiantes. Allí, uno de los chicos explica que el otro le
insultó y molestó tirándole los libros que tenía sobre la mesa al suelo. El
otro, colombiano, se defiende y dice que ya está harto de que le llame mafioso
e inmigrante y que hable en tono despectivo de él delante del resto de
compañeros y compañeras y que en ese momento solo le estaba devolviendo el
insulto.
Esta, que
podría ser una simple pelea entre adolescentes, también podría ser una
manifestación de otros problemas de carácter mas grupal o social, como la
deficiente gestión de la convivencia en el centro, o de integración social de
minorías culturales o de la inmigración en el barrio. Sabemos, que en múltiples
ocasiones la pelea entre estos dos alumnos, poco o nada tienen que ver con el
insulto concreto o con la caída de los libros, mas bien puede ser explicada por
un conjunto de “historias de la relación”, una de ellas, la relación propia de
los alumnos como individuos, y otras de carácter grupal, por su pertenencia a
una banda o grupo de iguales, o social como la que se establece entre hijos de
inmigrantes y autóctonos en la escuela y fuera de ella.
Nuestra
pregunta es la siguiente, desde la práctica mediadora ¿de qué maneras podemos
abordar este tipo de situaciones en la escuela desde la mediación y como se
está haciendo?.
Para tratar
de respondernos haremos una breve reflexión sobre los cambios que se están
produciendo en la conceptualización de la mediación, como metodología para
resolver disputas y como enfoque para prevenir conflictos y transformar
relaciones para posteriormente describir dos tipos de programas de mediación en
la escuela que se encuentran estrechamente ligados a los dos marcos
conceptuales: los programas de mediación escolar y la mediación social (y en concreto la mediación social
intercultural). Lejos de entenderlos como dos formas antagónicas e
incompatibles de entender el conflicto y su
regulación, los concebimos como complementarios. Sin embargo, no
conocemos todavía ninguna experiencia en mediación que incorpore ambos modelos
en su quehacer profesional.
Resulta
paradójico que trabando en el mismo ámbito, los profesionales incorporados a
los programas de mediación escolar desconozcan la actividad de la mediación
social y las aportaciones que se han realizado desde la perspectiva de las
relaciones interétnicas. Y por otro lado, los mediadores sociales
interculturales en la escuela todavía no han incorporado formalmente a su
quehacer las metodologías de abordar el conflicto que provienen de la mediación
para la resolución de conflictos. La riqueza de ambas perspectivas esta mas que
probada, por lo tanto, creemos conveniente cotinuar el camino para elaborar una
propuesta integradora de desarrollo de la mediación en instituciones
educativas, en este artículo podrán encontrar algunas líneas de trabajo.
q
LA MEDIACIÓN ENTRE EL AYER Y EL HOY
Es difícil
hablar de un ayer de la mediación cuando todavía se encuentra en su mas
temprano desarrollo como modalidad de intervención profesional en los
conflictos que presentan las personas (Ripol-Millet, 2000), pero nos atrevemos
a hacerlo ya que dentro del propio movimiento mediador se han producido
considerables cambios a lo largo de su corto desarrollo. Queremos mostrarles, a
nuestro modo de ver, en que ha consistido uno de los vuelcos mas significativos
que ha permitido enmarcar dentro de la mediación otras modalidades de
comprensión del conflicto y de los objetivos de esta metodología de trabajo. Es
el caso de la mediación social intercultural por ejemplo, que aparentemente
poco tienen que ver con las concepciones mas clásicas de la mediación,
centradas exclusivamente en la resolución de conflictos, pero que se acercan
mas a nuevos paradigmas de la mediación que giran en torno a la prevención de
los conflictos y la transformación de
las relaciones entre individuos y de la sociedad en su conjunto.
§
La mediación para la resolución de conflictos.
La mediación
profesional como técnica para la resolución de conflictos ha experimentado un
auge en España durante los últimos doce años. Las experiencias llevadas a cabo
en USA, Canadá y otros países europeos durante las tres últimas décadas del
siglo XX han supuesto un punto de partida para el desarrollo de la mediación en
este país. Herencia de ello son cuestiones tan centrales como la definición mas
extendida de la mediación, metodologías y modelos de trabajo, los ámbitos de
aplicación de la misma, etc.
Por lo
general, se ha entendido la mediación como “el proceso mediante el cual los
participantes, junto con la asistencia de una persona o personas neutrales,
aíslan sistemáticamente los problemas en disputa con el objeto de encontrar
opciones, considerar alternativas, y llegar a un acuerdo mutuo que se ajuste a
sus necesidades” (Folberg y Taylor, 1997, pp27); o bien “una negociación entre
partes adversas en presencia de una tercera parte, neutral, cuyo papel consiste
en facilitar la búsqueda de una solución para el conflicto. El mediador no
tiene ningún poder para imponer una solución a los protagonistas.” (Touzard,
1981, pp80). Y así un extenso desfile de definiciones que aportan diversos
autores que con rigor y firmeza han
enmarcado la mediación en el paquete de Técnicas Alternativas de Resolución de
Conflictos, TARC (Alternative Dispute Resolution) estableciendo como fin
principal de la mediación el encuentro de una solución óptima a las disputas
que presentan los individuos o las partes.
Uno de los
ámbitos de aplicación de la mediación por excelencia es el familiar que se ha iniciado en la línea mas
pura de las TARC, interviniendo en las separaciones y divorcios tratando de
reducir por un lado, el sufrimiento que provoca la necesidad de regular la
separación de los miembros de la pareja (máxime cuando hay hijos e hijas por
medio) y por otro, la carga que experimentan los juzgados de familia ante el
incremento de las separaciones y divorcios en las sociedades occidentales, que
supone el consiguiente aumento del gasto público y mayor lentitud en la
resolución de los procesos judiciales.
En la
actualidad, existen programas y servicios que abordan otras problemáticas que
se presentan en las familias (relaciones intergeneracionales, intervenciones de
protección de menores, cuidado de ancianos, etc). Todavía está por ver el
surgimiento de programas que contemplen la mediación entre las familias y las
relaciones que mantienen con otros entornos de socialización (barrio, escuela,
servicios públicos, etc).
§
La mediación para mejorar la comunicación y las
relaciones entre personas y grupos.
Sin embargo,
tal y como describen Bush y Folger en 1994 en su libro “La promesa de la
mediación” (Bush y Folger, 1996), existe otra historia de la mediación que
difiere de la imperante, ésta última dicen, centrada en la satisfacción de las
necesidades individuales (que ellos llaman la historia de la satisfacción) y estrechamente ligada a las definiciones
que anteriormente recogíamos. La historia “alternativa” sería la que llaman
mediación transformadora (historia de la transformación), que concibe el
conflicto no como un problema a resolver sino como una oportunidad de
crecimiento personal (y social) a través del fortalecimiento de las capacidades
y habilidades propias de cada ser humano y del reconocimiento del otro. Es
importante resaltar que no se centra en solucionar problemas sino en
transformar relaciones para que éstas sean mas positivas, enriquecedoras y
permitan el desarrollo individual y de las sociedades en su conjunto.
El
crecimiento de la mediación transformadora es todavía incipiente, no es una
corriente mediadora generalizada ni existe suficiente base empírica que
potencie su desarrollo y poco es la discusión sobre ella en la capacitación de
los mediadores profesionales (Bush Y Folger, 1997).
No obstante,
estamos convencidos de que la forma en la que se orienta respecto a las
relaciones humanas y su manera de mirar hacia el conflicto sobrepasando las
concepciones “habituales”, pueden constituir ejes fundamentales para la génesis
de modelos alternativos de mediación. Son cuestiones como éstas en las que
coincide la fundamentación de la mediación social intercultural (Giménez 1997).
Entre los aportes que recientemente se han hecho en el terreno teórico, nos encontramos otras
definiciones de la mediación que amplían y matizan las mas clásicas expuestas
con anterioridad. Por ejemplo, Jean Francoise Six, J.F. maneja una definición
que desde nuestro punto de vista abre nuevas posibilidades en el ejercicio de la mediación: “Acción
realizada por un tercero, entre dos personas o grupos de personas que consienten
libremente y participan y a quienes corresponderá la decisión final, destinada
a hacer nacer o renacer entre ellos una relaciones nuevas, o evitar o sanar una
relaciones perturbadas” (Citado en Salhab 1995, p. 36).
En la “Carta
de la Mediación” del Centre National de la Mèdiation en Francia se recogen una
serie de principios sobre el entendimiento de la mediación en la sociedad
actual tal como la que sigue: “La mediación es un lugar intermediario donde se
hacen nuevas relaciones, o un lugar abierto que evita los escollos, o un lugar
dinámico que permite una regulación de las tensiones y de los conflictos. La
mediación es un espacio de comunicación....” (En Six, 1997).
En el
terreno de la mediación familiar, en el año 1999 discutíamos bajo que
definición de la mediación iniciaríamos el trabajo desde el Centro de
Psicología Aplicada de la UAM y finalmente acordamos trabajar con cierta
apertura entendiendo la mediación como: "Sistema para la mejora de
aquellas relaciones humanas en las cuales existen tensiones y desajustes,
persiguiendo como fin principal del proceso de mediación no sólo la consecución
de un acuerdo entre las partes sino el establecimiento de una mejor
comunicación e interacción" (Pérez, Ochaíta y Espinosa, 1999).
Para cerrar
este epígrafe, nos gustaría que el lector se quedara con las siguientes
reflexiones que hemos tratado, someramente de fundamentar. Que la mediación en
sus vertientes teórica y de ejercicio profesional está experimentando grandes
cambios gracias a novedosas aportaciones conceptuales y prácticas. Se abren nuevos
caminos en su conceptualización expandiendo las posibilidades de intervención
mas allá del conflicto (tensiones, mala comunicación, desajustes, etc.
(Giménez, 1997), y orientándola no solo hacia la solución de problemas sino
también para la prevención de los mismos, la mejora de la interacción y
comunicación entre personas y grupos desde una perspectiva relacional frente a
la individualista. Es a partir de la perspectiva mas clásica de la mediación y
de ésta mas novedosa desde donde creemos que se deberían de apoyar los
programas de mediación escolar.
q
LOS PROGRAMAS DE MEDIACIÓN EN LA ESCUELA
La mediación
escolar tiene ya varias décadas de desarrollo tanto en el plano teórico como en
el aplicado. En Estados Unidos, la resolución de conflictos en instituciones
educativas se inició hacia los años 60 de mano de dos movimientos diferentes,
el de la cultura de paz y la justicia y del aprendizaje cooperativo en el aula
desde la psicología educativa. En los años 70 y 80 se iniciaron los programas
formales de mediación paritaria en múltiples escuelas de USA, Canadá,
Inglaterra y Nueva Zelanda (Slyck y Stern, 1996). En plenos años 80 surgieron
las primeras asociaciones y centros que trabaron de coordinar experiencias en
esta área, entre otras, la Asociación Nacional para la Mediación en la
Educación, Educators for Social Responsability.
En España,
uno de los programas pioneros surgió desde el Centro de Investigación para la
Paz Gernika Gogoratuz en 1993 (Uranga, M., s.f.). Hoy en día, existen otros en
varias comunidades autónomas gestionados por diferentes entidades que trabajan
en el campo de la mediación o en la orientación psicopedagógica en colegios e
institutos. Es habitual que sigan el ejemplo de programas de mediación
paritaria desarrollados durante las décadas de los ochenta y noventa en países como Estados Unidos
Por lo
general tienen como objetivos prevenir la violencia y peleas entre los alumnos
y otros miembros de la comunidad educativa y enseñar habilidades para la
solución de disputas (Torrego, J.C., s.f.; Brandoni, 1999; Girad y Koch, 1996).
Como efectos colaterales de estos programas su responsables apuntan hacia la
mejora del clima escolar, el aprendizaje de herramientas y habilidades
aplicables en la vida futura de cada uno de los participantes, promover una
cultura de paz, afianzar los procesos de diálogo, entre otros.
El objetivo
principal que persiguen es el de ofrecer alternativas para resolver conflictos
de forma pacífica. Trabajan la mediación en su “versión” clásica, como sistema
alternativo para la gestión de conflictos que explicamos con anterioridad. Los
mediadores son personas de la propia comunidad educativa, alumnos, profesores,
padres y madres que desean formarse en los principios y técnicas de la
mediación. Tras el entrenamiento, se oferta el servicio de mediación que
prestarán los mediadores entrenados a tal efecto, y se toman medidas para que
acceder a sus servicios sea extensivo a todos los miembros de la escuela.
Hemos
tratado de simplificar al máximo la explicación sobre estos programas. Para
profundizar en ellos el lector puede consultar un magnífico manual, “Mediación
en conflictos en instituciones educativas” de Torrego y otros, diseñado para el
desarrollo de programas de mediación y entrenamiento de mediadores en la escuela
así como todos los artículos y libros citados en este epígrafe.
q
LA MEDIACIÓN SOCIAL INTERCULTURAL EN CONTEXTOS
EDUCATIVOS
El enfoque
de la mediación social intercultural que les vamos a ofrecer a continuación
proviene de los Servicios de Mediación Social Intercultural (SEMSI) que
gestiona el Programa Migración y Multiculturalidad de la UAM bajo convenio de los Ayuntamientos de Madrid
y Colmenar Viejo y la Mancomunidad de La Sagra Alta en Toledo con la Fundación
General de la Universidad Autónoma de Madrid. Existen además, numerosos
servicios a lo largo del País como los de Desemvolupament Comunitari en
Barcelona, Andalucía Acoge (Desenvolupament Comunitari y Andalucía Acoge,
2002), Asociación Amistad, etc. La mediación social intercultural no se centra
exclusivamente en la convivencia entre inmigrantes y autóctonos, existen varios
programas muy consolidados que trabajan con la comunidad gitana como los de la
Fundación Secretariado General Gitano. Para complementar este panorama, otras
entidades llevan a cabo proyectos de mediación intercultural en ámbitos
concretos y únicos como en salud, acceso al empleo, menores extranjeros no
acompañados, etc.
El SEMSI se
inició en el Ayuntamiento de Madrid en 1997 con 10 mediadores en cinco
distritos y en la actualidad cuenta con 31 profesionales en los 21 distritos de
Madrid, exentiendose además a otros municipios. Actualmente la línea de
mediación del programa cuenta con mas de 42 profesionales. La experiencia del
servicio ha sido positiva. El equipo es pluricultural y multidisciplinar, con
formaciones y experiencias de base muy
distintas y especializados en la mediación social intercultural. Son mediadores
comunitarios, polivalentes y trabajan en diferentes ámbitos, siendo uno de
ellos la escuela.
La mediación
social intercultural ha sido definida por Giménez como : “Una modalidad de intervención de terceras partes,
en y sobre situaciones de multiculturalidad significativa, orientada a hacia la
consecución del reconocimiento del Otro y acercamiento de las partes, la
comunicación y compresión mutua, el aprendizaje y desarrollo de la convivencia,
la regulación de los conflictos y la adecuación institucional, entre actores
sociales o institucionales etnoculturalmente diferenciados” (Giménez, 1997).
Resaltamos la manera peculiar de enfocar la
mediación no centrada exclusivamente en resolver conflictos sino también en la
mejora de la comunicación entre actores involucrados, la adecuación de las
instituciones a los cambios que se producen tras la llegada de inmigrantes a
los municipios donde trabajan y no se circunscribe a la gestión o
transformación de conflictos, es igualmente importante la prevención de los
mismo. Este tipo de mediación propone abiertamente el modelo intercultural de
convivencia entre grupos sociales culturalmente diferenciados. En palabras del
mismo autor, la interculturalidad es definda como “un proyecto de establecer
relaciones interpersonales y sociales, en las cuales los sujetos se reconocen
como interlocutores, se comunican adecuadamente, se enriquecen mutuamente,
etc., la interculturalidad supone un objetivo (o conjuntos de objetivos) de
gran valor para orientar la difícil labor y proceso de mediación.” (Cita en
Giménez, 1997; Malgesini y Giménez, 1997)
El trabajo
de los mediadores sociales interculturales se ubica dentro de los servicios
sociales de los distritos o los ayuntamientos, o en asociaciones que gestionan
este tipo de proyectos. El objetivo central de su intervención es promover la
convivencia intercultural mediante el trabajo comunitario por un lado y por
otro la atención a conflictos que surgen entre personas, grupos e instituciones
por otro. Ambos ejes se encuentran estrechamente ligados a lo largo del
continuo prevención/gestión.
La actividad
del la mediación social intercultural en los colegios se inicia a petición de
los mismos o tras la necesidad de contactar con estas instituciones a propósito
de casos familiares o en el trabajo comunitario para potenciar el
asociacionismo, fomentar la participación de inmigrantes en todas las esferas
públicas o readaptar las instituciones al presente social.
Tratan pues
de: establecer puentes en el seno de la institución educativa y de ésta con
otras instituciones cercanas como la familia, comunidad migrante,
asociacionismo, barrio; mejorar la comunicación entre todos los actores cuando
los factores culturales son relevantes (por el peso que tienen en las
relaciones y por la excesiva causalidad que se le atribuye en otras ocasiones);
promover el entendimiento mutuo entre españoles (autóctonos) e inmigrantes (en
el caso de Secretariado General Gitano entre payos y gitanos); facilitar la convivencia intercultural; y
apoyar a los profesionales para acometer esta tarea.
Las
iniciativas concretas que han llevado a cabo en el marco escolar son de carácter
múltiple interviniendo desde las necesidades de tres grupos de actores: el
profesorado, con el alumnado y con las familias y de la propia institución escolar en relación con otras cercanas
pertenecientes a la sociedad civil o instituciones públicas (Ofogo y
Souleimani, 1999). En el apartado último del texto se recogen diferentes
iniciativas realizadas en este ámbito.
q
LA INTEGRACION DE LOS DOS MODELOS DE MEDIACIÓN EN LA
ESCUELA ¿ES POSIBLE?.
He tenido la
oportunidad de conocer el trabajo que se realiza desde ambos modelos bien a
través de la formación o de la intervención directa[2]
. Me pregunto, y animo a los lectores hacerlo, ¿qué posibilidades puede
ofrecernos la mediación como estrategia de intervención social e interpersonal
para mejorar la calidad de la formación que reciben los alumnos en la escuela
española actual? ¿Qué enseñanzas podemos sacar de todo lo expuesto en los
apartados anteriores?, ¿Es posible trasladar las propuestas de actuación de la
mediación social intercultural a la mediación social en el conjunto de la
escuela?. Responder a estas preguntas en el estado actual del conocimiento y de
la práctica puede resultar un tanto atrevido pero vamos a realizar un intento
recogiendo diversas propuestas, siendo conscientes de que no son desarrolladas
con suficiente profundidad ni han podido ser discutidas con otros profesionales
del sector[3].
Incorporar
un mediador profesional a la escuela bajo una perpectiva integradora de
diferentes modelos de intervención puede resultar altamente ventajoso, siempre
en coordinación estrecha (pero de manera independiente) con la dirección,
equipos de orientación y trabajadores sociales de los centros.
En concreto
podría, al menos: a) ayudar en la gestión de los conflictos en la escuela entre
diferentes actores, b) colaborar en los procesos de cambio y mejora mediante la
dinamización de espacios de discusión, reflexión y toma de decisiones (siempre
desde la metodología de la mediación), c) fomentar la vinculación de otros
agentes externos a la escuela (familias, ayuntamientos, asociaciones, etc) al
proceso educativo, d) potenciar la participación de los miembros de la
comunidad educativa (profesores, alumnos, padres y madres, orientadores,
personal administrativo, etc.), e)
favorecer la convivencia dentro del centro y facilitar la incorporación de
minorías étnicas y culturales. Sigamos de cerca cada uno de estos puntos.
a) Gestión de
conflictos en la escuela
Es sin duda
una de las aportaciones mas claras que puede realizar el mediador profesional
en los colegios e institutos. Esta labor podría realizarse en una doble
vertiente: atendiendo situaciones conflictivas directamente; y facilitando,
mediante la formación y supervisión, herramientas y capacitación para que todos
los integrantes de la comunidad puedan abordar constructivamente sus disputas.
Además, en colaboración con los tutores y equipos de orientación podría
promover diferentes acciones de sensibilización hacia la Cultura de Paz y
resolución constructiva de conflictos.
b) Colaborar en
los procesos de cambio y mejora mediante la dinamización de espacios de
discusión, reflexión y toma de decisiones.
La mediación
es también un proceso que favorece la comunicación, el diálogo, la apertura de
cada uno a las necesidades e intereses del otro bajo un fin común y un sistema
de apoyo para que las partes implicadas en un proceso de cambio (personal,
grupal o social) puedan realizarlo generando opciones y llegando a decisiones
participativas y consensuadas. El mediador podría cumplir un importante papel
en las reuniones del claustro, en la elaboración de los proyectos educativos de
centro, en la planificación de actividades, en las reuniones de las AMPAS, etc,
manteniéndose siempre como un "invitado", logrando la máxima
neutralidad e imparcialidad y facilitando que que todos y cada uno de los
implicados vivan los procesos como propios llegando sus propias soluciones.
Es
igualmente importante el papel que puede jugar para facilitar la adaptación de
las instituciones educativas a los cambios que constantemente se producen en
las estructuras económica, políticas,
sociales y familiares mediante la recogida y sistematización de
problemáticas y propuestas de solución y su posteriro "traducción" y
comunicación a la dirección del centro y/o responsables competentes.
c) Potenciar la
vinculación de otros agentes externos a la escuela (familias, ayuntamientos,
asociaciones, etc) al proceso educativo.
La escuela
no es o no debiera ser un espacio impermeable al resto de la sociedad en la que
se encuentra, primero por cuestiones de adaptación de la función pedagógica a
las experiencias vitales de los estudiantes y por otro porque las instituciones
externas pero cercanas a la escuela cuentan con multitud de recursos
profesionales, metodológicos y de programas que pueden favorer los objetivos de
los centros educativos. El mediador puede adquirir la función de
"puente" entre el colegio e instituto y otras organizaciones
cercanas, facilitando el conocimiento y acceso a recursos, promoviendo la
participación en actividades propias de los centros escolares y recogiendo una
amplia gama de necesidades de su alumnado que pudieran ser atendidas desde el
exterior de la escuela o promoviendo la creación de nuevos programas adaptados
a una sociedad sujeta a un constante proceso de cambio.
d) Mejorar la
participación de los miembros de la comunidad educativa (profesores, alumnos,
padres y madres, orientadores, personal administrativo, etc.)
Para
participar en la actividad escolar no sólo hace falta voluntad e iniciativa
sino tambien espacios destinados a ello que además se encuentren adaptados a
las necesidades y capacidades de todos los actores.
Es
indiscutible la importancia que tiene la participación de los padres y madres
de alunmos/as. Tanto en la escuela directamente a través de los Consejos
Escolares y de las AMPAS como en el proceso formativo de sus hijos e hijas. Es
frecuente la "queja" de que los padres y madres no se involucran en
las instancias participativas. Lo que sabemos de la participación de las
familias de inmigrantes nos indica que muchas de ellas desconocen esta
posibilidad y su importancia, no encuentran "hueco" debido a
dificultades de carácter laboral y de organización familiar, o bien no se
sienten "acogidos" entre otras razones porque la llegada y bienvenida
no existe, cuestión inadmisible en muchas de las sociedades de las que
provienen (sobra decir que las dificultades lingüísticas para algunos de ellos
son una cuestión determinante). La mediación como sistema para potenciar la
implicación de todos los actores y el reconocimiento del otro podría facilitar
la transformación de los cauces y espacios de participación adaptándolos a las
características e intereses de la mayoría de las familias.
El otro
aspecto de la implicación de los padres y madres en la educación de sus hijos e
hijas pudiera ser abordado, por ejemplo, mediante la sistematización de los
principales escollos que se pueden dar para dificultarlo y generar procesos
(entre el colegio y las propias familias) que potenciaran las capacidades de
los padres y madres para afrontar el apoyo educativo. Se nos ocurren cuestiones
tan básicas como la detección de escaso conocimiento sobre el sistema escolar
por parte de las familias y la creación de sesiones o documentos de
información, la traducción de documentos, la ampliación de horarios de
tutorías, etc. O bien el contacto directo del mediador con los padres y madres
con el fin de crear espacios de diálogo entre ellos y la escuela y discusión
sobre el alcance y forma de la participación de sus hijos e hijas en las actividades
escolares y extra escolares, por ejemplo atención a campamentos, integración en
clases de educación física, ausentismo escolar y otras problemáticas que pueden
ser abordadas entre la familia y escuela conjuntamente.
favorecer la
convivencia dentro del centro y facilitar la incorporación de minorías étnicas
y culturales.
e) Favorecer la
convivencia y facilitar la incorporación de minorías étnicas y culturales.
Esta
constituye una de la líneas de trabajo fundamentales de los servicios de
mediación social intercultural. En el epígrafe dedicado a la descripción de
estos servicios hacíamos referencia a los tres actores principales de su
intervención, el profesora, el alumnado y su familias, sin olvidar la
importancia que tiene el trabajo de vinculación con la sociedad civil y otras
instituciones de cara a facilitar la integración de los menores de origen
extranjero.
Respecto a
la intervención con el profesorado el mediador trata de apoyarles a superar
barreras comunicacionales aportando claves culturales sobre los colectivos
presentes en la escuela y de los procesos migratorios en España, superando
estereotipos, realizar traducciones lingüístico – culturales, vincularles con
la realidad familiar que viven los alumnos de origen extranjero, aportar
herramientas para trabajar la diversidad en colaboración con los EOP y
coordinar actuaciones en problemas sociales.
Con el
alumnado trabajan la resolución de conflictos que surgen a partir del hecho
multicultural en la escuela, sensibilizar hacia la interculturalidad y otras
culturas presentes, realizar seguimiento de trámites administrativos de alumnos
extranjeros, intercambio de conocimientos y experiencia a través de actividades
interculturales, fomentar la participación de los alumnos en la vida del barrio
y sus asociaciones entre otras.
Respecto a
las familias, es importante señalar que es una actividad de gran importancia ya
que para que un alumno de origen extranjero aproveche a fondo la oferta
educativa es imprescindible que su familia se implique en el proceso. El
mediador tratará entre otras cuestiones de ofrecer a las familias de alumnos
extranjeros información sobre el sistema escolar, el proceso de matriculación
en los diferentes centros, el acceso a becas de material y comedor, fomentar su
participación en las Ampas y en la escuela ( las mediadoras del secretariado
General Gitano nos explicaban en una Acción Formativa como se va instituyendo,
en colegios donde actúan, el “café gitano”, un grupo de madres gitanas se reúne
periódicamente con parte del claustro de profesores para tomar un café y
conocerse mutuamente), colaborar para que las familias tomen la iniciativa para
resolver otras necesidades sociales que presentan sus hijos e hijas, y promover
la realización y participación en actividades extraescolares y de apoyo escolar
de los alumnos mediante el consentimiento y apoyo de las familias.
REFERENCIAS
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[1] Quisiera mostrar mi agradecimiento a Carlos Giménez por el estímulo intelectual que me ha brindado a lo largo de los años de vinculación con el Programa Migración y Multiculturalidad de la UAM que el dirige, así como el comentario del artículo.
[2] En un Experto Universitario en Mediación de la Universidad Complutense de Madrid y en formaciones específicas, o por la participación directa en el SEMSI de Collado-Villalba o indirecta por la vinculación de años al Programa Migración y Multiculturalidad. Además he podido cursar estudios de doctorado en el Programa “Desarrollo Infantil y Aprendizaje Escolar” del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la UAM, uno de ellos “La calidad de la enseñanza” dirigido por la profesora Elena Martín.
[3] Para realizar esta serie de propuestas nos ha sido de gran ayuda la consulta de Marchesi, A. y Martín, E. (1997) "La calidad de la enseñanza en tiempos de cambio" además de las iniciativas que ya se ha llevado a cabo desde los servicios de mediación social intercultural